Usted está aquí: domingo 3 de septiembre de 2006 Espectáculos EL FORO

EL FORO

Carlos Bonfil

La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas

Ampliar la imagen Fotograma del documental La guerrila y la esperanza: Lucio Cabañas

CUANDO GERARDO TORT presenta su documental, La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas, en el Festival Internacional de Cine de Morelia, se impone, como una evidencia, la conveniencia de acompañar cada función con un debate entre el público, particularmente con espectadores jóvenes ávidos de mayor información sobre uno de los periodos históricos de México sobre el que más pesa la desinformación institucional: la llamada guerra sucia de los años 70. La versión oficial de entonces, como la que hoy prolifera sobre toda expresión social impugnadora del poder, tiene como sustento central la manipulación de los medios impresos y electrónicos. Por ello, el documental político cumple un cometido cada día más interesante: es contrapeso de la desinformación y de las gastadas rutinas del cine de ficción. La realidad política y social ha marcado recientemente nuevos ritmos y formas de trabajo dentro del género, véanse los testimonios de canalseisdejulio, o la serie muy popular de Luis Mandoki, ¿Quién es el señor López?

A LA RECUPERACION de la memoria histórica, una de las inspiraciones mayores del documental en México, se sobrepone hoy el registro de la realidad inmediata, tarea en la que participan múltiples videastas y directores interesados en capturar e interpretar lo que ocurre en el entorno social. Con un guión de Marina Stavenhagen, La guerrilla y la esperanza registra los años de la lucha social del profesor Lucio Cabañas, desde sus inicios hasta el secuestro del senador guerrerense Rubén Figueroa, y el ajusticiamiento del guerrillero. Recoge testimonios de familiares, amigos, ex compañeros del Ejército de los Pobres, quienes, a distancia, reflexionan sobre lo sucedido, recordando, por ejemplo que el llamado "pobrismo" no era un análisis ni marxista ni comunista. "El único análisis -dice David Cabañas, hermano de Lucio- es que nos estaban fregando y que había que despertar al pueblo para responderles".

ENTRE LOS ANALISIS más interesantes figuran los del investigador Armando Bartra y el historiador Carlos Montemayor. La estrategia oficial, empeñada en contener la insurrección del campo, pronto derivó en una guerra preventiva para impedir la proliferación de la guerrilla en las grandes ciudades. La guerra fue sucia porque el gobierno no respetó la vida de la gente que capturó. Los desaparecidos fueron de antemano descalificados y demonizados por el poder y por los medios. Un momento hilarante del documental muestra al presidente Luis Echeverría en el clímax del linchamiento verbal: "los guerrilleros son terroristas con proclividad al consumo de estupefacientes y a la homosexualidad masculina y femenina".

MAS ALLA DE su prudente intención de limitar su documental a la expresión de un "contenido humano" o a la "emotividad" en la figura del guerrillero, La guerrilla y la esperanza no deja de expresar la denuncia de la mediocridad de un régimen ya juzgado, y recuperación de una sucia historia política que, 30 años después, no deja de repetirse.

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