Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 3 de septiembre de 2006 Num: 600


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
H. D. Thoreau, un combatiente
DANIEL MOLINA ÁLVAREZ
Dos poemas
NEFTALÍ CORIA
Un Óscar al Auditorio
AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ
In dubio, pro Grass
RICARDO BADA
El marxista herético
GRAHAM GREENE
De la historia y significado de la desobediencia civil
MAURICIO SCHOIJET
Al vuelo
ROGELIO GUEDEA
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
Y Ahora Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Danza
MANUEL STEPHENS

Tetraedro
JORGE MOCH

(h)ojeadas:
Reseña de Miguel Ángel Muñoz sobre La estética de la belleza

Poesía
Reseña de Luis Miguel Aguilar sobre La patria erótica


Directorio
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Daniel Molina Álvarez

H. D. Thoreau, un combatiente

Henry David Thoreau es sin duda alguna una de las figuras más importantes de la cultura y la literatura norteamericana del siglo xix. Junto con su maestro y amigo, Ralph Waldo Emerson, a Thoreau se le considera con justicia como promotor del renacimiento cultural de la Nueva Inglaterra que impulsó el Club Trascendentalista, que ambos fundaron en la ciudad de Lexington y que "constituyó el punto de partida del movimiento filosófico-literario que se extendió entre 1830 y 1860 en Estados Unidos y fue la más alta expresión del idealismo romántico: panteísta, individualista y democrático en su rechazo al conformismo social, al formalismo en la religión y al autoritarismo en la política".

Henry David Thoreau nació el 12 de julio de 1817 en Concord, Massachusetts en el seno de una acomodada familia de inmigrantes franceses. A los dieciséis años ingresó a la prestigiosa Universidad de Harvard, en la que obtuvo su bachillerato en Artes; en agosto de 1837 regresó a su pueblo natal donde inició labores magisteriales con un sentido innovador, ya que pretendía "ser compañero de sus alumnos y abolir los castigos corporales". Ante el rechazo de sus métodos pedagógicos por parte de los miembros del consejo escolar de Concord, Thoreau se vio obligado –junto con su hermano John– a establecer en 1838 su propia escuela privada, en la que trabajó dos años como profesor de matemáticas, griego y latín, desarrollando métodos que se consideran como precursores de la escuela racionalista.

Por aquellos años, Thoreau había tenido oportunidad de conocer a Ralph Waldo Emerson, en cuya casa vivió durante algún tiempo. Más adelante viajó a Nueva York y regresó a la casa paterna donde ayudó a su padre a instalar una fábrica de lápices, que prosperó notablemente cuando Henry David descubrió un procedimiento para elaborar un grafito de alta calidad que hizo famosos los "lápices de los Thoreau". Pudo Thoreau, en esa oportunidad, convertirse en un acaudalado empresario, pero prefirió seguir los dictados de su vocación literaria y buscar una vida solitaria en contacto con la naturaleza.

Así, en 1845, Thoreau decidió instalarse en un terreno propiedad de Emerson donde construyó, con sus propias manos, una cabaña en la rivera del estanque Walden. Su estancia solitaria de dos años en este lugar la relataría en su famosísima obra Walden o la vida en los bosques, considerada como un clásico de la literatura norteamericana. Walden fue publicado por primera vez en mayo de 1849. En esta obra consta el relato de la prisión que Thoreau sufrió durante una noche, en 1846, por negarse a pagar sus impuestos, como medida de protesta contra la guerra de agresión que el gobierno de James Polk había declarado el 13 de mayo en contra de México.

Con ánimo de despojar a México de gran parte de su territorio, el gobierno de Estados Unidos desató contra nuestro país una guerra que se calificó en su época como "un festín de buitres", y que se prolongó de 1846 a 1848. La injusticia de esta agresión, que James Polk justificó diciendo con falsía que se había "derramado sangre norteamericana en territorio norteamericano", pero que en realidad tenía como propósito real la conquista territorial en beneficio de los esclavistas, logró incendiar de entusiasmo bélico y patriotero a los norteamericanos.

Sin embargo, la parte más lúcida y consciente de la opinión pública de Estados Unidos, condenó la guerra contra México y se movilizó en defensa de la paz. Thoreau, el eremita, se incorporó al movimiento contra la guerra de México y decidió, como forma solidaria y solitaria de protesta, negarse a pagar impuestos que se destinarían a financiar la guerra, lo que originó que se le redujera a prisión. Con modestia, Thoreau relató poco después este incidente en Walden, su obra cumbre, en los siguientes términos:

Una tarde, hacia el fin del verano, cuando fui a la aldea a recibir un zapato de manos de un zapatero remendón, fui prendido y metido en un calabozo, porque no pagué un impuesto, ni reconocí la autoridad del Estado, que compra y vende en la puerta de su Senado a hombre mujeres y niños como si fueran bovinos.

Yo fui a los bosques con bien distintos propósitos. Pero vaya uno donde fuere, los hombres le perseguirán y manosearán con sus sucias instituciones, y si pueden le obligarán a pertenecer a su desesperada sociedad de fariseos.

