Usted está aquí: viernes 14 de julio de 2006 Cultura El dibujante de Memín Pinguín, excluido de la bonanza del cómic

Sixto Valencia denuncia que no ha recibido regalías luego del repunte del personaje

El dibujante de Memín Pinguín, excluido de la bonanza del cómic

Manelick de la Parra manifiesta que el creador artístico ''es un encanto'', pero busca millones

''Necesitamos sociedades autorales más eficaces'', señala Rafael Barajas, El Fisgón

FERNANDO CAMACHO SERVIN

Ampliar la imagen El dibujante Sixto Valencia (en imagen de archivo) mantiene negociaciones con la editorial que publica el cómic Memín Pinguín Foto: Luis Humberto González

Uno de los artistas que figura como referente en la historia de la caricatura en México y quien creó la imagen de uno de sus más entrañables personajes -el ahora redivivo y polémico Memín Pinguín-, el dibujante Sixto Valencia, vive con problemas económicos y carencias que es difícil imaginar en el autor de un icono popular.

Ha pasado ya un año desde el furor que despertó la colección de timbres postales de Memín, y aunque ello redituó en un nuevo interés del público por la historieta, al punto de que Grupo Editorial Vid relanzó los primeros números de la saga, Valencia se quejó en entrevista con La Jornada, que ''no ha recibido un centavo" de las regalías que le corresponderían.

Larga historia de desencuentros

La historia de los desencuentros entre Vid y el dibujante es larga, y se reavivó a partir de la controversia desatada en agosto de 2005, cuando destacados personajes afroestadunidenses se quejaron por la emisión del Servicio Postal Mexicano, de una estampilla conmemorativa de los 50 años de Memín Pinguín, al considerar a éste un ''estereotipo racial ofensivo" (La Jornada, 1º/agosto/2005).

En ese contexto se reiniciaron las pláticas entre la editorial y el artista para lograr un acuerdo económico. El sello se comprometió, en febrero de este año, a pagar 100 mil pesos a Sixto Valencia, como compensación, por haber utilizado copias de sus diseños en dos números, pero se negó a ceder parte del derecho de autor al dibujante.

Desde entonces, la relación entre ambas partes llegó a un punto muerto.

''Reconozco que la autora literaria de Memín es Yolanda Vargas Dulché, pero desde 1963 yo he hecho el dibujo. Ellos alegan que fue un trabajo por encargo y eso anula toda clase de derechos, pero yo registré el dibujo, la obra artística, en 1982. Quiero que lo reconozcan y me den un porcentaje" por el derecho de autor, explicó el dibujante de 71 años de edad.

Valencia cobra sus regalías cada 10 números editados, a 600 pesos cada uno, por lo que recibe un total de 6 mil pesos cada dos meses y medio, más 800 pesos por portada. Según él, Vid está dispuesto a darle el doble, siempre y cuando se desista de su actual demanda.

Uno de tres dibujantes

Consultado a propósito de este tema, Manelick de la Parra, director de Grupo Editorial Vid, afirmó que no hay ninguna obligación que se deba cumplir con Valencia, y advirtió que en un eventual juicio se le daría la razón a la empresa.

''Sixto simple y llanamente es uno de los tres dibujantes de Memín. Argumenta equivocadamente que es el autor del personaje y eso no lo vamos a reconocer, porque (éste) es propiedad de los herederos de Yolanda Vargas Dulché. Sólo se le pagó la elaboración de una obra por encargo", dijo.

Vid ha querido llegar a un acuerdo con el dibujante y ya ''hay una oferta económica para él, seguro médico y ciertas compensaciones por su trabajo. Lo estimamos y queremos ayudarlo, pero ni por todo el oro del mundo cederemos los derechos", advirtió De la Parra.

''Tendremos que resolverlo en tribunales, y nos puede costar tiempo y dinero, pero también a él. El señor es un encanto, pero sus abogados le aconsejaron que demande porque piensan que hay millones de pesos" por ganar.

Derecho legal vs patrimonial

El abogado Ernesto Meade, experto en derecho de autor del despacho Vadillo y Compañía, señaló en consulta telefónica que esta variante legal es compleja, porque en un diferendo se pueden contraponer el derecho moral y el patrimonial.

Explicó que el moral le corresponde al creador de un personaje y debe ser reconocido de por vida, en todas las reproducciones que se realicen, mientras el patrimonial es el que se cede a una tercera persona para explotar la obra con fines de lucro.

''A veces ambos derechos convergen en una misma persona. En este caso habría que ver quién registró primero el personaje, si existe una carta de colaboración entre la editorial y el dibujante y si a éste solamente le pagaron por hacer la obra", dijo.

La ética más allá de lo jurídico

El caricaturista de La Jornada Rafael Barajas, El Fisgón, consideró que este tipo de casos son muy frecuentes en la industria del entretenimiento -especialmente en las historietas- y recordó la historia de Jerry Ziegler y Joe Shuster, creadores de Supermán, quienes luego de enriquecer a la editorial que compró los derechos del personaje vivieron prácticamente ''en la miseria", aunque uno de ellos recibió después una compensación simbólica.

''El drama es que quienes producen ideas y quienes viven de ellas son dos entes totalmente separados, una injusticia relacionada con la posesión de los medios de difusión. Una de las materias primas de esta industria es la parte creativa, y es también una de las peor pagadas", dijo.

La influencia de Sixto Valencia en el éxito de Memín, según El Fisgón, ''es enorme. Nadie puede dudar que él es uno de los creadores del personaje y eso tendría que servirle de algo. Necesitamos sociedades autorales más eficaces y una cultura diferente de los dueños de las empresas: arriesgan lo menos y sacan lo más posible, y eso no ayuda al género ni a la industria".

 
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