Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 30 de julio de 2006 Num: 595


Portada
Presentación
Bazar de asombros
Democracia y Legitimidad
Elecciones de Estado
MARCO ANTONIO CAMPOS
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUIA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Democracia y Legitimidad

LUCIÉRNAGA

ALONSO ARREOLA

Al final de toda ley, al paso de sus muchas comas y puntos, más allá de la necesidad que le dio origen y de la sangre que contiene; por encima de su existencia-cicatriz que impide heridas similares… Tras su código impreso en las muchas hojas de tantos libros, aguardando un golpe doble, siempre está el Hombre, el Juez que debe interpretar por un "bien común", el Sabio que pone a luchar a la Realidad contra el "deber ser" de antes de ayer. A ese hombre, a esos hombres en tribuna, solicito quitar la venda a la Certeza, asesinar la Fe ciega de unas y otras masas (para que se limite a su antigua misión frente a lo inexplicable) y, sobre todo, pido a su conciencia un regalo de Luz para la bella mujer que sostiene nuestra balanza.

NUEVO RECUENTO

ALBERTO BLANCO

Cuando estudiaba yo Ingeniería Química, primero, y luego la carrera de Química, los experimentos que hacíamos en los laboratorios de física y de química, de ingeniería y de fisicoquímica arrojaban, con frecuencia, resultados que no eran los previsibles y esperados. En ocasiones en que las diferencias eran muy pequeñas era práctica muy común repetir el experimento. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que más allá de los errores humanos o de procedimiento, los mismos instrumentos de medición tienen un margen de error.

Hoy que los resultados de la votación para elegir al próximo Presidente de la República arrojan una diferencia de medio punto porcentual (0.58%), es decir, poco más de un voto por casilla (alrededor de 236,000 votos en un universo de 130,500 casillas), y que millones de mexicanos tienen dudas —por decir lo menos- acerca de la fidelidad escrupulosa del procesamiento de los datos y/o de los instrumentos de medición, parece bastante más que razonable hacer un nuevo recuento de los votos.

LA LÓGICA DEL PODER

FEDERICO CAMPBELL

Un juez de muy alto rango, el personaje de una novela italiana, sostiene que el error judicial no existe de la misma manera en que entre nosotros se afirma que el fraude electoral es imposible que exista.

La comparación extralógica que hace el magistrado es entre el acto de juzgar y la celebración de la misa. La justicia no puede dejar de manifestarse, de

transustanciarse, de cumplirse cuando el juez juzga y sentencia, de la misma manera en que el misterio de la transustanciación (el pan y el vino que se convierten

en el cuerpo, la sangre y el alma de Cristo) no puede dejar de producirse cuando el sacerdote celebra la misa.

En nuestro exasperante caso de las elecciones la cerrazón del IFE parece decir que sólo por el hecho mismo de haberse llevado a cabo, con todas sus formalidades cumplidas, la votación se cumplió de manera fehaciente y justa. "No pudo no haberse

cumplido la voluntad popular", diría el alto ministro italiano.

Ahora, la verdad mediática que todos los días van construyendo los medios audiovisuales e impresos a favor del candidato del PAN (y de sí mismos) se preocupa por establecer que la elección fue impoluta y que los funcionarios de casilla han sido

bioquímicamente puros y no militantes –mal o bien intencionados– de los partidos políticos.

Los gobernadores priístas, orquestados por Elba Esther Gordillo, organizaron y realizaron el fraude electoral a favor de Felipe Calderón. Bastó colocar en las casillas a cientos de miles de "maestros" para que en cada casilla se robaran uno dos votos a fin de que, por ejemplo, en 130 mil casillas resultaran 260 mil votos a favor del candidato de Los Pinos, Televisa, Washington, El Vaticano, los empresarios y los banqueros mexicanos y extranjeros.

Robarse una elección presidencial, como lo saben Miguel de La Madrid y Carlos Salinas, equivale a asaltar más de mil millones de bancos. Ni el PAN, ni el IFE, ni el Tribunal Electoral van a ceder ante las impugnaciones. Sería contrario a la lógica del poder. La asunción de la Presidencia, así sea factual y golpista, tiene una dinámica acumulativa y todos se apuntan al banquete. Incluidos los jueces.

"MUCHAS GRACIAS, PERO NO"

SANDRO COHEN

Si Felipe Calderón Hinojosa hubiera perdido –por lo menos aparentemente– la elección por 243 mil votos entre 41 millones, y si hubiera detectado los mismos indicios de irregularidades y tenido las mismas sospechas de fraude por lo menos cibernético que ha señalado la coalición Por el Bien de Todos, dudo que su actitud y su petición serían diferentes de las de Andrés Manuel López Obrador: pediría que los votos volvieran a ser contados, uno por uno, casilla por casilla. Y López Obrador tendría que aceptarlo.

De otra manera el hombre que fuera declarado presidente electo tendría que gobernar bajo la sombra de la duda, en el mejor de los casos, y de la ilegitimidad en el peor. Esto último podría conducir a que el país fuera ingobernable, sobre todo si continúan apareciendo evidencias de manipulación en los conteos.

Yo no me opongo a que Felipe Calderón Hinojosa asuma la presidencia si, en efecto, superó a Andrés Manuel López Obrador, aunque haya sido por un solo voto, siempre y cuando los votos hayan sido contados y contabilizados correctamente. Esto es lo se pide aquí. Nada más y nada menos. De haber sido más amplio el margen, o si no hubiera habido tantos indicios de irregularidades, uno tendría que ceder y conceder. Pero con las cosas como están, esto sería como volver a los viejos tiempos del autoritarismo cuando nos decían: "Ustedes, pórtense bien porque nosotros, que sabemos de política, somos los más indicados para gobernarlos." Muchas gracias, pero no.

