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Washington anuncia que revisará su postura en caso de que AMLO resulte ganador

EU y España, arrepentidos de precipitarse al felicitar a Calderón

En La Moncloa explican que la llamada al panista se hizo como rutina diplomática

ARMANDO TEJEDA Y AGENCIAS CORRESPONSAL

Ampliar la imagen En Monterrey, simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador se manifestaron frente a la sede de la sala regional del TEPJF para exigir se respete su voto Foto: Alfredo Valadez

La Casa Blanca reconoció ayer que la decisión del presidente George W. Bush de llamar por teléfono al candidato del PAN, Felipe Calderón, para felicitarlo como "ganador" de las elecciones presidenciales fue producto "de una percepción" que hubo en ese momento, pero "será revisada", según reconoció el vocero Tony Snow en una conferencia de prensa en Washington.

Agregó que si más adelante se produce "un ajuste" en el recuento de votos y resulta ganador Andrés Manuel López Obrador, el mandatario estadunidense puede "reconsiderar su posición".

Por otra parte, en Madrid, una fuente del gobierno español citada por la agencia Efe explicó que la felicitación telefónica del presidente José Luis Rodríguez Zapatero a Calderón, que se produjo el viernes seis -al igual que las llamadas de Bush y los jefes de Estado de Canadá y Colombia- "no pretende prejuzgar el resultado final" de los comicios.

El mandatario hispano recibió una ola de críticas por la apresurada felicitación a Calderón, antes de que el Tribunal Federal Electoral designara al vencedor oficial de las elecciones, como corresponde legalmente. Varias de las críticas proceden de su propio partido, el Socialista Obrero Español (PSOE), incluyendo a la sección México.

A menos de 24 horas del mensaje del presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, quien se anticipó al TEPJF, única instancia autorizada para dar a conocer al vencedor de los comicios presidenciales, Calderón recibió cuatro llamadas de jefes de Estado para felicitarlo, luego de un intenso cabildeo del canciller Luis Ernesto Derbez con el cuerpo diplomático acreditado. Además de Bush y Rodríguez Zapatero lo llamaron el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, y el presidente de Colombia Alvaro Uribe.

Sin embargo, el proceso que determinará quién resultó vencedor aún está inconcluso.

El TEPJF tiene de plazo hasta el 6 de septiembre para dar un fallo.

El candidato opositor Andrés Manuel López Obrador criticó estos pronunciamientos extemporáneos durante la manifestación del sábado en el Zócalo, en la que anunció que su coalición Por el Bien de Todos impugnará el anuncio inicial del IFE ante el TEPJF, la Suprema Corte de Justicia y con la movilización social pacífica.

La retractación de la Casa Blanca se produjo durante la conferencia de prensa del portavoz Snow, quien dijo: "Si hubiera un recuento, algún ajuste, un cambio, el presidente Bush reconocerá eso también. Obviamente México tiene la capacidad de decidir quién, como resultado de una elección transparente, es el presidente de México".

Explicó que Bush se adelantó a felicitar a Calderón durante un vuelo entre Washington y Chicago "porque al menos era la percepción de que había habido una determinación oficial".

Acto seguido Snow respondió en tono irónico a la crítica expresada por Calderón días atrás contra el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la frontera bilateral, el muro y otras medidas antinmigrantes. "La última vez que averigüé, Calderón no tenía autoridad oficial sobre las actividades del gobierno de Estados Unidos."

En cuanto al tropiezo diplomático del jefe de gobierno español, una fuente de La Moncloa se excusó diciendo que la llamada de felicitación a Calderón "fue la que se efectúa normalmente a quien las instituciones electorales oficiales proclaman como candidato más votado, sin que ello suponga prejuzgar en un sentido o en otro el resultado de una posible impugnación del escrutinio ante la justicia". La reacción del presidente socialista se basó en los tiempos y tonos con que, el viernes mismo, los medios de comunicación españoles dieron como vencedor en la contienda a Calderón, desdeñando los anuncios de impugnación de los seguidores de López Obrador y pasando por alto la legislación que determina que son los tribunales electorales -y no el IFE- quienes tienen la última palabra.

La precipitación del gobierno español fue percibida como un desaire a los votantes mexicanos que se sintieron defraudados por el curso de los comicios y a los propios dirigentes de la coalición Por el Bien de Todos.

Por último, en Caracas, el viceministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Pavel Rondón, rechazó las declaraciones de Felipe Calderón, quien dijo que "lamentaba decepcionar" con su "triunfo" al gobierno de Hugo Chávez. "No nos decepciona ni nos alegra, sencillamente lo tomamos en cuenta", dijo.

 
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