Usted está aquí: viernes 8 de septiembre de 2006 Opinión México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega

Los barones insensibles

Ni euforia financiera ni voto de confianza al nuevo presidente

Algo extraño sucede con los siempre puntuales barones del dinero (los mismos que metieron las manos hasta el fondo en el proceso electoral para rescatar a su candidato y llevarlo a buen puerto), porque pasan los días y aún no otorgan su "voto de confianza" ni manifiestan su "euforia financiera" por la decisión, a modo, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Qué falta de sensibilidad de estos prohombres de la democracia de la continuidad, porque han transcurrido tres días y nada, cuando en ocasiones anteriores tales manifestaciones fueron inmediatas y hasta brutales. Otros barones ya pronunciaron públicamente su beneplácito -los jerarcas católicos, con todo y bendición, entre los primeros- y por tercer día consecutivo le negaron el "voto de confianza" al nuevo gerente de la República S.A. (lo que no quiere decir que será permanente).

La consultoría financiera Vanguardia Investment (La Jornada, en su edición de ayer) advirtió que el descenso registrado en el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores indica "que los mercados financieros no están dando el voto de confianza a Felipe Calderón como presidente electo, sobre todo porque se esperaba que la calificación del Tribunal Electoral provocara una euforia financiera, como ocurrió hace seis años... Ni siquiera en los minutos y horas posteriores al fallo del TEPJF hubo un alza en la bolsa". Y ayer se mantuvo el descenso.

Por una parte, qué bueno que no lo hayan hecho, porque si la "euforia financiera" y el "voto de confianza" de los barones llegara a manifestarse con la misma pasión y calibre que cuando destaparon a Carlos Salinas de Gortari el 4 de octubre de 1987, entonces el país está frito y los mexicanos refritos, porque la "eufórica confianza" por ellos expresada en aquella ocasión hundió al mercado bursátil mexicano 15 días después, alentó el atraco de 350 mil pequeños inversionistas y profundizó la crisis económico-financiera del país. Y sólo hay que recordar cómo les agradeció esa "confianza".

En su momento, a Miguel de la Madrid los barones también le expresaron su "confianza" (euforia y voto incluidos), que derivó en el regreso parcial de las instituciones financieras expropiadas meses atrás por López Portillo, la autorización e impulso gubernamental de la banca paralela -las casas de bolsa y el mercado bursátil-, la política privatizadora, y esa suerte de padre del Fobaproa, el Ficorca, que por una casualidad de la vida estuvo a cargo de Ernesto Zedillo.

A este último le fue mejor que a Carlos Salinas, pero no mucho, porque su "destape" se dio tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio y en el marco de una severa crisis política y social, que desembocaría en el crack de las finanzas nacionales. Aún así, los barones no perdieron tiempo para manifestar su "voto de confianza" y organizar su "euforia financiera", la cual terminó en la panza del Fobaproa.

Entonces, mejor que ponderen su "voto de confianza", que calibren su "euforia financiera" y midan el alcance de su celebración por el nombramiento del nuevo gerente de su República S. A., que de cualquier suerte en la "continuidad" se quedarán con el pastel completo, como lo han hecho ("eufórica confianza" de por medio") desde hace cinco lustros.

¿Y cómo le fue a Vicente Fox? La crónica del momento, en las páginas de La Jornada: "en un ambiente de euforia por la tranquilidad de las elecciones en las que se definió la salida del PRI del poder presidencial, el tipo de cambio bajó a 9.35 pesos por dólar, mientras la Bolsa Mexicana de Valores alcanzaba su segunda alza más importante en el año, al ganar 6.12 por ciento... El presidente de la Asociación de Banqueros de México manifestó que los mercados están muy ´tranquilos y contentos´ por el cambio político que se expresó en las urnas. Fue una evolución pacífica que permitió la alternancia del poder de una manera pacífica, situación que reconocen inversionistas nacionales y extranjeros... Standard & Poor's consideró que la victoria de Fox ha cambiado de manera definitiva el panorama político de México" (3 de julio 2000).

No mucho, por lo visto, pero en medio de la "euforia", la "confianza" y el indicador bursátil al alza, Fox recibió su constancia como presidente electo y prometía: "no gobernaré con camarillas, ni para camarillas ni contra camarillas... En materia económica no tomaré ninguna decisión que atente contra los intereses de las mayorías; nada se hará sin consenso y mucho menos a espaldas de la voluntad de los mexicanos... A todos pido generosidad y apoyo para construir un México libre, donde la intolerancia no tenga cabida; sabré honrar mi compromiso de cambio para el bienestar de todos los mexicanos, por lo que no habrá una sola razón para volverse con nostalgia hacia el pasado" (2 de agosto 2000).

Y que se voltea.

Las rebanadas del pastel:

En el marco de la "continuidad", el presidente electo ya explicó en qué consiste su política de generación de empleo: "una de mis prioridades será lograr un acuerdo migratorio con Estados Unidos..."

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