Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 23 de julio de 2006 Num: 594


Portada
Presentación
Bazar de asombros
A favor de un recuento voto por voto
Dos notas sobre Picasso
y el cubismo

TOMÁS LLORENS
Los libros y el siglo de Picasso
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ
Algo sobre Picasso
ODYSSEAS ELYTIS
El alquimista de historias
ADRIANA CORTÉS COLOFÓN Entrevista con CÉSAR AIRA
Picasso y la obra de arte desconocida
RAFAEL ARGULLOL
Al vuelo
ROGELIO GUEDEA
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
Y Ahora Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Danza
MANUEL STEPHENS

Tetraedro
JORGE MOCH

Crónica
Reseña de Leo Mendoza sobre Una teología para el futbol


Directorio
Núm. anteriores
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HUGO GUTIÉRREZ VEGA

DISCURSO PARA CARLOS MONSIVÁIS (II Y ÚLTIMA)

En otra parte de su ensayo, siguiendo la pauta marcada por Borges, Monsiváis compara a López Velarde con Lugones, pues ambos intentaron incorporar a nuestro idioma "las libertades que el romanticismo y el simbolismo dieron al francés". No hay que olvidar la gran influencia que el Lunario sentimental del poeta argentino tuvo en toda América Latina y la minuciosidad con la que López Velarde leyó esa especie de manifiesto de la modernidad poética.

Carlos sintetiza su opinión sobre la importancia fundamental y fundacional de la poesía de nuestro padre soltero en esta frase genial: "Como obra poética y como fenómeno cultural, López Velarde es definitivo. No sólo amplía y vigoriza una literatura. También le permite a una colectividad contemplarse idealizadamente: ‘y por las madrugadas del terruño, en calles como espejos se vacía el santo olor de la panadería.’"

Antes de que Monsiváis escribiera sobre la poesía de López Velarde, no se entendía toda "la intensidad de un lenguaje que se flexibiliza y se desdobla en lo entrañable y cotidiano y lo ritual y ceremonial". Tiene razón este cronista ya no sólo de la prepotente capital sino del país entero y, en algunos aspectos, de América Latina, incluyendo a la que se agita y crece en el seno mismo de la anglosajona, cuando nos dice que nuestro poeta "instala irremisiblemente a la provincia en el pasado y la convierte no en un mito de la realidad sino de la estética".

Estamos reunidos en este hermoso museo para premiar al autor de Días de guardar, Amor perdido, Escenas de pudor y liviandad, Nuevo catecismo para indios remisos y tantas y tan profundas e inteligentes crónicas sobre los avatares políticos, sociales, meteorológicos, artísticos, entrañables, políticos, inteligentes y tontos de solemnidad de nuestro país y de esa señorona gordinflona y llena de tumores, pupas y llagas abiertas que es nuestra odiada y, al mismo tiempo amada con desasosiego, ciudad capital.

Monsiváis y su obra pertenecen a todos los géneros literarios. Escribe crónica, ensayo, artículo, columna, prosa narrativa, crítica literaria y prosa poética. Su voz es tan inconfundible como la de López Velarde. A ambos los hechizó la novedad de la patria. Ambos sufrieron y gozaron a la vez las realidades de este pueblo de campanadas nostálgicas, de ruidos brutales, sonidos y furias que generalmente nada significan (perdón por apoyarme y desempolvar mi Shakespeare para hacer esta relación de una patria y dos patriotas ejemplares). En Monsiváis se reúne un estilo irrepetible con una actitud honesta, firme, insobornable. Al igual que López Velarde, ha reflexionado en artículos y crónicas sobre la idiosincrasia de esta tierra tan variada y desigual que resulta muy difícil de abarcar en una obra o en una vida. Un párrafo de Novedad de la patria nos dará el sentido y el contenido de todas estas afinidades que hemos venido ponderando: "Bebiendo la atmósfera de su propio enigma, la nueva patria no deja de solicitarnos con voz ronca, pectoral. El descuido y la ira, los dos enemigos del amor, nada pueden ni intentan contra la pródiga. Únicamente quiere entusiasmo." Así es la persona que hoy premiamos: En medio de la tontería, de la corrupción, del fundamentalismo cada día más amenazador, brilla su entusiasmo y se aquilata la fuerza de su sinceridad.

jornadasem@jornada.com.mx