Usted está aquí: lunes 31 de julio de 2006 Mundo Ataque israelí contra refugio de civiles; 37 niños entre los muertos

Acepta Tel Aviv suspender 48 horas los bombardeos aéreos contra territorio libanés

Ataque israelí contra refugio de civiles; 37 niños entre los muertos

Hezbollah y grupos armados palestinos prometen responder la agresión israelí

Atacantes dicen que no sabían quiénes estaban en el edificio

Es hora de "instaurar un cese el fuego", considera Condoleezza Rice

Permitirá Ehud Olmert el ingreso de ayuda humanitaria a la zona

REUTERS, AFP Y DPA

Ampliar la imagen En un hospital de la ciudad de Tiro se colocaron más de 50 cadáveres para su identificación, todos los cuerpos son de víctimas del bombardeo israelí contra Qana, ciudad del sur libanés Foto: Reuters

Jerusalén, 30 de julio. Israel acordó suspender sus bombardeos aéreos en el sur de Líbano por 48 horas, para investigar el ataque que realizó su fuerza aérea contra un edificio de tres pisos en la ciudad libanesa de Qana, que provocó la muerte de 57 personas -37 de ellas niños-, acción que fue calificada de "terrorismo de Estado" por el primer ministro libanés, Fouad Siniora, y originó que al menos 4 mil manifestantes libaneses irrumpieran en la sede de la misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Beirut.

El movimiento chiíta Hezbollah prometió venganza por el ataque, y los grupos armados palestinos prometieron responder militarmente a Israel, al tiempo que la secretaria de Estado estadunidense, Condoleezza Rice, señaló que "ha llegado la hora de instaurar" un cese el fuego, luego que su visita programada a Líbano fuera suspendida.

Adam Ereli, vocero del Departamento de Estado estadunidense, informó que Tel Aviv acordó suspender por 48 horas sus ataques contra el sur de Líbano y que se coordinará con la ONU para permitir una ventana de 24 horas con el objetivo de que los residentes del sur libanés abandonen el lugar, si es que así lo desean.

Pese a la suspensión de la actividad aérea, Ereli dejó claro que Israel tiene el derecho a "emprender acciones contra objetivos que estén preparando ataques contra el país", al reiterar la política de Estados Unidos sobre que Israel tiene el derecho a defenderse de las agresiones.

Horas antes, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, había rechazado un alto el fuego inmediato, y afirmó que necesitaba entre 10 y 14 días más para completar su ofensiva contra Hezbollah, tras reunirse en Tel Aviv con Rice.

"Israel no tiene prisa por alcanzar un alto el fuego antes que lleguemos al punto en que podamos decir que hemos alcanzado los principales objetivos que nos hemos fijado", además, expresó "una profunda pena" por el bombardeo contra Qana y ordenó que se permita el avance de ayuda humanitaria a la localidad, la cual, dijo, servía de "refugio" a milicianos de Hezbollah.

"Todos los habitantes fueron prevenidos y se les invitó a abandonar la zona. Hay escondrijos de cohetes en el poblado y mientras eso sea así, es un refugio para quienes los disparan", denunció.

El ejército israelí reiteró la postura del gobierno gubernamental y afirmó que "Hezbollah utiliza Qana como base para disparar cohetes. Es totalmente responsable si el sector se convirtió en una zona de combates", dijo un vocero militar que explicó que en la localidad se atacaron "sitios desde donde se dispararon cohetes contra Nahariya (norte de Israel) y hacia el oeste de Galilea".

Sin embargo, la fuerza aérea israelí no tenía conocimiento de que hubiera civiles en el edificio. "Nosotros no conocíamos el paradero de los civiles en el pueblo", dijo el teniente general Dan Halutz, quien fue citado por el sitio de Internet NRG Maariv, después de encontrarse con el presidente israelí Moshe Katsav.

Además, los responsables militares israelíes manifestaron este domingo sus dudas sobre el origen del ataque y subrayaron que hay una diferencia de siete horas entre el bombardeo israelí a la casa y la explosión mortal.

"Atacamos y dañamos este edificio entre la medianoche y la una de la madrugada (durante la noche del sábado al domingo), pero el anuncio sobre las víctimas civiles se hizo siete horas después", declaró el general Amir Eshel en conferencia de prensa.

"No sabemos qué había en el edificio. No es seguro que lo sepamos un día. Es posible que Hezbollah hubiera guardado armas", añadió.

