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Exponen en San Ildefonso 20 instrumentos construidos según diseños de Da Vinci

Leonardo y la música presenta faceta poco conocida del genio renacentista

Destacan un timbal mecánico, una lira de plata y un órgano de tubos de papel

ARTURO GARCIA HERNANDEZ

Ampliar la imagen Leonardo da Vinci era un consumado cantante y un virtuoso ejecutor de la lira y el laúd, así como inventor de instrumentos musicales, lo cual podrá apreciarse en esta exposición Foto: Carlos Cisneros

Ampliar la imagen Uno de los instrumentos desarrollados a partir de bocetos de Da Vinci Foto: Carlos Cisneros

Fascinan por la enigmática belleza de sus formas, por el ingenioso funcionamiento de sus mecanismos; porque reflejan la concepción del arte y la tecnología en una de las etapas más luminosas de la cultura occidental; porque hacen visible y palpable parte del pensamiento y de los razonamientos que bullían en la mente de un ser humano excepcional.

Son los instrumentos musicales inventados por Leonardo Da Vinci (1452-1519), 20 de los cuales podrán ser admirados a partir de este miércoles 13 de septiembre en la exposición Leonardo y la música (Da Vinci unplugged), en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Entre los múltiples temas que estimularon la inventiva de Leonardo Da Vinci, la música fue uno de los que más llamaron su atención. El pintor, anatomista, arquitecto, filósofo, matemático, poeta y cocinero, fue también un excelente cantante, un virtuoso en la ejecución de la lira y el laúd, así como un fecundo inventor de instrumentos musicales.

La paradoja es que su intensa y prolífica relación con la música -arte al que definía como "la configuración de lo invisible"- es uno de los aspectos menos investigados de la obra del genio renacentista.

Al advertir esto, desde hace ocho años el español Alfredo Melgar se ha dedicado a la tarea de localizar y clasificar las referencias musicales en los textos, planos y otros documentos que se conservan de Da Vinci.

Con base en ellos -principalmente dos manuscritos conocidos como los Códices Madrid, I y II- y asesorado por tres de los mayores especialistas en la vida y obra leonardiana, Melgar promovió la construcción de los instrumentos que ahora se exhiben en la ciudad de México, luego de hacerlo en el Palacio del Clavijero, de Morelia.

La inventiva musical

Se trata de un timbal mecánico a tres baquetas, un timbal con tornillo regulador, una carraca (especie de matraca) de tubos en secuencia, un tambor de tiras de piel afinadas, una carraca mecánica de lengüetas, carraca con puerta corredera, tambor de tres pies consonantes, tambor con mecanismo de tijera, vasija con baqueta mecánica, una gaita con fuelle continuo, un tambor con puerta corredera, zambomba (modalidad de tambor) de crines con manga, carraca con manga, tambor flauta, tambor carraca, flauta glissando, trompa, órgano de tubos de papel, viola organista y lira de plata.

La elaboración material de los instrumentos estuvo a cargo de siete destacados luthiers o lauderos: Joaquín Saura, Joaquín Lois, Akio Obuchi, Luciano Pérez, Luis Payno, Simone Vignato y Carlos Blanco Fadol.

Con excepción de la lira de plata, todos los demás instrumentos fueron construidos con base en los planos y diagramas dejados por Da Vinci. La lira de plata que se exhibe es una interpretación basada en descripciones escritas, pues de ella no existen si quiera dibujos. En sus investigaciones Melgar encontró que la caja de resonancia de este instrumento estaba hecha de plata y tenía la forma de la parte superior de un cráneo de caballo.

Fue regalada por el artista a Ludovico el Moro, duque de Milán, ciudad a la que Da Vinci llegó en 1482. Según testimonios, el instrumento resultó más sonoro y de mayor alcance acústico que los comunes y sus presentaciones musicales conquistaron "el ánimo del duque, gran apasionado de la música y virtuoso de la lira de brazo".

Con la ayuda de varios expertos, la lira fue construida por Simone Vignato en colaboración con Giorgio Scolari y Andrea Iorio, quienes formularon una "hipótesis de reconstrucción" proyectando un prototipo que cabe considerar razonablemente cercano al original.

Además de la lira de brazo, el órgano de tubos de papel y la viola organista son dos de los instrumentos más atractivos de la exposición por su complejidad técnica y los matices de sus sonidos.

El órgano ofrece tres innovaciones que fueron de gran importancia en su época: 1) el fuelle doble continuo, que hace fluir aire sin interrupciones a través de los tubos; 2) teclado vertical, que se adapta mejor al movimiento de la mano, anticipándose a lo que tres siglos después será el acordeón; 3) los tubos de papel inclinados para permitir la vista hacia el frente del ejecutante.

El instrumento favorito de Leonardo Da Vinci fue la viola organista, de la que se conservan 30 diseños y referencias textuales. Parecida en su aspecto a un clavicordio, su importancia radica en la posibilidad que ofrecía de controlar un gran número de cuerdas con un teclado.

Alrededor de la exposición -que estará abierta del 13 septiembre 2006 al 28 enero 2007- se programarán conciertos en los que se interpretará música de la época de Da Vinci con la lira de plata, el órgano de tubos de papel y la viola organista. Asimismo, se llevarán a cabo diversas actividades como talleres, espectáculos y conferencias que tendrán como tema central la relación de Leonardo Da Vinci con la música.

La exposición abarca 670 metros cuadrados en seis sala del recinto. Aunque se trata de instrumentos pensados para otro tiempo, la museografía responde a una estética contemporánea que subraya la vigencia de la obra de Da Vinci.

Los Códices Madrid I (1492-1497) y II (1503-1505) pertenecen al departamento de manuscritos raros de la Biblioteca Nacional de España. De acuerdo con la información ofrecida por los organizadores de la muestra (Universidad Nacional Autónoma de México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal), El códice Madrid I contiene textos y croquis de mecanismos aplicados como relojes, molinos, prensas, telares e ingenios hidráulicos, así como mecánica teórica; el Madrid II incluye mecanismos e instrumentos musicales más sofisticados, con estudios sobre física acústica y teorías musicales sobre el origen, dispersión y refracción del sonido.

Los biógrafos del autor de la Mona Lisa estiman que aprendió a tocar de oído y que entre sus libros favoritos se encontraba El Arte de la Música, un completo tratado escrito hacia el año 1025 por Guido d'Arezzo, un connotado erudito y teórico musical.

Además de sus dotes musicales, Da Vinci poseía un agudo e imaginativo sentido escénico, lo que también le permitió destacar como escenógrafo. En 1489, con motivo de la boda de Isabel de Aragón, princesa de Nápoles, con un sobrino de Ludovico el Moro, organizó, dirigió y escenificó en Milán un espectáculo llamado Paraíso, en el que se representaba al cielo como una esfera colosal; cada planeta, personificado por el dios que lleva su nombre, daba una vuelta entera y, llegando delante de la novia, cantaba unos versos.

Esta deslumbrante puesta en escena es considerada, casi un siglo antes del Orfeo de Monteverdi, como la primera ópera moderna.

La exposición Leonardo y la música (Da Vinci unplugged) es una estimulante aproximación -una de las muchas posibles- a la obra del renacentista por antonomasia, genio y figura de la cultura universal.

 
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