Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 27 de agosto de 2006 Num: 599


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
Octavio Paz y los cuarenta años de Poesía en movimiento
EVODIO ESCALANTE
Salvador Elizondo, el sueño de la escritura
JAVIER PERUCHO
A las dos en punto de la tarde
JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ
Rulfo y Elizondo en el centro mexicano de escritores
ROBERTO GARCÍA BONILLA
Farabéufica en tres amputaciones
RODRIGO FERNÁNDEZ DE GORTARI
Salvador Elizondo y Miscast
JUAN JOSÉ GURROLA
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ

Jornada de poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 


JUAN DOMINGO ARGÜELLES

SETENTA AÑOS DE LA REALIDAD Y DEL DESEO

El 1 de abril de 1936, en Madrid, en los talleres de Manuel Altolaguirre (Cruz y Raya, Ediciones del Árbol), se acabó de imprimir la primera edición de La realidad y el deseo, el libro de poesía que Luis Cernuda (Sevilla, 1902-México, 1963) iría aumentado y enriqueciendo a lo largo de su vida hasta convertirlo en uno de los más extraordinarios que se hayan escrito en lengua española.

Esa primera edición de La realidad y el deseo, que recopilaba seis poemarios (Primeras poesías, 1924-1927; Égloga, elegía, oda, 1927-1928; Un río, un amor, 1929; Los placeres prohibidos, 1931; Donde habite el olvido, 1932-1933, e Invocaciones a las gracias del mundo, 1934-1935), salió a la venta con un precio de ocho pesetas el ejemplar, según podemos confirmar en la contraportada de la edición facsimilar que publicó la Editorial Renacimiento (Sevilla, 2002).

La aparición del libro se celebró con "un banquete de homenaje a su autor en un restaurante de la calle Botoneras, en Madrid, que sería seguramente uno de los últimos actos amistoso-literarios de una generación muy pronto dispersada por la guerra", informa Juan Lamillar en un pequeño encarte de la edición de Renacimiento.

En ese banquete correspondió a Federico García Lorca saludar la aparición del libro. El también poeta andaluz, que sería asesinado cuatro meses después, celebró entonces con énfasis el talento de Cernuda, lanzando "un vítor de fe en honor del gran poeta del misterio".

La alocución íntegra de García Lorca está en las páginas 486-488 del tomo tercero de sus Obras completas (colección Grandes Clásicos, de Aguilar), con el único y notorio defecto de una errata en la fecha: 1935 en lugar de 1936. Ahí, en el elogio central de García Lorca, leemos: "No me equivoco. Lo que voy a decir es verdad y está en la conciencia de toda persona sensible. La aparición del libro La realidad y el deseo es una efemérides importantísima en la gloria y el paisaje de la literatura española. No me equivoco, porque para decir esto aquí yo he luchado a brazo partido con el libro, leyéndolo sin gana de acostarme, al levantarme; leyéndolo con dolor de cabeza, sacando ese poquito de odio que sentimos todos contra autores de obras perfectas; pero ha sido inútil. La realidad y el deseo me ha vencido con su perfección sin mácula, con su amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sombra. Libro delicado y terrible al mismo tiempo, como un clave pálido que manara hilos de sangre por el temblor de cada cuerda. No habrá escritor en España, de la clase que sea, si es realmente escritor, manejador de palabras, que no quede admirado del encanto y refinamiento con que Luis Cernuda une vocablos para crear su mundo poético propio."

Y concluía: "No es hora de que yo estudie el libro de Luis Cernuda, pero sí es hora de que lo cante. [...] No me equivoco. No nos equivocamos. Saludemos a La realidad y el deseo como uno de los mejores libros de la poesía actual de España."

En efecto, García Lorca no se equivocó. Pero también es cierto que tuvo que pasar un buen tiempo para que fueran muchos los poetas y los lectores que coincidieran absolutamente con él. La gran poesía de Luis Cernuda obtuvo su mayor reconocimiento cuando el autor ya había muerto. No fue sino hasta el año de su centenario natal (2002) cuando España dijo al mundo que tenía en Cernuda a uno de sus más grandes poetas.

La realidad y el deseo, que está entre los mejores libros de poesía que se hayan publicado en nuestra lengua, conoció su segunda edición en 1940 (México, Editorial Séneca), y la tercera, corregida y aumentada, en 1958 (México, Fondo de Cultura Económica). La cuarta y definitiva será póstuma, en 1964 (también bajo el sello del Fondo de Cultura Económica). En esta última ya tenemos los once libros (1924-1962) de la obra magistral que es el trabajo poético de toda una vida. A los seis títulos de la edición original se añadieron Las nubes (1937-1940), Como quien espera el alba (1941-1944), Vivir sin estar viviendo (1944-1949), Con las horas contadas (1950-1956) y el más amargo y quizá más extraordinario de los once, Desolación de la Quimera (1956-1962).

Años más tarde, en la edición de la Poesía completa de Cernuda, Derek Harris y Luis Maristany incluirían secciones con poemas inéditos y una buena cantidad de traducciones para ofrecernos, íntegra, la "biografía espiritual" (la frase es de Octavio Paz) de uno de los más grandes poetas que tuvo el siglo XX.