POR EL BIEN DE TODOS: RECUENTO DE VOTOS

ANTONIO DELTORO

Recientemente en un país más democrático que el nuestro, en Costa Rica, el presidente electo aceptó, ante una elección reñida, a petición de su adversario más próximo, la apertura de los paquetes electorales y el nuevo conteo de votos, con lo cual ganó él, su país y la tradición democrática. Convencer para vencer y nunca vencer sin convencer debería ser uno de los objetivos fundamentales de un político demócrata. La conducta de Felipe Calderón parece probar que no lo es, pues si en verdad ganó, el convencer está a su alcance: necesitaría tan sólo aceptar el recuento de votos que plantea una gran parte de la sociedad mexicana: saldrían fortalecidos con el recuento, él y la democracia incipiente, se lograría el principio de la reconciliación anhelada por muchos. Su partido en el pasado era el paladín en estas lides y fue victima de los "fraudes patrióticos" de los que lo consideraban un peligro para México. ¿Por qué Calderón, entonces, no recoge la magnífica oportunidad que se le brinda? Se me ocurre lo siguiente: o bien él duda de su triunfo, como muchos millones de mexicanos, o lo que es peor, creyendo que ganó, quiere incluso antes de tomar posesión, darnos a todos los que no votamos por él una lección de autoritarismo y de mano dura; quiere continuar lo que empezó en la campaña: una guerra sucia y sin cuartel contra López Obrador, sus millones de votantes y su "primero los pobres"; obligarnos a responder a la intransigencia con intransigencia y a la rigidez con rigidez. Presiento que Calderón apuesta, en caso de llegar a la presidencia, a continuar la guerra sucia durante seis años más. Va a tratar de sacar a la izquierda de sus casillas para aislarla mediante la mentira. Hay que impedirlo, no podemos caer en esta trampa; debemos continuar demandando el recuento de votos, denunciando la intervención de Fox durante la campaña y la falta de claridad de los consejeros electorales en la misma; nosotros debemos continuar las viejas tradiciones del PAN, abandonadas por el PAN actual, de respeto a las formas políticas y de defensa del voto, debemos plantearnos luchar, por el bien de todos, pulcra y ejemplarmente; debemos hacerlo por higiene patriótica: por ahorro de dolor y de malentendidos. El recuento de votos es algo, no sólo de sentido común sino de bien común; los panistas honestos, si lo meditaran, sin duda lo firmarían. Nosotros, los que votamos por la izquierda, si el conteo favorece a Calderón, deberíamos reconocer esto como un hecho, sin olvidar la suciedad de la campaña, quién comenzó y a quién le convino. Ante la mano dura, buenas maneras: limpiemos la política.

VOTO POR VOTO

ANA GARCÍA BERGUA

La polarización de las campañas no ha servido más que para desnudar la enorme desigualdad y el racismo que subsisten en la sociedad mexicana. Las todavía débiles

instituciones democráticas no han aguantado el embate de la realidad en una Foxilandia que nunca se ciudadanizó: las elecciones han sido, para muchos, un

espectáculo, y los actores políticos se han comportado, literalmente, como si fueran actores (con perdón de los actores). Por eso, el conteo voto por voto es necesario, para que el gobierno que salga elegido tenga una mínima legitimidad que le permita

gobernar a todo el país, con una gran mayoría que no votó por él. En esta rebatinga, habrá que defender más que nunca el derecho a la libre expresión, tanto del

fascismo de las navajas que no toleran las expresiones públicas y pacíficas perfectamente legales, como aquel de las conveniencias políticas y los juicios extremos e inmaculados.

CONTRA LA ORATORIA DE LA DEMOCRACIA

EDUARDO HURTADO

La democracia mexicana, contra lo que alegan las buenas conciencias, es una mera aspiración. Lo que tuvimos el 2000, luego de siete décadas de dictadura institucional, resultó un simulacro montado con la venia de los elegidos: los empresarios, los banqueros, la Iglesia, las televisoras, los mandamases del ministerio global. Nada cambió en rigor. No hubo "una tersa transición", como se dijo, sino un burdo traspaso de oficinas. Durante su campaña, Fox embaucó votantes con un raudal de promesas: creceríamos al 7%, se cancelaría el cambalache de favores VIP, se revisarían los crímenes del pasado. Menos pobres, menos ultramagnates, menos impunidad. Hoy, las omisiones del sexenio inducen la contrición del voto útil. Prevalecieron el clientelismo, la especulación obscena, el asistencialismo exculpatorio. En cambio, se cocinó a conciencia la prórroga del embuste: "las instituciones que nos hemos dado" (¿nos hemos, Kimosabi?) se recompusieron bajo la vigilancia de aquellos que sí saben salvaguardar privilegios. Había que anticiparse al peligroso líder que anunciaba la lucha contra la desigualdad. ¿Primero los pobres? Sí, Chucha, tus calzonzotes.

Históricamente, la calumnia enderezada a promover el odio y el temor ha sido un recurso de la derecha. Esta vez se esgrimió con un cinismo inédito, al amparo de la Presidencia, el IFE, la apostólica Iglesia, los consejos empresariales y, claro está, unos medios masivos recién colmados de dispensas. Todo el poder… Y arremetieron los de siempre: con franca violencia llamaron violentos a los inconformes; con talante despótico invocaron el despotismo de la izquierda; con populacheros métodos tacharon de populista al candidato que reclamaba combatir la pobreza "por el bien de todos"; irresponsables, sembraron el miedo y alentaron la división; intransigentes, cerraron espacios a la crítica; con dedo admonitorio señalaron que su adversario no supo perder, y abajo de cada boleta, atrás de cada cifra surgieron los indicios de que ellos, a la buena, no pudieron ganar. Hoy llaman renegados a los cientos de miles que, en son más bien festivo y con pleno derecho, expresamos nuestra disidencia en las calles. Y sí, es verdad: renegamos de la pax foxiriana, ante las numerosas constancias de que la participación de los ciudadanos el 2 de julio fue muy superior al descompuesto proceder de nuestros actores políticos.