Es verdad, yo podía haber resistido a la fuerza con mejor o peor resultado, podía haber corrido el Amok contra la sociedad, pero preferí que la sociedad corriera el Amok contra mí, siendo ella la parte desesperada. Sin embargo, me soltaron al día siguiente, obtuve mi zapato reparado y volví a los bosques a tiempo para recoger mi comida en la colina de Fair Haven.

Fue su maestro y amigo Ralph Waldo Emerson, quien pagó la multa que se impuso a Thoreau y logró que lo liberaran de inmediato. Existe una versión según la cual, estando preso Thoreau, lo visitó Emerson y le preguntó: "¿Por qué estás en la cárcel?" A lo que Thoreau le respondíó, con un sutil reproche: "¿Y tú por qué no estás?" Sobre la base de su breve experiencia carcelaria, Thoreau escribió posteriormente su célebre ensayo sobre la Desobediencia civil, que fue adoptado como bandera por el anarquismo y por las corrientes de pensamiento democrático y socialista, y que se convirtió con el tiempo en el texto clásico de la resistencia civil.

El bombardeo de la población civil del puerto de Veracruz que ordenó el general Winfield Scott en marzo de 1847, que constituyó un ejemplo de lo que hoy llamaríamos terrorismo de Estado y produjo la muerte del diez por ciento de la población civil, aumentó las protestas en Estados Unidos, a lo que sin duda contribuyeron las ideas y la acción de Thoreau.

Otra de las causas populares que Thoreau adoptó con radicalismo fue la del abolicionismo. Su lucha en contra de la esclavitud lo llevó a participar activamente en las tareas del Tren Subterráneo, organización civil que se ocupaba de ayudar a los esclavos negros a evadirse de sus amos y trasladarlos clandestinamente por todo Estados Unidos hasta la frontera del Canadá, donde obtenían asilo y libertad.

Como militante de la causa abolicionista, Thoreau tuvo oportunidad, en 1857, de conocer y admirar al célebre John Brown, que con métodos radicalmente diferentes a los de la no violencia enfrentó con las armas en la mano a los esclavistas, hasta que fue detenido y condenado a la horca. La lucha, la prisión, el juicio y el ajusticiamiento de John Brown inspiraron a Thoreau algunas de las páginas más indignadas, conmovedoras y hermosas de la literatura norteamericana; en particular su Apología del Capitán John Brown, leída un día antes del día del ajusticiamiento del guerrillero antiescalvista, y su Oración por John Brown, pronunciada el 30 de octubre de 1860, ayudaron sin duda a despertar y consolidar la conciencia popular contra la esclavitud y en favor de la libertad. Así, los nombres y la memoria de Thoreau y la de John Brown quedaron indisolublemente ligados y han pasado a la historia como ejemplo del espíritu libertario del pueblo norteamericano.

John Brown nació el 9 de mayo de 1800 en Torrington, Connecticut, y fue ajusticiado el 9 de diciembre de 1859 en Charlestown, Virginia. Hombre de profunda fe religiosa, perteneció a la iglesia cuáquera, su vida fue la de un enérgico y laborioso colonizador del oeste que recorrió desde su juventud los estados de Ohio, Pennsylvania, Massachussetts y Nueva York en compañía de su numerosa familia, desarrollando todo tipo de trabajos: proveedor del ejército, curtidor, pastor de ovejas, comerciante de lana, granjero y agrimensor y vendedor de tierras. John Brown participó en la organización del subterráneo de la libertad y, cuando reconoció la insuficiencia de la acción pacífica para eliminar la esclavitud, decidió pasar a la resistencia armada asaltando un arsenal del ejército para armar a sus seguidores. Tomado prisionero, fue condenado a muerte y ejecutado. La Apología del Capitan John Brown, de Thoreau, reivindica y defiende la lucha armada contra la opresión.

Bajo el postulado de que todo ciudadano tiene la obligación de oponerse pacíficamente a todo acto inmoral de su gobierno, y abogando a favor de la desobediencia civil y la no violencia, Thoreau se convirtió en el ideólogo y fuente de inspiración de movimientos justicieros tan variados como el que encabezó Ghandi en India a favor de la independencia de su país, y la oposición a la guerra imperialista de 1914-1918 que originaron el encarcelamiento de cientos de pacifistas en todo el mundo, entre ellos Bertrand Russell, en Inglaterra, y Ricardo Flores Magón, en Texas. Igualmente, la influencia de Thoreau es reconocible en el movimiento a favor de los derechos civiles y políticos del pueblo negro que encabezó Martin Lhuter King, en eu en los sesenta, y aún se hizo sentir entre el movimiento pacifista hippy que se oponía a la guerra en Vietnam. Timothy Leary, el profeta psicotrópico, llegó a reconocer explícitamente la influencia e inspiración de Thoreau.

El pueblo mexicano está en deuda histórica con Henry David Thoreau, porque su voz solidaria y solitaria se levantó para defender a México y para condenar la guerra imperialista de 1846-1848.