Usted está aquí: lunes 7 de agosto de 2006 Deportes BALANCE DE LA JORNADA

BALANCE DE LA JORNADA

Carlos Hernández

Los Gallos Blancos están condenados al descenso

En el futbol, como en la vida, hay niveles. Y eso se observó desde el inicio del torneo Apertura 2006.

Mientras el magnate Jorge Vergara rentó un avión para que el técnico José Manuel de la Torre viajara de Toluca a Los Angeles para presenciar en directo la doble jornada rojiblanca de ayer, los integrantes de Gallos Blancos regresaron a los tiempos románticos del futbol, y para su juego ante Veracruz viajaron de ida y vuelta en democrático camión.

El futbol mexicano es la liga mejor pagada del continente. Hay sueldos de 100 mil dólares mensuales para los más prestigiados, quienes se transportan en Mercedes Benz, BMW y, últimamente, en las apantallantes Hummer.

Los equipos se trasladan en avión, se hospedan en hoteles de clase premier y se han convertido -después de Europa-, en un apetecible mercado para el talento sudamericano.

Y a esta elite llegaron unos remendados Gallos Blancos que se armaron con veteranos de bajo perfil y que, además bajo "la maldición" de La Corregidora, no tardarán en regresar a la división de ascenso.

Gracias a ellos Pumas respira tranquilo. El equipo de la UNAM inició en una posición vergonzosa el torneo: en el sótano de la tabla de porcentajes. Y después de una pretemporada triunfal un dinámico Atlas lo regresó a la realidad.

Fue un triunfo importante para Rubén Omar Romano, quien luego de vivir un secuestro bajo sospechas debutó con una victoria en un equipo que parece cumplirá su destino: juega bien pero no consigue títulos.

Se esperaba más del cuadro universitario, cuyos refuerzos ofensivos lucen desequilibrantes, pero que necesitará más táctica y menos berrinche del irascible Tuca Ferreti.

El América inició bajo su sello polémico: ganó con penal dudoso. Pero más allá del resultado los fanáticos amarillos no deben estar contentos al ver a un equipo con mucho poder ofensivo, pero con una endeble defensa.

Además el mediocampo se mostró inoperante, huérfano de un Cuauhtémoc Blanco que está en el declive de su brillante carrera, cuyo regreso representa una incógnita.

Chivas tuvo una mala semana. Lejos de sus mejores noches, de su futbol dinámico que asombra a propios y extraños, su rendimiento fue decepcionante y cayó sin oponer resistencia ante el brasileño Sao Paulo en la Copa Libertadores.

Le queda el consuelo de que se convirtió en el primer equipo mexicano en estar dos años consecutivos en semifinales de la justa continental, pero hasta ahora sólo Cruz Azul llegó al último partido.

Los Cementeros escenificaron el mejor partido de la primera jornada. Al igual que las Aguilas armaron un arsenal ofensivo y descuidaron la zona baja. Sin Caniza, Galindo y Osorio, lo irónico es que sus hombres fuertes sean el enjundioso, pero limitado Huiqui, y Salvador Carmona, luego de un año de suspensión.

Lo bueno es que en el ataque tienen a Richard Núñez y sobre todo al talentoso Chelito Delgado, quien cuando se olvida de sus sueños europeos deleita a los aficionados hambrientos del buen futbol.

La protesta semanal fue por conducto de Jaguares, cuyos jugadores salieron a la cancha del Víctor Manuel Reyna con máscaras de luchadores para protestar por la decisión de la Comisión de Arbitraje de prohibir los festejos con las tapas del pancracio.

Los hombres de negro deberían preocuparse más por aplicar el reglamento y no censurar a los émulos del Perro Aguayo y compañía.

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