¿Qué sostenemos, al final del día, quienes hoy exigimos el "voto por voto"? Que la democracia, la tan mentada democracia, no es un acto de fe sacramentado por el dicho insistente de autoridades dudosas y locutores facundos ("un millón de virtuosos mexicanos contó los votos; un grupo de imparciales consejeros garantizó el resultado"), sino una forma de gobierno que sólo se prueba en los hechos. Aunque hay avances apreciables, en México no hemos llegado al estreno de la democracia. No hay democracia donde campea el hambre y se manosea el sufragio y se obstruyen los caminos de la pluralidad. Esto lo sabe bien el México postergado, el México perdedor que, por más que busca, indaga y averigua, no encuentra razones de peso para confiar en su clase política.

RUMBO AL 6 DE SEPTIEMBRE

DAVID HUERTA

El conteo electoral del 2 de julio se parece mucho a otro conteo electoral: el que llevó a la Presidencia de su país a George W. Bush en el año 2000. Felipe Calderón querría ser el Bush mexicano pero se conformaría con terminar siendo el Aznar South of the Border que necesita el imperio; sin olvidar lo siguiente, que me enseñó mi amigo Juan Carlos García: aznar es un verbo.

Hay una duda legítima sobre el resultado de las elecciones. La Coalición Por el Bien de Todos y su líder luchan por que el proceso se aclare y la elección se limpie. Las movilizaciones en las calles no deberían asustar a nadie: son parte de esa defensa legítima y legal.

Pero este enorme movimiento no debe hacer a un lado ni descalificar a los suyos: los universitarios que estudiaron cuidadosamente el sospechoso funcionamiento del PREP, los representantes de casilla del PRD en algunos estados. Tampoco debe aprobar o tomar a la ligera los atisbos de violencia de los últimos días, de una y otra parte.

Quienes apoyamos a la Coalición Por el Bien de Todos no podemos pasar por alto lo que se juega: la democracia mexicana, valores fundamentales de convivencia, el bienestar de las mayorías.

Tarde o temprano llegará el momento de hacer política, de negociar, de buscar los acuerdos indispensables. El pasado es prólogo: todo esto comenzó durante los días aciagos del desafuero.

La fecha límite para que demos vuelta a esta página y comiencen los nuevos tiempos políticos es el 6 de septiembre. ¿Estamos preparados para ese momento y para asumir las consecuencias de lo que decida el Tribunal Federal Electoral?

El movimiento que se echó a andar el 2 de julio en México deberá seguir siendo pacífico, enérgico, crítico y afirmativo.

YO, MAPACHE BLANQUIAZUL

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Soy hijo de Ratón Loco y de Doña Urna Embarazada. Soy un mapache electoral. Lo mío es el taqueo, el padrón rasurado y la caída del sistema. Vi la luz de la política dentro de las filas del otrora invencible tricolor. Crecí sin el error de vivir fuera del presupuesto. Defendí hasta la ignominia lo que había que defender.

Guardé lealtad a mis superiores convencido de su generosa recompensa. Pero hoy he cambiado de bando: en el seleccionado que organizó el fraude patriótico contra Andrés Manuel López Obrador, el peligro para México, visto la camiseta blanquiazul.

Hablan mal de mí pero requieren de mis servicios. Durante años no he recibido más que insultos y desdenes. Hoy no es la excepción. Dicen no conocerme pero me contratan. Aseguran que soy cosa del pasado pero sigo siendo más actual que nuca. Allí está mi labor silenciosa el 2 de julio: el millón y medio de votos a favor de Felipe salidos de la nada.

Soy uno de muchos. Lo digo de frente. No me escondo en el clóset como otros. No me doy baños de pureza, como Luis Carlos Ugalde, que también es uno de los nuestros. Uno con rostro conocido, con nombre y apellido. Para eso lo puso en su puesto la Maestra Elba Esther.

Aunque quieran negar nuestra labor, existimos. Cada vez somos mas. Fue mi padre, Ratón Loco, quien canonizó a San Diego Fernández de Cevallos, patrón de las Urnas Embarazadas, como santo de los mapaches, por mandar a purificar los impíos votos de los comicios de 1988 prendiéndoles fuego. Desde entonces los panistas le rinden pleitesía al fraude electoral aunque hablen de democracia y transparencia. El nuevo culto hace el milagro de reproducirles los votos, como si fueran panes y peces. Por eso estoy en su nómina.

Lo sé, nosotros los alquimistas, los que hicimos lo imposible para el triunfo de nuestro nuevo partido, el PAN, regresaremos a la sombra, denostados, sin que los nuestros nos agradezcan los favores recibidos.

Salvo la oposición, mañana, cuando repartan el pastel, nadie se acordará de nuestra labor. Pero no me importa. Soy un orgulloso mapache blanquiazul al que los suyos no quieren agradecerle sus favores. Me queda la satisfacción de haber participado en el nuevo fraude patriótico para salvar a México. Me queda el honor de haber vuelto a triunfar. Porque, ¿saben?: no estoy en este negocio para perder.

CON INDIGNACIÓN

AUGUSTO ISLA

No sé si lo he vivido o soñado. Un cabrito suculento gira sobre el fuego para ser devorado. Alrededor suyo un grupo de militantes panistas, entre los que está mi padre, discuten apasionadamente acerca de cómo enfrentar a la gran Bestia. Eran los tiempos heroicos de la oposición. Medio siglo después, esa bandería, aprovechándose de la descomposición del régimen, salta al poder y a él se aferra mediante las peores maneras: la inequidad, la mentira, la incitación al odio, el fraude. Es la historia de mi país, la de su condena, la de otra vez la burra al trigo, la de Sísifo. Y hay que comenzar de nuevo, deshacerse de la cochambre moral. Voto por voto, casilla por casilla.

No se trata de favorecer a Andrés Manuel López Obrador, quien ni me va ni me viene; ni de negar neciamente el triunfo de Felipe Calderón, aunque a mi parecer no sea sino un insignificante bravucón de barrio súbitamente convertido en un hombre de paz y concordia. Se trata de la salud de la República, de la calidad de nuestra democracia; en fin, de causas que, a la par de otras como la laicidad, la tolerancia, los indígenas, los obreros, el medio ambiente, habrán de definir la agenda de las luchas de la sociedad civil organizada.

Digo esto con indignación, pero sin resentimientos: quien me conoce, lo sabe: Nada me hace falta, salvo un techo común, generoso, para el bien de todos.

