Usted está aquí: viernes 11 de agosto de 2006 Opinión El cochinero

Luis Javier Garrido

El cochinero

La pretensión de Vicente Fox de imponer en 2006 en la silla presidencial a su sucesor, utilizando de manera ilegal toda la fuerza del Estado y pretendiendo hacer creer que el proceso electoral era democrático, fracasó estrepitosamente desde mucho antes de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación empezara actuar a todas luces bajo la consigna de convalidar el fraude.

1. El anuncio del tribunal de que se negaría a hacer un recuento "voto por voto" de la elección presidencial, a pesar de las evidencias de fraude, anunciando, para cubrir las formas, que en su lugar se abrirían 11 mil 839 casillas (9.07 por ciento de las 130 mil 477 instaladas), constituye una decisión política y no jurídica, y no hace sino agravar la crisis en la que se halla inmerso el país. Los magistrados de la sala superior tenían conforme al marco legal vigente facultades para hacerlo, y su sumisión al gobierno foxista, anteponiendo las exigencias de los extremistas de derecha que se han apoderado del aparato estatal a los intereses de la República, constituye un hecho de vergüenza que deteriora aún más la vida institucional de México.

2. Es una decisión política, como ya se sabía que sería, no jurídica, pues en pleno uso de sus facultades, con base en el Cofipe y en la ley de medios el tribunal pudo asumir un papel histórico dadas las evidencias descomunales del fraude que ahora se reconfirman al abrir el conteo parcial y constatar los operativos para falsificar resultados y violar urnas, que quieren culminar la que fue desde sus preparativos una elección de Estado con un fraude contra López Obrador y el pueblo de México. No en balde el IFE impidió en las sesiones de cómputo del miércoles 5 que conforme a la ley se abrieran los paquetes electorales impugnados, y desde entonces quién sabe cuántos paquetes falsificaron Ugalde y sus amigos.

3. Los analistas que dicen "confiar plenamente" en el TEPJF y en "las instituciones del Estado" no manifiestan más que una soberana tontería. En un régimen económico y político como el que se instauró en México desde 1982, del cual el gobierno foxista es un eslabón, las instituciones jurídicas expresan decisiones del poder tomadas con criterios políticos. Y para eso fue creado el tribunal: para dar cobertura seudo jurídica a las decisiones políticas que se toman conforme a relaciones de poder.

4. Los magistrados de la sala superior, designados en 1996 entre oscuros abogados conservadores para hacer valer los intereses del régimen, podían haberse rebelado a los mecanismos de control con los que se les ha sujetado desde Los Pinos, y recordando que el Poder Judicial es presuntamente autónomo haber fallado conforme al derecho y a la razón. Aún están a tiempo de rectificar aunque se ve difícil, pues requerirían dejarse de simulaciones y tener respeto por la legalidad constitucional del país, pero, sobre todo, dignidad y patriotismo.

5. En este escenario debería pesar a los señores magistrados que el fraude cometido por la ultraderecha tiene como finalidad llevar a Los Pinos a Calderón, quien durante su fugaz paso por la Secretaría de Energía no sólo cometió presuntos gravísimos ilícitos de tráfico de influencias, con su cómplice y ahora vocero César Nava (entonces oficial mayor de Pemex) y en beneficio de su cuñado, Diego Hildebrando Zavala, sino que los hechos lo están evidenciando como un delincuente electoral.

6. El escenario que vive México es inédito, y muchos no lo entienden porque viven aferrados a conceptos y prácticas del pasado. Lo que está en juego tras el fraude es el destino de todos para las décadas por venir, pero hay mucho de distinto a otros momentos de nuestra historia reciente, que algunos ya advertieron. En más de medio siglo el país no había tenido un dirigente político tan comprometido con sus ideas ni tan lúcido para entender la realidad como López Obrador, ni sectores tan significativos del pueblo que al luchar con él por la democracia como ahora, están defendiendo la integridad de la República con un objetivo muy claro. Como ha subrayado López Obrador, el país tiene que decidir ahora si avanza por la vía de la democracia o se hunde en la pendiente de la simulación.

7. La apuesta de Fox y de la ultraderecha mexicana, atrás de la cual se hallan unidos salinistas y yunquistas, en el sentido de que en esta ocasión, como en el pasado, la resistencia se doblegaría con el tiempo, los dirigentes del movimiento se dividirían y los medios lograrían con sus campañas de mentiras acallar la verdad, está fracasando. El movimiento en vez de disminuir crece, en tanto que los autores del fraude, desde Salinas y Fox hasta Ugalde, Abascal y Gordillo, o Ramón Muñoz y Manuel Espino, carecen de una respuesta política, al igual que su cada vez más insignificante candidato: un Felipe Calderón, de espaldas a la realidad, que no balbucea desde su escondrijo más que una propuesta para legitimarse si se le deja usurpar el poder, intentando la réplica de lo que hizo Salinas en 1988, como si nada hubiese cambiado en México: cooptando a dos o tres tránsfugas de la oposición, proponiendo negociar una reforma electoral y haciendo llamados a "la unidad nacional".

8. La preocupación por lo que acontece, que se manifiesta en los sectores medios, en la Iglesia, en las fuerzas armadas y en un amplio sector de empresarios, algunos de los cuales están arrepentidos de haber secundado a Fox en su absurda empresa de imponer el fraude, es patente, pues a pocas semanas de la elección ha quedado claro que el único que ha tenido una propuesta para sacar adelante al país y un consenso social es López Obrador y que, al contrario de lo que dice la "propaganda negra", Calderón sólo llevaría a profundizar la crisis económica y a un desastre social, pues el respaldo popular que tiene es nulo.

9. La resistencia civil que crece con convicción, pero también con la dignidad y la madurez de un pueblo ultrajado al que se quiere pisotear una vez más, entraña una actitud moral, pues es por el bien de todos y del país. La carta de López Obrador sobre ésta, dirigida a los mexicanos, en particular a los molestos por las movilizaciones (La Jornada, 9/8/06), recuerda por eso cuáles son sus razones y concluye que para muchos mexicanos la democracia es "un asunto de sobrevivencia".

10. El país tiene una salida política y jurídica, y puede venir si el tribunal, en vista del cochinero evidenciado en el nuevo conteo parcial, ordena un conteo "voto por voto" o anula parcialmente los resultados falsificados que pretenden imponer a Calderón, quien perdió la elección presidencial. Pero si los magistrados, de espaldas a la razón y a la ley, insisten en anteponer los privilegios de unos cuantos grupos oligárquicos sobre los derechos de la nación llevarán al país a una crisis mayor.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.