Usted está aquí: martes 29 de agosto de 2006 Opinión TEPJF: ¿presión o filtración anticipada?

Magdalena Gómez

TEPJF: ¿presión o filtración anticipada?

Deplorable situación la del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación después de la declaración de Vicente Fox de que hay "un claro ganador" (22 de agosto) refiriéndose a Felipe Calderón, pues además de violar la Constitución al invadirle sus facultades expresas le da un golpe sólo comparable al que recibió la Suprema Corte de Justicia cuando se difundió que nada menos que su presidente, Mariano Azuela, acudió a Los Pinos a asesorar al titular de otro poder sobre la ruta del desafuero contra López Obrador.

La especie difundida desde la Presidencia se ha convertido en la frase de lugar común en las columnas y noticieros activistas contra la coalición Por el Bien de Todos: "todo apunta a la decisión de confirmar las cifras del IFE", repiten incesantemente. Por otra parte, en el afán de anticiparse al golpe de Estado, López Obrador también pareciera dar por hecho que éste viene en el mismo sentido que anuncian sus detractores. Pese a ello se ha mostrado fehacientemente con el recuento ordenado por el tribunal que la elección no cumplió con la máxima que él mismo precisó conforme a ley: "el número de ciudadanos debe ser igual a las boletas depositadas en la urna y a la votación emitida" .

Lo cierto es que se están agotando los tiempos y sería lamentable que el tribunal esté en el doble y perverso juego de alargar los procedimientos y a la vez filtrar su "decisión madre" en torno a la definición del triunfador en la elección presidencial. Sin duda está sometido a presiones y a cañonazos, así son los "usos y costumbres" del PRIAN; pronto veremos si surtieron efecto porque habrán de dar cuenta de su valoración sobre hechos incontrovertibles.

¿Qué explicación darán ante la aparición de votos espurios, esto es, los que fueron introducidos al margen de los votantes reales y de las listas nominales y que por coincidencia eran para Felipe Calderón? Y, ¿cuál darán respecto a los que, al contrario, fueron sustraídos y coinciden además con que eran para el candidato de la coalición? Ahí están las cifras claras y son resultado de una muestra decidida por el propio tribunal. Ciertamente ese conteo les pone en la cara que habría que contar todos los votos para verificar la magnitud de las irregularidades.

Si bien el PAN se declara confiado en que no habrá "sorpresa numérica", la tarea del tribunal no se agota en el conteo: ¿cómo calificarán la elección los magistrados? Les parecerá que son poquitos votos "irregulares" y sólo anularán ésos? ¿Se atreverán a hablar de una jornada "normal", de un ejercicio democrático? ¿Considerarán irrelevantes las condiciones en que se realizó el proceso electoral con la intervención directa del Presidente a favor del candidato de su partido, tanto de manera personal como en el manejo de recursos públicos, aunado a la campaña del miedo contra el candidato de la coalición?

Si el tribunal cumple con hacer respetar los principios de certeza, imparcialidad y objetividad tendrá que plantearse seriamente la causal de "nulidad abstracta" porque sus tiempos ya no dan para el voto por voto y casilla por casilla, demanda que de entrada desestimaron. Lo contrario será una abierta farsa inimpugnable jurídicamente, pero explosiva y catalizadora políticamente.

Para despejar dudas, en la sesión de ayer abordaron los 375 juicios de inconformidad y por unanimidad confirmaron el cómputo de los distritos electorales donde fueron infundados los agravios y ordenaron se recompongan las cifras donde hubo anulaciones. Queda la impresión de que se trató de una operación morralla, cargada de formalismos para descalificar la argumentación de la coalición que resultará en una sesión gatopardista y en la antesala del golpe definitivo.

Mientras el plazo fatal se cumple, en Oaxaca se están viviendo días definitorios que ponen en juego la posibilidad de que la voluntad popular provoque un viraje en el federalismo y se constituya en avanzada para que las entidades y sus movimientos sociales emerjan ante la crisis terminal en que el foxismo colocó al país. Ya en el camino de la confrontación abierta y de las rupturas institucionales, Oaxaca se juntará con Atenco, con los mineros de Sicartsa, con los pueblos indígenas y demás sectores sociales afectados por las políticas neoliberales.

En dos semanas podremos tener una suma de agendas que difícilmente dejarán a la anunciada Convención Nacional Democrática sólo como un movimiento de resistencia civil pacífica frente a un fraude electoral y a la imposición de un presidente usurpador. De ese tamaño será el impacto de la decisión que tome el tribunal electoral; es cuestión de días o de horas para que sepamos la magnitud de la confabulación. Es el rumbo del país lo que está en juego.

 
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