Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 18 de junio de 2006 Num: 589


Portada
Bazar de asombros
La memoria del horror
SIMONE DE BEAUVOIR
La representación prohibida
JEAN-LUC NANCY
Alemania: antes y
después de Shoah

STEFAN GANDLER
Sobre Shoah
Struthof, entre la
memoria y el olvido

EVGEN BAVCAR
El presente y lo inmemorial
CLAUDE LANZMANN
Buenos Aires: recuperar
la tertulia

ALEJANDRO MICHELENA
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUIA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ

El viaje Real
LUIS TOVAR

(h)ojeadas:
Reseña de Mayra Inzunza sobre La posibilidad de una isla


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

EL SEGUNDO FICA (II Y ÚTIMA)

Entre los setenta títulos exhibidos en el FICA hubo ocho programas de cortometrajes, de los cuales cinco fueron mexicanos y, de ellos, dos correspondieron al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), uno del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), otro más del IMCINE, mientras el restante estuvo compuesto por producciones independientes.

Esto dio un total de veintiocho cortometrajes nacionales, la gran mayoría de ficción, y ya presentes en otros eventos. En este caso la repetición no debe ser vista como un defecto, pues debe tomarse en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre en las sedes de otros festivales, éste se ofrece a un público por lo regular ayuno de oferta cultural. Exhibir esta treintena de cortometrajes en Acapulco es tanto como dar a conocer una de las partes más saludables de nuestra cinematografía en una ciudad que pertenece a una región del país habitualmente soslayada, cinematográficamente hablando, para todo aquello que no sean las películas más viables en términos comerciales (si las cuentas no fallan, en Acapulco hay sólo cuatro multiplex, con pocas salas siempre copadas por edadesdehielo, codigosdavinci y demás joyas fílmicas).

La infortunada combinación de una lluvia de dimensiones macondianas, una difusión fallida y un programa de cortometrajes que en estas tierras ha de haber sonado de lo más exótico, más un criterio de programación que podría calificarse como de tendencia suicida, provocó que, en un momento dado, hubiese menos de diez personas viendo los cortometrajes del CUEC o los del CCC. Una verdadera lástima, por lo que ya se ha dicho, pero sobre todo porque esas doce películas cortas merecían ser vistas por un público numeroso.

DOS MUESTRAS

Además del hecho de haber sido producidos por el CUEC, La invención, Quimera, Proyecto panorama y Nia tienen en común cierta osadía formal, así como el abordar temáticas cuya solución pasa, necesariamente, por el recurso a efectos especiales, resueltos en este caso con una mezcla más o menos feliz de magros elementos técnicos pero no tan escasa creatividad.

Los más sobresalientes fueron La invención y Nia. El primero de ellos adapta la bien conocida Invención de Morel, de Bioy Casares, que sesenta y seis años después de haber sido escrita sigue siendo un desafío a la hora de querer representarla en imágenes. Aquí se optó, no sin fortuna, por una estética orientada al anacronismo, que le dio al corto esa misma atmósfera como de ciencia ficción vetusta que, en efecto, tiene la historia concebida por el argentino. Autómatas, hologramas, polichinelas virtuales programados para surgir al ritmo de las mareas, los seres que aparecen y vuelven a su nada se ven aquí como extraídos de una cinta de Méliés, en un claro, honesto y cumplidor homenaje al cineasta, aunque la otra obvia pleitesía -la destinada al autor de la historia- sufra la cojera de presentarse a modo para quien ha leído a Bioy, quedando algo incomprensible para el resto del público.

Nia es otro caso de puro y franco enamoramiento creativo con una historia y el consecuente esfuerzo por ponerla uno mismo en escena. Se trata de los replicantes de Blade Runner -y ni modo: aunque la corrección léxica sufra, replicantes han de llamarse, así sea porque de otro modo parecería estarse hablando de otros personajes-, mezclados con otra fascinación inevitable para los entusiastas del género: Matrix y la posibilidad de vivir como real un mundo virtual.

El riesgo de un homenaje de esta naturaleza es que muchas veces, en vez de hecho acaba por ser perpetrado, máxime cuando no se cuenta, como es el caso en México, con la tecnología ni la experiencia para realizarlo al estilo de las ligas mayores. Ejemplos de ciencia ficción de pacotilla hemos sufrido ya bastantes, y por eso es una sorpresa muy agradable ver que Nia no sólo no se ve pequeño en términos formales, sino incluso puede decirse que, con todo y sus limitaciones, es una de las películas futuristas mexicanas más dignas que se han podido ver, al menos en el caso de un servidor.

EL RALLY

El cuarto Rally Malayerba dejó Guanajuato y se trasladó a Acapulco. Seis cortometrajes producidos en veinticuatro horas, una calidad en general superior a la de la edición anterior, y con el documental Lucio Cabañas: la guerrilla y la esperanza, una de las dos funciones más concurridas del festival. Este evento funciona donde lo pongan, y será un ancla importante para el próximo FICA, al que se le auguran dos cosas: más trabajo de preparación y mejores resultados.