Según la cadena de televisión israelí Canal 10, mandos del ejército afirman que la explosión mortal fue provocada por armas y municiones almacenadas en el edificio por Hezbollah.

"Al menos 51 personas murieron, 22 de las cuales eran niños", declaró Salam Daher, responsable de la Defensa Civil para la región de Tiro que, sin embargo, no pudo precisar el número de heridos. La Cruz Roja indicó que muchos de los niños que murieron tras el ataque eran discapacitados.

"Además de esas 57 víctimas que ya fueron sacadas de los escombros, hay entre 15 y 20 personas aún atrapadas bajo las ruinas de un refugio. La mayoría están presuntamente muertas, pero hemos escuchado algunos gemidos", agregó.

Daher se refirió al hundimiento de tres plantas, que albergaban un refugio donde se habían instalado algunas familias que huyeron de otras localidades del sur del Líbano bombardeadas en días pasados por las fuerzas israelíes.

Los socorristas utilizaban sus propias manos para tratar de desenterrar a las víctimas atrapadas de entre los escombros.

El ataque a Qana, que duró dos horas, "fue tan intenso que nadie pudo moverse. Los equipos de salvamento sólo empezaron con su tarea esta mañana", declaró Ibrahim Chalhoub, un testigo de 26 años.

El primer ministro libanés, Fouad Siniora, denunció que Israel practica un "terrorismo de Estado", después del bombardeo a Qana, en declaraciones a la cadena estadunidense CBS. "No es posible para un país pequeño (como Líbano) estar sometido a esta maquinaria de guerra, al armamento sofisticado que permite este tipo de matanzas", y calificó la operación israelí de Uvas del odio, en referencia a la operación de Tel Aviv de 1996 bautizada como Uvas de la ira.

Rechaza Siniora cualquier negociación con EU

Además, Siniora endureció su posición y rechazó cualquier negociación con Estados Unidos antes de un cese inmediato de los combates. "Líbano exige un alto el fuego inmediato e incondicional antes que cualquier otra cosa".

Las negociaciones diplomáticas fracasaron después que la secretaria de Estado estadunidense, Condoleezza Rice, esperada inicialmente en Beirut con propuestas procedente de Tel Aviv, fue prácticamente declarada persona non grata en Líbano y tuvo que renunciar a su desplazamiento.

La misma Rice confirmó en la capital israelí la anulación de su visita a Beirut y se declaró "profundamente entristecida" por la pérdida de "vidas inocentes", y afirmó que "ha llegado la hora de lograr un alto el fuego", tras reunirse con Olmert.

Además, Rice pidió a Israel un mayor cuidado para evitar víctimas civiles, y sostuvo que proseguirá su mediación para alcanzar un alto al fuego sostenible.

Por lo pronto, Hezbollah prometió castigar a Israel después de la "masacre" de Qana.

"Esta matanza bárbara, que supone un giro grave y peligroso en el curso de la guerra, puede conducir a reacciones contra el mundo mudo y cómplice que debe asumir sus responsabilidades, porque esta horrible masacre, como otras, no permanecerá impune", afirmó la milicia chiíta en un comunicado.

Según las autoridades libanesas, 750 personas han fallecido desde el comienzo de la ofensiva lanzada por Israel el pasado 12 de julio, después del secuestro de parte de Hezbollah de dos de sus soldados.

Además, los grupos armados palestinos prometieron responder militarmente a Israel tras el bombardeo y la Jihad Islámica advirtió sobre nuevos ataques suicidas.

Al menos 4 mil libaneses atacaron en el centro de Beirut la sede de la ONU, lanzaron piedras contra la fachada y quebraron ventanales, al tiempo que gritaban consignas contra Estados Unidos y la "barbarie" de Israel.

"¡Feltman, fuera de inmediato!", gritaban los manifestantes, que reclaman la partida del embajador de Estados Unidos, Jeffrey Feltman.

"¡Oh Dios, consérvanos a Nasrallah!", gritaban en homenaje a líder del Hezbollah, Hassan Nasrallah.

En más actos de violencia, otro ataque aéreo israelí causó la muerte de cinco civiles, incluidos dos niños, en su casa en el poblado sureño de Yaroun; además, unos 146 cohetes alcanzaron a Israel el domingo, hiriendo a seis personas, dijo la policía. Al menos tres cayeron en la ciudad israelí de Haifa.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.