Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 10 de septiembre de 2006 Num: 601


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
El malpensante
GESUALDO BUFALINO
Poesía joven de Perú
RICARDO VENEGAS
(selección)
Dos relatos
La Sinfonía del deshielo, un grito de libertad
NORMA ÁVILA JIMÉNEZ
Los dos rostros de Shostakovich
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR
Pickpocket ataca de nuevo
ROBERTO GARZA ITURBIDE
Entrevista con MARTÍN LASALLE
180 años de caricatura
AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ
Albricias
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ


Directorio
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Roberto Garza
Entrevista con Martín LaSalle

Pickpocket ataca de nuevo

A finales de los cincuenta, el célebre cineasta francés Robert Bresson dirigió Pickpocket, filme que de inmediato se convirtió en un clásico de la cinematografía mundial. Este año el sello Criterion lanzó un dvd de colección de esta magistral película, edición que incluye, entre otros materiales, un documental de reciente factura con entrevistas e imágenes de archivo.

Para el estelar de Pickpocket, Bresson seleccionó a Martín Lasalle, un joven latinoamericano que nunca había actuado en su vida. A casi medio siglo del estreno, Martín Lasalle, el legendario carterista del cine francés, ahora de setenta y cinco años de edad, aparece en un parque del sur de Ciudad de México para platicar sobre su trabajo en Pickpocket.

DIPLOMACIA Y CINEFILIA

Martín Luis Lasalle Supervielle tenía veinticinco años cuando obtuvo el título de licenciado en ciencias políticas por la Universidad de París. En ese entonces, 1956, su sueño era trabajar en la Organización de las Naciones Unidas y seguir los pasos de su padre, un respetable funcionario del servicio exterior uruguayo radicado en Francia desde los años treinta. El joven Lasalle, formado para la vida diplomática, nunca se imaginó que muy pronto su vida daría un giro de 360 grados.

Había algo que a Martín le apasionaba más que la política internacional: el cine. En paralelo a sus estudios, trabajó varios años con Henri Langlois, fundador y director de la Cineteca de Paris. "Cuando tenía nueve años, mi familia tuvo que regresar a Uruguay a causa de la segunda guerra mundial. Así que mi amor por el cine nació en el Cine Club Uruguay. Al volver a París, por ahí de 1950, conocí a Langlois, y al poco tiempo me hizo representante de las cinetecas latinoamericanas."

Como muchos de los jóvenes cinéfilos de su generación, Lasalle admiraba a los directores de la Nueva Ola Francesa. Veía las películas de Claude Chabrol, Francois Truffaut, Eric Rohmer, Jean Luc Godard, y leía todas las ediciones de Cahiers du Cinema. Pero había un director al que en verdad idolatraba: Robert Bresson: "Para mí, Bresson era como un dios del cine", recuerda Lasalle medio siglo después de haber asistido al estreno de la película Un condenado a muerte se escapa (Bresson, 1956).

EL ENCUENTRO

El poeta franco-uruguayo Julio Supervielle, tío de Martín Lasalle, conocía bien a Robert Bresson, director que se cocinaba aparte de la Nueva Ola, y quien había revolucionando el cine francés de los cuarenta con su estilo sobrio y minimalista. A principios de los cincuenta, Bresson reinventó el concepto de "actuación" al utilizar gente común, a "no-actores" o "modelos" —como les llamaba el propio Bresson— en los papeles estelares de sus filmes.

En 1958, Julio Supervielle presentó a Lasalle con el cineasta. "Mi primer encuentro con Bresson se dio porque yo quería trabajar como asistente de dirección en Lancelot du Lac, una película que finalmente se pospuso. Tiempo después me mandó llamar. Estaba haciendo el casting para Pickpocket, y entrevistó a un montón de gente, entre ellos a varios actores profesionales que querían trabajar con él."

En este momento de la plática, Martín Lasalle hace una pausa, clava la mirada en la taza de café, sonríe como quien acaba de recrear un momento clave de su vida y continúa: "Antes de hacer la última prueba del casting, me senté enfrente de la entrada de los estudios y dije: ‘Dios, por favor ayúdame, lo único que quiero hacer en la vida es esta película, después no me importa nada’ ¡Y mi petición se cumplió! Bresson me dio el papel de Michel, el pickpocket." Lasalle suelta una risotada, le da un sorbo al café, sacude la cabeza en negativa y remata: "A veces no hay que pedir cosas tan fuertes. Para mí se convirtió en un papel insuperable. Después de un estelar con Bresson, ¿qué más puede esperar un no-actor en su vida? "

INTENSIDAD Y MAGIA

Tras la insistencia de quien esto reporta, Lasalle accede a revelar los detalles de aquel primer encuentro con Bresson: "Nos vimos en su departamento, que estaba en la Ile Saint Louis, en París. Me pasó a un pequeño estudio donde hacía las entrevistas. Bresson era muy sobrio, un hombre de pocas palabras. No hizo muchas preguntas ni hubo cuestionamientos psicológicos; simplemente me pidió que leyera los diálogos, una y otra vez. Quería una lectura plana, sin hacer ningún énfasis en las palabras. Se fijaba en los ojos, en la mirada, las manos, la postura, en todo mi físico. Luego me citó a otras pruebas y finalmente me escogió."

Era el año de 1959 y Martín Lasalle se entregó por completo al proyecto. Así recuerda los días de filmación: "Ensayamos como tres meses antes de iniciar el rodaje. Estudiamos muy bien los diálogos, que debían ser inexpresivos, totalmente planos. Esta técnica hizo escuela en el cine francés. Los personajes de Bresson son únicos, puros, no hay nada prefabricado en ellos, son de una entrega total."