VOTO POR VOTO

ARNOLDO KRAUS

La confianza en la legalidad, en la democracia y en sus instituciones quedó enterrada tras las elecciones del 2 de julio. Después de esa fecha, el México desigual e injusto ha empeorado. Se ha transformado en una nación más dividida y más amenazada. A la pobreza, a la exportación de trabajadores sin papeles, a las siete nefandas décadas del PRI y al fracaso del gobierno de Vicente Fox, hay que agregar, ahora, la profundización de una sombra tan añeja como peligrosa: el incremento en la desconfianza en las instituciones, en este caso, en el Instituto Federal Electoral y en sus integrantes. La desconfianza que ahora nos envuelve es signo ominoso del retroceso político, social y ético del país. Subsanar ese terrible malestar será tarea difícil: ¿en quién y por qué confiar?

El México roto de siempre ha enfermado más. A los dos Méxicos viejos hay que agregar la pesada carga heredada después de las últimas elecciones presidenciales. Al margen de quien resulte ganador, el panorama, alejado de todo maniqueísmo, es sombrío: ni Felipe Calderón ni Andrés Manuel López Obrador podrá gobernar adecuadamente. Es mucha la desconfianza y mucha la inquina en el ambiente. Es también inmenso el abismo creado entre los votantes y preclaro que el IFE y su ineptitud para conducir las elecciones es el responsable.

Un México más dividido y más pobre es en el que vivimos desde el 2 de julio. Un México más endeble y más dañado. Un México donde las divisiones son más profundas y más peligrosas que el que habitamos antes de que se acabase de fragmentar la democracia, y antes de que se sepultase la magra confianza que se tenía en algunas instituciones. Un México que quiere insertarse en la modernidad pero que sigue bajo la bandera de la corrupción y de la impunidad. La experiencia que ahora vivimos, mientras fuerzas ajenas a la voz de los votantes deciden quién es el ganador, nos regresa, de nueva cuenta, a nuestro tétrico pasado.

¿Qué hacer?: contar voto por voto. De uno en uno, hasta terminar. Es la única forma que le permitirá darle peso a la justicia y valor a la transparencia. Voto por voto: uno, dos, tres y hasta terminar. Nadie debe temer al conteo. Es un viejo ejercicio matemático. Es síntoma de legalidad y signo de democracia. Voto por voto, señor Ugalde. Voto por voto, presidente Fox: uno, dos, tres…

LAS PREGUNTAS OBLIGADAS

JOSÉ ÁNGEL LEYVA

La representación legislativa del PRD creció de manera notable en estas elecciones federales, pero su candidato a la presidencia quedó varado en un zarzal de ataques y maniobras electorales para hacer que los sufragios aparentaran no darle el triunfo. Y hoy estamos en esta fase de resistencia de "voto por voto, casilla por casilla". Los pasivos y escépticos intelectuales y muchas, muchísimas personas identificadas con la izquierda, pero no con López Obrador, aunque hayan votado por él, vuelven a asumir con furor --como lo hicieron durante su candidatura a la Jefatura de Gobierno y luego contra el desafuero orquestado por sus enemigos-- la lucha por la legalidad y la transparencia de las elecciones presidenciales, que pone en jaque, una vez más, la confianza y la credibilidad de las instituciones mexicanas, en las cuales, debemos decirlo con toda claridad --y no es nuevo--, la mayoría de los mexicanos no confiamos. Y eso, un animal político como Andrés Manuel, lo sabe muy bien.

La lucha por el poder no es un juego, al menos no es ingenuo. Lo que sí está en juego es el poder, y no un proyecto de nación que, al menos yo, no advierto. Los que saben que están a punto de perderlo o perciben ese peligro se defienden y atacan con todo, los que están cerca de obtenerlo pelean sin tregua por ganarlo. Sabemos y conocemos lo que es el PAN y quiénes lo dirigen, hemos visto el ejercicio de su ideología y sus fobias, el falso discurso de la moral política y los jugosos negocios en su nombre. La realidad foxista nos ha demostrado que todo se reduce a un "quítate tú pa’ ponerme yo", el "Bienestar para la familia" (priísta), se traslada a la de los panistas. A la corrupción se suma la mojigatería y la intolerancia. Pero hay que decirlo sin ambages: no todos en el PAN, ni sus simpatizantes, que son muchos, responden a tales etiquetas. Hay miles que confían en sus dirigentes y en la bondad de sus programas de gobierno, miles o millones que anhelan un país sin pobres, que no cultivan el odio por la izquierda.

Lo inmediato es "voto por voto, casilla por casilla", pero no dejemos de preguntarnos: ¿por qué Patricia Mercado atrajo sufragios que en principio deberían haber ido al PRD o a AMLO, por qué los líderes de opinión y la comunidad cultural e intelectual se retrajeron y mostraron bajo perfil durante la campaña de López Obrador, por qué Cuauhtémoc Cárdenas se reservó el apoyo y pone en riesgo su liderazgo moral con acciones "incompresibles", por qué la Ley Televisa pasó de noche por la Cámara de Diputados? Hasta ahora las transiciones políticas han caminado por la izquierda, por izquierdas que tienen la mirada abierta al mundo y que sepultan el silencio cómplice y la obediencia, el desatino de "si no estás conmigo estás contra mí". Como una democracia no es una persona, aunque una persona es parte de la democracia, las preguntas obligadas son: ¿y después del "voto por voto, casilla por casilla", qué? ¿Los peatones cederemos las banquetas a los automóviles? Es cierto, la transición, no la transación comienza por la legalidad. ¿A qué hora comenzamos?

