Usted está aquí: lunes 7 de agosto de 2006 Deportes ¡Cómo toreó Morante!

José Cueli

¡Cómo toreó Morante!

¡Cómo toreó Morante de la Puebla, en la plaza del puerto de Santa María!, donde inesperadamente todo el encanto de su toreo nos incendió el cuerpo en la tarde veraniega. Su figura relajada se recreó en la suavidad suprema de la naturalidad torera en unas chicuelinas en que se traía al toro muy toreado y en los remates de los lances seguía dibujando el toreo. Lo que prosiguió con la muleta y en donde parecía enviar los pases naturales a los ángulos sombríos y enigmáticos del coso y del mundo vía la tele.

Al conjuro de su verónica y su pase natural, así como sus trincherazos, caminándoles a los toros, pasaban la España que se va, la de los amores trágicos y los toreros con duende. Las mujeres que agonizan y aún sienten en su carne la ansiedad sensual y en sus labios -agrietados por la fiebre- arde el recuerdo de los amores envenenados por la insatisfacción. Morante con su torear revive el recuerdo de los toreros irrepetibles, Rafael de Paula, Curro Romero, Pepe Luis Vázquez Pepelui.

El torero en redondo, curvo, no lineal como se acostumbra hoy día, se dio por alegrías; cuerda torera, movediza, luminosa, deseo infinito de torear. Antiguo sensualismo del juego cotidiano.

Morante jugó a la muerte con alegría.. Toreo que captura el recuerdo mejor que la mayoría de las faenas orejeriles de esta y otras temporadas.

Este año una veintena de jóvenes matadores conforman los carteles de la temporada española, cortan orejas pueblerinas y ninguno destaca. Así aparece Morante y en una tarde barre con el resto de la torería. Mientras en la México, novilleros van y vienen pasando por agua, sin que aparezca el novillero con su sello y carisma que arrebate...

 
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