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Las ansias de información fueron sustituidas por filtraciones, rumores y declaraciones

Afloró la suspicacia hacia los medios electrónicos por falta de datos creíbles

ARTURO JIMENEZ, LAURA POY Y JUAN A. ZUÑIGA

El embrollo de las encuestas de salida dio entrada a la desconfianza ciudadana en los medios electrónicos de comunicación. En un contraste entre la participación de la población, que acudió masivamente a las urnas, y el misterio de dichos sondeos, fue imposible alcanzar el objetivo deseado por todos de tener un claro ganador a las 20 horas de ayer.

Minutos después de las 8 de la noche, luego de un falso suspenso televisivo y del banderazo oficial del consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, las dos más poderosas cadenas de televisión en México, Televisa y Tv Azteca, concentraron la atención de todo el país para decir que no había ganador, ante un supuesto empate.

Ya había datos de las encuestadoras Consulta Mitofski, Mendoza y Asociados, María de las Heras, GEA-ISA, Parametría, Covarrubias y Asociados, entre otras, pero por el presunto empate, dijeron, no podían difundirlas.

A partir de ese momento las ansias de información creíble fueron sustituidas por la filtración, el rumor y los pronunciamientos partidistas.

El primero en hablar en cadena nacional fue el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Mariano Palacios Alcocer, quien fustigó la idea generalizada de que la lucha quedara entre sólo dos candidatos, el perredista y el panista, y propuso que este 3 de julio se inicie el conteo de las actas, casilla por casilla.

El siguiente en salir a escena fue el presidente del Partido Acción Nacional, Manuel Espino, quien por un lado reconoció la autoridad del IFE para dar resultados, y por otro adelantó que su candidato, Felipe Calderón, iba a la cabeza, según la encuesta de salida de GEA (Grupo de Economistas Asociados).

En lo que puede entenderse como una reacción al intento panista de madruguete, el siguiente en salir a cuadro fue Jesús Ortega, coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Por el Bien de Todos.

Ortega informó que la mayoría de las encuestas daba como triunfador a López Obrador, y convocó a acudir al Zócalo después de las 11 de la noche para celebrar el triunfo con su candidato.

Los conductores de las televisoras justificaban el ayuno de cifras por parte de las encuestadoras, porque, explicaron, la contienda presidencial era tan cerrada que la diferencia porcentual era inferior al margen de error, de más o menos 2.5 puntos.

Sin embargo, alrededor de las 20:15 horas, una reportera de Televisa acreditada en la casa de campaña perredista dio las siguientes cifras de la encuestadora Covarrubias y Asociados: López Obrador, 37.1 por ciento; Calderón, 34.6 por ciento, y Madrazo, 22.3 por ciento.

Escenario insólito

A las 23 horas, en un anuncio que el periodista Jacobo Zabludovsky calificó de "insólito" en la historia de las elecciones en México, porque por primera vez no se pueden dar resultados, Luis Carlos Ugalde salió en los diferentes canales de televisión que seguían el proceso electoral a reiterar que no se podían difundir cifras porque la contienda -entre López Obrador y Calderón- seguía cerrada y porque los científicos a cargo del conteo rápido realizado por encargo del propio IFE consideraron que no era posible definir una tendencia.

Ante la ausencia de información, oficial y extraoficial, los principales actores de la escena política, los electores, pasaron a tercer plano. Los partidos tomaron el escenario y cada uno de los dos candidatos punteros se proclamó vencedor, de acuerdo con sus propios datos.

Andrés Manuel López Obrador aseguró, en dos intervenciones posteriores a las 11 de la noche, que llevaba una ventaja irreversible de 500 mil votos, y llamó a las autoridades electorales a respetar su triunfo. A su vez, Felipe Calderón, mediante cifras de diferentes encuestadoras, afirmó que era él quien llevaba la ventaja. Por su parte, Roberto Madrazo y el PRI insistieron en el conteo acta por acta.

Así, los electores se fueron a dormir sin saber quién será el próximo presidente.

 
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