Usted está aquí: lunes 31 de julio de 2006 Opinión México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega

El cambio acelera el maquillaje de cifras

El Banco de México modificó al alza su estimación sobre el crecimiento económico

El Banco de México se subió al carro de los optimistas y modificó al alza su estimación sobre el crecimiento económico en el último año del "cambio". De la mano de Los Pinos, el llamado instituto central ahora proyecta 4 por ciento, contra el 3.6 por ciento original, una diferencia ligeramente menor a la de los resultados electorales oficiales.

Aun en el mejor de los casos que la nueva estimación se convirtiera en realidad, 4 por ciento no alcanza ni para el arranque, ni ayuda para mejorar el balance sexenal, porque a final de cuentas el promedio anual con las uñas llegaría a 2.2 por ciento.

Si se considera el más reciente análisis del Banco Mundial sobre la relación entre reducción de la pobreza y crecimiento, el saldo del gobierno foxista es deprimente, por mucho que en la casa presidencial se presuma como sueño guajiro que la pobreza en el país "la reducimos en 35 por ciento".

Lejos de reducir los índices de marginación, con una tasa promedio anual de "crecimiento" de 2.2 por ciento y la duplicación de la tasa de desempleo, el sexenio del "cambio" redujo los de por sí paupérrimos indicadores sociales registrados al cierre del gobierno anterior, el del "bienestar de la familia" (léase la famiglia, un concepto entendido a cabalidad en Los Pinos de ahora)

Dice el Banco Mundial que México -catalogado entre los "relativamente más ricos" de la región, pero con mayor desigualdad- necesita tanto mayor crecimiento como una considerable redistribución del ingreso y la riqueza, "si quiere lograr un avance significativo en la reducción de la pobreza".

Para ello, el crecimiento económico mexicano con Fox sentado en Los Pinos debió ser cuando menos el doble del registrado para reducir un punto porcentual los indicadores de desigualdad en el país. Un solo punto porcentual y no el 35 por ciento pregonado por los jilgueros oficiales y oficiosos.

Así, la tasa de crecimiento promedio anual en México tendría que promediar 4.4 por ciento, cuando menos, para que en la residencia oficial pudieran afirmar que, aunque con magros resultados, en términos económicos y sociales los últimos seis años no terminaron en el cesto de la basura, como en los hechos terminaron.

Mientras el "cambio" acelera el maquillaje de cifras en vísperas del último informe presidencial y a escasos meses de que, por fin, se vayan al rancho, el Banco Mundial ofrece su más reciente numeralia sobre la pobreza y la desigualdad en América Latina:

- Alrededor de 25 por ciento de los latinoamericanos sobrevive con menos de dos dólares al día. Mientras China experimentó tasas anuales de crecimiento per cápita de aproximadamente 8.5 por ciento entre 1981 y 2000, lo que redujo la pobreza en 42 puntos porcentuales, el PIB per cápita de América Latina disminuyó 0.7 por ciento en los 80 y aumentó alrededor de 1.5 por ciento en los 90, sin que los niveles de pobreza cambiaran en forma significativa.

En los últimos 15 años, la pobreza disminuyó ligeramente en América Central (de 30 a 29 por ciento), aumentó en la comunidad andina (de 25 a 31) y se redujo en la zona del Cono Sur (de 24 a 19). En el Caribe, Jamaica experimentó una disminución de la pobreza equivalente a 15 puntos porcentuales entre los primeros años del decenio de 1990 y principios del decenio de 2000, mientras que República Dominicana sufrió un aumento de 8 puntos porcentuales durante el mismo periodo (omite el caso mexicano).

- Con excepción de Africa al sur del Sahara, América Latina y el Caribe es la región que presenta mayor desigualdad en el mundo. El 10 por ciento más rico de la población percibe 48 por ciento de los ingresos totales, mientras que el 10 por ciento más pobre sólo 1.6 por ciento.

- La comparación entre regiones al interior de los países revela diferencias asombrosas en los niveles de prosperidad. En 2000, el ingreso per cápita en la comuna más pobre de Brasil alcanzaba apenas el 10 por ciento de aquel registrado en la comuna más rica; en el caso de México, el ingreso per cápita en Chiapas era sólo un 18 por ciento de aquel registrado en la capital del país. En México la diferencia en los recuentos de pobreza entre una región y otra es de más de 40 puntos porcentuales.

- Los trabajadores asalariados en la economía informal y aquellos que trabajan por cuenta propia representan entre 25 y 70 por ciento de los empleos en la región. La diferencia de los ingresos promedio entre los géneros fluctúa entre 12 por ciento en México y 47 por ciento en Brasil. La raza y la etnia constituyen una fuente más significativa de desventaja en los ingresos que el género. La población indígena de la región percibe en promedio de 46 a 60 por ciento de los ingresos que reciben quienes no son indígenas.

Y aseguran que el modelo económico sí funciona.

Las rebanadas del pastel:

El Felipillo se reconoce espiritista ("mi causa es igual a la de Madero"), pero ni el más cínico entre los cínicos puede sostener que "gané limpiamente la elección"; mucho menos -considerando el contenido de su campaña electoral- que "creo en la ley, en la paz y en la razón" y que "por encima de nuestras diferencias podamos respetarnos".

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