NOSOTROS/ELLOS

ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Porque dicen que quienes no votamos por su candidato somos "violentos" y "peligrosos para México"; porque desean perpetuarse en el poder, hacen todo para robar el voto y acusan a los inconformes de "renegados"; porque son tan corruptos como los de antes; porque corrompieron al IFE para imponer peleles; porque involucraron a los tres poderes para conseguir sus fines; porque el presidente actual ha deshonrado el cargo para el que fue elegido; porque regalaron prebendas para favorecer a los medios televisivos desde cargos de representación popular; porque, cuando eran oposición, organizaban marchas y resistencias cívicas, pero hoy consideran eso asunto de nacos; porque desde hace tres sexenios se reparten las "concertacesiones"; porque iniciaron una campaña electoral inequitativa, descalificatoria y polarizante; porque sembraron el odio y se quejan de ser odiados; porque pretendieron desaforar, antes de iniciadas las campañas electorales, a su más importante adversario; porque suponen que la guerra sucia en internet reemplaza los argumentos; porque se creen dueños de la verdad mediante chistes y comentarios denigrantes; porque imaginan que su Iglesia y fanatismo son el camino; porque se creen gente "bonita" y se burlan de quienes no son como ellos para propiciar ocurrencias nice; porque se esconden detrás de calles ilegalmente obstruidas; porque su idea de la cultura es Chespirito; porque no discuten ni analizan: reprimen; porque son intolerantes; porque se oponen ilegítimamente a un verdadero cambio gubernamental; porque suponen que somos nada, nadie; porque creen que no tenemos memoria; porque consideran que somos tontos…

Por nosotros y nuestros hijos: por la gente y porque estamos en contra de un fraude electoral largamente anunciado, exigimos que se cuente voto por voto.

VENENO

JORGE MOCH

No se puede cimentar el futuro de un país sobre el lodazal de la calumnia. He escuchado a niñas de once años, alumnas de un colegio de monjas de Veracruz afirmar (repetir de hecho, sin tener cabal idea de la monstruosidad de lo que afirman) que Andrés Manuel es un peligro para este país, que desgobernó la Ciudad de México endeudándola, que peligran las clases media y alta y que el PRD es un partido de mugrosos, nacos, violentos, rateros a los que ven venir convertidos en horda voraz, como los hunos hacia Roma, con Andrés Manuel al frente, cual Atila.

La ponzoña no es de ahora ni privativa del blandengue gobierno de Vicente Fox y sus patrañas legaloides como aquella del desafuero o el fraude finamente ejecutado, formicante, bit por bit, en el conteo comicial. Es veneno que viene desde el clasismo instalado como manera de interrelación social, el racismo exacerbado, subterráneo, latente; viene del desprecio y la indiferencia por los miserables que se amontonan cada día más en chabolas de pobreza, soslayada la responsabilidad histórica que para con ellos debería tener cualquier instancia pública mal llamada gobierno. Una sociedad que acepta descalificar con veneno a los adversarios políticos está condenada, me temo, a terribles convulsiones.

¿Qué sustento moral, qué andamiaje ético puede oponer un gobierno panista sospechoso de un fraude electoral como los que decía fustigar (y sin embargo ya una vez convalidó, en 1988) y que ahora practica? Es indispensable borrar entonces la mácula del bit por bit con el recuento voto por voto. Quien así gane, sin margen de duda, con absoluta transparencia (y no la chocolatosa turbiedad que se pretende hasta ahora) deberá obtener de un bando la previsible aquiescencia, y del otro, al menos, un sublime acto de contrición.

"CONFORME CUENTO..."

SERGIO MONDRAGÓN

He apoyado la creciente exigencia ciudadana —que el domingo 16 de julio fue motivo de la más numerosa marcha y concentración política en las calles y Zócalo de la Ciudad de México que registra nuestra historia-, de contar una vez más "voto por voto y casilla por casilla", ante las irregularidades y dudas que dejó sembradas la elección presidencial de 2006.

La inconformidad ha surgido de la inequidad —convertida ya en iniquidad y en agravio a la sociedad- que se dio desde el principio de la campaña: toma de partido y proselitismo a favor del candidato del PAN, descalificatorio de Andrés Manuel López Obrador, por parte de Vicente Fox; sospechosa connivencia surgida de la amistad entre el presidente del IFE y Felipe Calderón, este último firmante como testigo de la boda de aquél, unos meses atrás; intervención de Hildebrando, el cuñado de Calderón, en el equipo cibernético que computó la elección presidencial; ilegales anuncios del CCE en los medios, en contra de AMLO; difamante campaña de mentiras del PAN, que presentó a AMLO como un aventurero peligroso para el país, lo que sembró en una parte vulnerable de la sociedad el odio y el miedo a perder empleo, poder adquisitivo y patrimonio.

Al verso "voto por voto, casilla por casilla", podría añadírsele este otro que parafrasea la canción popular y que daría tranquilidad y certidumbre a la conciencia ciudadana: "…conforme cuento… me voy reconfortando…" Por las razones expuestas, he seguido apoyando la creciente exigencia ciudadana de recontar los votos, y usando ahora un equipo de cómputo diferente al anterior. Esto dará legitimidad a quien sea el próximo Presidente de la República.

LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD

CARLOS MONSIVÁIS Y SERGIO PITOL

¿Tiene sentido separar legalidad de legitimidad? Si esto se discute ahora es porque la legalidad está usurpada o programada por computadora, y porque la legitimidad es el gran espacio de confirmación de los valores de la República laica.

Señala el día de hoy [15 de julio de 2006] en un brillante artículo Rolando Cordera Campos: "Fortalecer las instituciones sin pensar ni registrar la existencia del pueblo y su necesidad ingente de organización es bordar en el vacío, hacer de la política juego de salón, y del poder coto privado de los herederos de una riqueza nunca bien habida."

La emergencia de estos días obliga, en primer lugar, a la defensa del voto y los votantes. A partir de allí, sectores vastos de la sociedad mexicana -y ésta no es profecía sino comprobación diaria- seguirán en la movilización crítica si quieren que su acción contestataria perdure. La campaña de 2006 no admitió o no permitió el debate sobre los problemas y las tragedias ecológicas, las catástrofes educativas, las posibilidades del empleo, la inseguridad social, el racismo antiindígena, el sexismo, la condición salarial en el país, la intolerancia religiosa, la homofobia, la impunidad de la clase política y del gran capital. Esto no se pospone indefinidamente, pero sí se jerarquiza porque hoy lo que corresponde es "voto por voto, casilla por casilla".