"A Bresson no le interesaba la actuación que imita. Trabajaba con personas completamente inocentes, que no actúan en el sentido literal de la palabra. Bresson se concentraba en la intensidad interior. Eso es lo que quería. Se dice que no es actuación, pero si lo piensas bien, Pickpocket es una película muy dramática."

"El trabajo durante el rodaje era exhaustivo. Mucha repetición de tomas, todo concentrado en la actitud interna del personaje. Más que actuación, el asunto era vivir las situaciones, como en la técnica de Lee Strasberg [fundador del Actors Studio]. Por eso buscaba a no-actores, porque con ellos lograba imponer su método."

"Durante el rodaje, Bresson también estaba en una búsqueda. Buscaba la magia, que sus personajes fueran eternos. Por eso tienen una carga de misterio tan grande."

"El trabajo con Bresson fue tan fuerte que tardé como diez años en recuperarme ¡Imagínate: yo, un latinoamericano, sin ser actor profesional, sino un debutante que nadie conocía, de repente tuve la enorme responsabilidad de ser el protagonista de una película de Robert Bresson!"

LA PREMIÈRE

Pickpocket se estrenó en París en 1960, en un cine ubicado en la avenida Campos Elíseos. "Fue impresionante, muy emotivo", recuerda Lasalle. "El día del estreno no sabía lo que iba a suceder, no había visto los rushes y menos la obra terminada. Sentí un impacto extraordinario, porque de inmediato se dijo que Pickpocket era una de las películas más importantes de la historia del cine. Aunque, claro, también hubo quienes la criticaron. Lo que sucede es que hay muchos elementos contradictorios, porque el cine de Bresson, al no utilizar actores, al hacer lo que el llamaba ‘el cinematógrafo’, efectivamente provocaba fuertes reacciones. También se le criticó por jansenista, por hacer cine cristiano, porque en su cine predomina el tema de la redención del individuo, como en Crimen y castigo, de Dostoievski."

"Yo sé que Bresson hacía un cine puro. El problema es que había mucha envidia y celos. Ah, pero también hubo quienes aplaudieron mucho, sobre todo en el Festival de Berlín de ese año. Jean Luc Godard entró a todas las funciones. Louis Malle, por ejemplo, dijo que Pickpocket es la película más importante de Bresson. Marguerite Duras también la elogió."

EDICIÓN DE ANIVERSARIO

Con el paso de los años, Pickpocket se consolidó como un clásico y se volvió un referente obligado para los estudiosos y amantes del cine. Con motivo del cuarenta y cinco aniversario, el sello Criterion editó un dvd de colección, en el que se incluye como material extra una entrevista con Bresson realizada en 1960 y el documental Los modelos de Pickpocket, dirigido por la cineasta francesa Babette Mangolte. Este trabajo cuenta con entrevistas a los tres protagonistas, Martín Lasalle (Michel), Marika Green (Jeanne) y Jean Pélégri (El inspector).

Al respecto, Lasalle comenta: "Hace tiempo me vino a visitar la hermana de Jean Luc Godard y me habló de la fotógrafa francesa Babette Mangolte, experta en los ‘modelos’ de Bresson, y del proyecto de hacer un documental. Me dijeron que era para la televisión francesa. No sabía que lo incluyeron en el dvd. Total, así pasa ¿no? Yo la verdad no suelo hablar de mi trabajo con Bresson, pero me pareció una persona seria. Babette vino una semana a México y me grabó con una camarita Sony digital. Creo que el documental es muy bueno."

CINE TRASCENDENTAL

A sus setenta y cinco años, Martín Lasalle lleva una vida sencilla. Se mueve a pie y en Metro (donde, dice entre risas, "nunca he vuelto a robar una sola cartera"), viste informal y anda sin la menor prisa. No tiene una copia de la película, pero seguido lo invitan a presentarla en diversos foros de todo el mundo. "Ahora la veo como un trabajo extraordinario. Procuro que no haya ningún ego incluido, pero puedo decir que me siento muy orgulloso de mi trabajo con Bresson. Siempre la he visto como una película extraordinaria… Pickpocket es cine en estado puro."

Tras reflexionar unos instantes, Lasalle alza una ceja y suelta una frase por demás elevada: "Hacer una película con Bresson te produce una catarsis. Y con el paso del tiempo se convierte, como dirían en el Zen, en el Koan de la vida."

"Las grandes películas y los grandes directores siempre trascienden, superan el paso del tiempo porque tienen la magia de su lado. Tal es el caso de Bresson. Me alegra mucho que ahora, después de tantos años, se pueda ver Pickpocket en dvd."

En 1960, Lasalle viaja a Nueva York para estudiar en el Actors Studio con el maestro Lee Strasberg. En esos años se hace amigo del fotógrafo Robert Frank, quien lo dirige en la película O.k. End Here, y del poeta beat Jack Kerouac. En 1967 trabaja en España en el filme Acteón, de Jorge Grau. Al año siguiente viaja a México para organizar el laboratorio de fotografía del Comité Olímpico de 1968, y desde entonces ha trabajado en más de treinta películas y media docena de obras de teatro, pero ninguna tan importante como Pickpocket.

En su filmografía como actor destaca su trabajo con Juan López Moctezuma en la cinta de culto La mansión de la locura, con Luis Alcoriza en Presagio, con Costa-Gavras en Missing, y con Louis Malle en Bahía del odio.

En 1999, Martín Lasalle reapareció como el pickpocket en la cinta experimental Segundo siglo, de Jorge Bolado, y en 2000 trabajó en la película independiente, Sofía, de Alan Coton. En fechas recientes, Lasalle participó en tres películas mexicanas de próximo estreno: Morirse está en hebreo, de Alejandro Springall, La última mirada, de Patricia Arriaga, y Mejor es que Gabriela no se muera, de Sergio Umansky.