Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 2 de julio de 2006 Num: 591


Portada
Presentación
Bazar de asombros
La muerte de Dios postmoderna
ANGÉLICA M. AGUADO Y JOSÉ J. PAULÍN
entrevista con DANY-ROBERT DUFOUR
La otra campaña y la izquierda estadista en América Latina
ULRICH BRAND
Traficantes de ilusiones
LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO
Denis de Rougemont:
100 años de pasión

ANDREAS KURZ
Cortesías y mesianismos
LUIS C.A. GUTIÉRREZ NEGRÍN
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUIA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 


JUAN DOMINGO ARGÜELLES

CIEN AÑOS DE AURELIO ARTURO

El 22 de febrero de 2006 se cumplieron cien años del nacimiento del gran poeta colombiano Aurelio Arturo, quien muriera en Bogotá el 23 de noviembre de 1974. Había nacido en el municipio de La Unión, departamento de Nariño, en el sur de Colombia, y dejó un puñado de poemas extraordinarios entre los que destacan "Morada al sur", pleno de entrañables imágenes, originalidad y música.

"Morada al sur", el poema central de la obra de Aurelio Arturo, se publicó por vez primera en 1945. En 1963, su autor lo integra junto con otros doce poemas en el único libro que dio a la imprenta y que lleva por título Morada al sur (Ministerio de Educación Nacional). En las páginas de este breve libro están los mejores poemas que escribió quien es considerado uno de los mejores poetas colombianos si no el mejor, e indiscutiblemente el gran lírico de la generación denominada Piedra y Cielo a la cual pertenece también Eduardo Carranza.

Morada al sur, ese libro espléndido de trece poemas, incluye además de la obra que le da título, los siguientes textos magistrales: "Canción del ayer", "La ciudad de Almaguer", "Clima", "Canción de la noche callada", "Interludio", "Qué noche de hojas suaves", "Canción de la distancia", "Remota luz", "Sol", "Rapsodia de Saulo", "Nodriza" y "Madrigales".

En abril de 2006, cuando prácticamente acababa de pasar el centenario natal de Aurelio Arturo, batallé en Bogotá para encontrar un ejemplar de su Obra poética completa (edición crítica de Rafael Humberto Moreno-Durán), publicada en la colección Archivos, en 2003, por la unesco y la Universidad de Antioquia. Ingenuamente supuse que Colombia estaría volcada a la celebración de su gran poeta. Pero no fue así. En la Feria Internacional del Libro de Bogotá no había un solo ejemplar a la venta de la obra de Aurelio Arturo. Lo encontré en la Librería Biblos, donde tampoco había más ediciones suyas.

Poeta minoritario, Aurelio Arturo sigue siendo un autor de culto cuyo nombre es un referente en Colombia, pero cuya obra es prácticamente desconocida, tanto como lo es en México y en otros países de lengua española. Por fortuna hay iniciativas que tratan de resolver esa falta. En Tambor en la sombra: poesía colombiana del siglo xx (1996), una magnífica antología de Henry Luque Muñoz, publicada en México por Verdehalago en coedición con la Biblioteca Luis Ángel Arango, de Colombia, se incluye una generosa selección de los poemas de Aurelio Arturo, desde el canónico "Morada al sur" hasta otros que son imprescindibles en toda gran antología de la poesía hispanoamericana.

A decir de Luque Muñoz: "Aurelio Arturo (1906-1974) es hoy, ya tomada una distancia crítica, más importante con su breve obra Morada al sur –que apenas excede el millar de líneas–, memorable tanto por su eficacia lírica como por su repercusión en las nuevas generaciones, que la producción entera de Piedra y Cielo, mirada tanto individualmente como en su conjunto."

Luque Muñoz se refiere a la majestad verbal de la obra poética de Aurelio Arturo. En efecto, no otra cosa sino majestad verbal es lo que caracteriza a la poesía de este gran lírico colombiano que en su poema mayor escribe: "El viento viene, viene vestido de follajes,/ y se detiene y duda ante las puertas grandes,/ abiertas a las salas, a los patios, las trojes./ Y se duerme en el viejo portal donde el silencio/ es un maduro gajo de fragantes nostalgias."

¿Y qué decir de la majestad verbal de "Canción de la noche callada" cuyos primeros versos son la apoteosis de la magia poética?: "En la noche balsámica, en la noche/ cuando suben las hojas hasta ser las estrellas,/ oigo crecer las mujeres en la penumbra malva/ y caer de sus párpados la sombra gota a gota./ Oigo engrosar sus brazos en las hondas penumbras/ y podría oír el quebrarse de una espiga en el campo./ Una palabra canta en mi corazón, susurrante/ hoja verde sin fin cayendo. En la noche balsámica,/ cuando la sombra es el crecer desmesurado de los árboles,/ me besa un largo sueño de viajes prodigiosos/ y hay en mi corazón una gran luz de sol y maravilla."

En otro de sus espléndidos poemas, Aurelio Arturo escribe: "Mi nodriza era negra y como estrellas de plata/ le brillaban los ojos húmedos en la sombra:/ su saliva melodiosa y sus manos palomas mágicas."

Aurelio Arturo es uno de los grandes desconocidos de la poesía en lengua española.