Si esta causa fuese únicamente política su significado sería localizable en demasía, pero las movilizaciones provienen también de una certeza ética y moral, y esto explica su continuidad razonada y pacífica. No minimizamos ni magnificamos los errores de nuestro proceso, pero -hoy, 16 de julio de 2006- esta presencia multitudinaria, que representa a millones de votantes, surge de la necesidad de cambios profundos que correspondan al desarrollo civilizatorio que merecemos. No presumimos del monopolio de la verdad, pero sí ratificamos las demandas jurídicas y la argumentación moral. Por lo demás, se atestigua a diario el aforismo de Jerzy Lec: "La dispensación de la injusticia está siempre en las manos adecuadas." No abandonemos nuestros votos en la fosa común de la resignación o la apatía. Voto por voto y casilla por casilla.

UN PELIGRO PARA MÉXICO

FERNANDO DEL PASO

Creo que está fuera de duda que el diario británico Financial Times no es una publicación de izquierda.

Tampoco lo es el diario norteamericano Wall Street Journal.

Fuera de duda están también su seriedad y su prestigio internacionales.

Y ambos han hablado de la conveniencia de hacer un recuento de los votos en México.

Si lo apoya el Financial Times, el recuento no debe ser un disparate.

Si lo recomienda el Wall Street Journal, el recuento no debe ser una imposibilidad.

A estas opiniones se ha sumado la del diario francés Le Monde.

No hacer un recuento de votos, y sentar en la silla presidencial a un mandatario sobre cuya legitimidad se ciernen grandes dudas, es un peligro para México.

No hacer un recuento de voto por voto y casilla por casilla y dejar así empañado el buen nombre del Instituto Federal Electoral por un tiempo indefinido, es un peligro para México.

No hacer un recuento ahora, es dejar viva la sospecha de fraude y proyectarla hacia el futuro. Y esto es un gran peligro para México.

SOBRE EL RECUENTO VOTO POR VOTO

JAVIER SICILIA

Después de los equívocos del IFE y de la impugnación del PRD al proceso electoral, el cómputo de las elecciones se ha vuelto nebuloso. Frente a esta realidad, una parte de la ciudadanía no sabe ya si el triunfo de Felipe Calderón decretado por el IFE fue legítimo o, como no ha dejado de repetirlo el PRD, estuvo viciado y es sólo el triunfo de un fraude electoral; otra parte, la que en un acto de fe ciego en las instituciones o en sus líderes, supone que el triunfo fue legítimo o el fraude absoluto, está enfrentada con riesgos graves para la nación.

Una sociedad que camina entre las tinieblas y el enfrentamiento, es una sociedad que está al borde de la pérdida del sentido, de la barbarie y del horror. Dar los pasos para repararla significa darle claridad al proceso electoral, lo que implica volver a contar voto por voto, y generar los pactos, las colaciones y las reconciliaciones necesarias para una reunificación nacional donde las diversidades que pueblan al país puedan continuar su proceso histórico y sus luchas en un marco democrático.

Una política de poder, como la que, frente a la confusión, continúan generando el PAN y el PRD, significa una preparación para la guerra, y esto al mismo tiempo que hará posibles todos los estancamientos, todas las rebeliones, las represiones sociales y los odios --de los que Atenco es sólo un anuncio--, hará imposible cualquier liberación social. De esas heridas tardaremos muchos años en sanar.

Volvamos al voto por voto, a los pactos y a las coaliciones y zanjemos de una vez por todas esta estúpida y confusa política de poder que está llevándonos a la oscuridad y a la guerra.

MÉXICO ES DE AHORA EN ADELANTE EL DE LÓPEZ OBRADOR

ELENA PONIATOWSKA

Sabritas, Jumex y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), gastaron más de 200 millones de pesos para impulsar al panista Felipe Calderón, AMLO presentó 40 mil actas con errores y un millón 500 mil mexicanos se han manifestado en el Zócalo para condenar al Instituto Federal Electoral. En una carrera contra el tiempo, la actriz Jesusa Rodríguez ha organizado actos de resistencia civil a los que no estamos acostumbrados: la toma de Banamex, la de Mexicana de Aviación, la de Sabritas, la del Centro Comercial Santa Fe, la del Hotel Fiesta Americana, entre otras. El grupo "Resistencia Creativa", que tiene al caballito de Troya hecho con huacales como emblema, denuncia la alteración de cifras en 150 distritos y confirma que el IFE pasó de juez a parte en la pugna electoral.

Según Jesusa Rodríguez, la resistencia civil, que les parece tan escandalosa a los mexicanos de clase media y clase media alta, debe ser tomada como una fiesta popular en donde la gente manifieste su rechazo de una manera pacífica e imaginativa pero eficaz. No hay por qué ser solemnes, lo que pedimos no es algo terrible, sino simple, razonable, a lo que tenemos todo el derecho: saber decir que no.

La diferencia en el conteo de votos entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón es mínima pero si se piensa en los millones de dólares que los empresarios invirtieron en el desprestigio del candidato de la izquierda y en atemorizar a los mexicanos, la diferencia beneficia a Andrés Manuel, quien es y será siempre el ganador.

Gracias a Andrés Manuel López Obrador, que no es un dejado, hemos re- aprendido a luchar los mexicanos y esto es un avance. México es de ahora en adelante el de López Obrador, un México que toma la palabra, un México cuya gente rebasa con mucho a sus dirigentes, un México que ya no se va a dejar, un México que no tolera una trampa más y actuará en consecuencia. El México del 2006 ya no es el de 1988.

NUESTRA PRECARIA DEMOCRACIA

HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El fracaso del PREP, las incontables torpezas del IFE, el curioso extravío de casi tres millones de votos, las múltiples dudas sobre la honestidad y la eficacia de las instituciones electorales, han creado un clima de incertidumbre y de malestar social que está haciendo mucho daño a la salud de la República.

Creo que es indispensable contar de nuevo voto pro voto y casilla por casilla. Esto no significa que tengamos dudas sobre la tarea de los ciudadanos que contaron los votos el día y la noche de las elecciones. Nuestras dudas se dirigen a la pésima actuación de los organismos electorales y a la necesidad de que sean disipadas a través de un nuevo conteo. Esto será saludable para todos los que participaron en el proceso electoral como funcionarios de casilla o como votantes. El país exige que se aclaren todos estos aspectos que ensombrecen a nuestra precaria democracia.

RECUENTO

FELIPE GARRIDO

-Vuélvanlos a contar –ordenó don Atanasio Argúndez y Ávila, aquel primer juez de San Miguel de Adentro, para fortuna de la isla más atento siempre a la justicia que a la ley, pese a los gestos conminatorios de los querellosos, sin aspavientos, afectación ni prepotencia, con esa voz suave y firme, tenuemente modulada, con que declamaba en las fiestas cívicas los inflamados poemas de Marita No me Acuerdo Qué, una antigua novia que publicaba con seudónimo en La Voz de la Costa.

-Pero, señor juez, ¿no se le hace a usted que...? –dijeron los vecinos, cada vez más sorprendidos y cansados –era la tercera y comenzaba a caer una noche cerrada, sin luceros.

-Señores –dijo don Atanasio, un tanto fastidiado–, mientras antes comencemos antes podremos seguir con lo que sigue –y alzó con cuidado el reloj de bolsillo, buscando que le diera la luz de la farola, que acababa de encenderse en la calle, pues era martes y le preocupaba saber si llegaría a tiempo a su partida de dominó.

POR QUÉ VOTO POR VOTO

RAQUEL TIBOL

Por respeto a todos los credos la educación pública debe ser laica en cualquier nivel. ¡Voto por voto!

Por apoyo a las universidades públicas y a los institutos de investigación, ¡voto por voto!

Contra los líderes corruptos y por la no coacción a sindicatos libres y democráticos, ¡voto por voto!

Por la no manipulación burocrática de las instituciones culturales, ¡voto por voto!

Por una política internacional solidaria con los pueblos hermanos y las naciones agredidas, ¡voto por voto!

Por el abatimiento de la pobreza y empleos mejor remunerados, ¡voto por voto!

Por el fin de los privilegios y las corrupciones de los políticos, ¡voto por voto!

Para controlar los abusos y engañifas de los grandes capitales locales y foráneos, ¡voto por voto!

Por la dignidad de los campesinos y las comunidades aborígenes, ¡voto por voto!

Por una salud pública suficiente y adecuada, ¡voto por voto!

Porque se acaben los Presidentes de la República mentirosos e ignorantes, ¡voto por voto!

Porque se extingan los jueces corruptibles, ¡voto por voto!

Por tanto que hay que limpiar en esta patria vejada, ¡voto por voto!

DOS VISIONES

ARTURO OREA

No era la primera vez que el amanecer le sorprendía, algunas veces satisfecho, otras con la angustia de haber fallado en el intento. Agotado, entre el televisor y la ventana, había consumido casi la totalidad de esa jornada. Miraba la calle húmeda. Así suele ser en esa época del año y a esa hora. Llueve para recordarnos que llorar fortalece. Se metió a la ducha tratando de recordar cuántos intentos fallaron y cuántos, el tiempo había confirmado la necesidad de continuar la lucha hasta el último momento.

El baño y el recuerdo del fracaso, del éxito, lo reanimaron. ¿Acaso la vida no era así, ensayo-error? El resultado por definición es incierto. Lo único real es que la batalla es permanente. En el horizonte despuntaba un sol intenso, creyó verle rayos oscuros. Salió a la calle convencido, con su bandera amarilla; sólo la muerte marcaba el final de cualquier intento. Se unió a la marcha decidido a defender un ideal, un proyecto, finalmente…un destino.

Después del viaje en metro, llegó al bosque. La cantidad de gente reunida le llamó la atención. Era domingo y aunque solía ser un sitio concurrido, éste en particular rebozaba entusiasmo, color, voces, sonidos. Era la primera vez que ante sí había tanto movimiento, la gran plaza llena de gente, de niños, de viejos. Le sonreían, él también. Gritaba entusiasmado. En el trayecto, agregó al vocabulario de sus quince meses de edad…. el contundente "Voto por Voto".

A partir de ese momento ya nada será igual…para nadie.

Así, en dos extremos, de la vida, de opinión, efectivamente nada será como antes del 2 de julio. Los que se inician, los que antes no participaron, los informados, los escépticos, a todos nos ha llegado de un modo u otro, la participación social que han empujado, desde la visión del odio, del desprecio a los demás, del no me importa quiénes son ni cómo viven, o si mueren, lo mío es mío y lo de ellos también. Por el otro, la perspectiva, que aglutina una esperanza, la necesidad de creer en algo, en alguien.

Dos visiones que, contrapuestas, han logrado que nada sea como antes. ¡Que bueno!…POR EL BIEN DE TODOS.

EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA

THELMA NAVA Y RAQUEL HUERTA-NAVA

La incipiente democracia mexicana exige que el voto ciudadano sea respetado. De ahí la imperiosa necesidad de pedir al Tribunal Federal Electoral que, en aras de la transparencia que merecemos, utilice un programa de cómputo neutral para el recuento de cada voto emitido, como se ha hecho en países como Italia o Costa Rica y de esta forma, con un recuento neutral, dé su fallo definitivo.

SOBERANÍA POPULAR

ROBERTO GARZA ITURBIDE

La iniciativa ciudadana es que se recuenten todos los votos de la elección celebrada el 2 de julio. La aprobación y el cabal cumplimiento de esta petición —legal, apegada a derecho y sustentada en las múltiples irregularidades del proceso electoral— son indispensables para mantener la paz social y la estabilidad política del país. El rechazo al reclamo fidedigno de millones de ciudadanos equivaldría al secuestro de la soberanía popular por parte de un grupo de poder político y económico, cuyos intereses son ajenos a la mayoría de los mexicanos ¡Digamos no a la instauración de una tiranía minoritaria que oprima a la mayoría democrática! El recuento total de los sufragios a la luz pública es la única vía para limpiar la elección presidencial y legitimar el triunfo de quien fue favorecido por el pueblo.

LA SOBERBIA DE LOS PUROS

MARCELA SÁNCHEZ MOTA

Las elecciones recientes han dejado al descubierto una sociedad en la que persisten actitudes ominosas de discriminación, herencia de nuestro pasado colonial. El discurso oficial, apoyado por miles de "demagogos ilustres", ha escondido esta realidad que muchos mexicanos sufren de manera cotidiana. La corrección política, tan llevada y traída en los días que corren, se ha transformado en una manera de paliar unas formas de rechazo social que, por desgracia, surgen a la menor provocación. Para nuestras clases altas, los "nacos" son los desposeídos, los pobres, los ignorantes, y la palabra es aplicable a todo aquello que pone en riesgo sus buenas costumbres. No obstante, algunos de esos nacos son tolerados por los pudientes, en la medida que contribuyen a mantener sus demandas de bienestar. En estos tiempos de polarización agudizada por las elecciones, "naco" es el adjetivo que los adversarios de Andrés Manuel López Obrador emplean para designarlo a él y a sus seguidores. Su discurso se dirige a ese "otro México" que sostiene a la nación con su trabajo, pero al que apenas se le permite opinar. Ese pueblo repelido por los privilegiados ha visto en López Obrador a un líder político que les ofrece, sin los rodeos tradicionales, subsanar las carencias sufridas durante siglos. "Primero los pobres": el lema ha puesto el dedo en la llaga de un sistema inequitativo, y pone a prueba una incipiente democracia que parece desmoronarse ante la sola exigencia de recontar los votos. No deja de resultar paradójico que sea en ellos, los nacos, en quienes hoy recae la acusación de soberbios y de violentos, por no asumir sin chistar una presunta derrota. La soberbia, quizás, está en quienes sostienen de forma terminante, a pesar de una historia reciente plagada de evidencias en contra, que nuestras instituciones son impecables y que cualquier chanchullo es imposible. Por fortuna todavía existe la posibilidad de contar voto por voto, "por el bien de todos".

¿QUIÉN TEME AL ENSUEÑO?

JAVIER PERUCHO

Alimentó una esperanza al fundar instituciones en el nuevo milenio, pues construyó escuelas, congregó a una comunidad, protegió con el manto de la caridad social al desolado ancianato, atendió la demasiada pobreza, edificó vialidades, gobernó una metrópoli con voluntad de servir. Éstos son algunos de los atributos políticos del caudillo sureño, que no sólo lo hicieron el candidato más viable en la reciente querella por la Presidencia, sino el hombre más experimentado y fortalecido por su capacidad para sortear las emboscadas, confrontar la violencia ultramodal y desmenuzar el entuerto del desafuero. La suma de esas virtudes le permitiría regir los derroteros de un país que sobrevive por las regalías del petróleo, el aire oxigenado de las remesas y las dádivas del turismo. Un ciudadano con tales destrezas y capacidades políticas habilita a un Ejecutivo en ciernes, pero fue baldado por una derecha silvestre que acata un orden siniestro.

La tinta indeleble que barruntó nuestros pulgares fue para que –en la adición de uno a uno de los sufragios efectivos– la República se vivificara con ese ensueño democrático.

CALDERÓN SABE…

LUIS TOVAR

…que avaló, impulsó y se hizo corresponsable del Fobaproa, uno de los mayores atracos jamás cometidos en contra de México; que Fox, Sahagún, Espino y una cantidad no determinada de miembros de su partido político nunca lo quisieron como candidato presidencial; que sistemáticamente contradice sus propias afirmaciones de otros tiempos en torno a elecciones, defensa de la voluntad popular, fraudes, etcétera; que ha sido y sigue siendo apoyado por el poder federal, el económico y el mediático, todo lo cual hace de él un presunto "ganador" a medio río entre la ilegalidad y la ilegitimidad; que el proceso electoral, viciado de origen y ejecutado pésimamente, se diseñó para garantizar su "triunfo"; que a final de cuentas la promoción descarada del voto del miedo, el chantaje barato y la mendacidad no alcanzaron y perdió la elección; que es una irresponsabilidad mayúscula dividir a la sociedad entre los "pacíficos" y los "violentos"; que ante el menor asomo de duda, y así fuera sólo por ser consecuente con la frase dicha por su maestro político Castillo Peraza --"nos basta con que se roben un solo voto, y eso no es cosa pequeña"--, debió ser él, y no sus oponentes, el primero en exigir que se cuente voto por voto y casilla por casilla.

Y sabe, finalmente, que si a pesar de todo lo anterior asumiera el Poder Ejecutivo, sería un presidente espurio, ilegítimo, usurpador, masivamente repudiado y entonces él sí, por éstas y muchas otras causas, sería un verdadero peligro para México.

VOX POPULI, VOX DEI

GABRIELA VALENZUELA NAVARRETE

Una de las grandes lecciones de la historia, conocida desde los tiempos de los romanos, es que no conocerla es condenarse a cometer los mismos errores del pasado. Todas las revoluciones inician con el descontento social, generalmente con el de las clases bajas, aquellos a los que cierta "diputada" del PAN estúpidamente se refirió como los "huevones". Ejemplos hay muchos, desde Francia y Rusia hasta la revolución de Independencia en México en 1810, la misma que el gobierno se alista a celebrar con bombo, platillo, confeti y sombreritos.

Vox populi, vox Dei, la voz del pueblo es la voz de Dios. Si esa voz eligió a Felipe Calderón como presidente, lo volvería a hacer así se anularan las elecciones o se instaurara la segunda vuelta. Si realmente el PAN ganó, no hay razón para temerle al recuento de los votos las veces que sea necesario. Un presidente es legítimo si así lo ve su pueblo, no si éste sospecha de mil y una trampas para ganar la elección. Ejemplos de gobernantes "por mandato divino" pero rechazados por su pueblo hay muchos... y ni a Luis XVI ni al último zar de Rusia les fue muy bien.