Usted está aquí: viernes 15 de septiembre de 2006 Política Franco desdén calderonista hacia Espino, en el 67 aniversario del PAN

La desangelada ceremonia estuvo marcada por la ausencia de figuras protagónicas

Franco desdén calderonista hacia Espino, en el 67 aniversario del PAN

Fox decidió no acudir, al saber que el presidente electo tampoco estaría en el fallido festejo

CLAUDIA HERRERA BELTRAN

Ampliar la imagen Al centro, el dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, a quien acompañan Héctor Larios, coordinador de los diputados blanquiazules, y José Espina, secretario general panista, durante los festejos por el 67 aniversario del partido Foto: Cristina Rodríguez

El Partido Acción Nacional (PAN) celebró 67 años de historia desdeñado por sus principales protagonistas de los años recientes: Felipe Calderón y Vicente Fox. Sin rodeos, Manuel Espino, el dirigente partidista, argumentó que el presidente electo decidió ausentarse porque "está dejando atrás su militancia de partido" para encontrarse con la sociedad, y en esas circunstancias, el mandatario nacional tampoco podía asistir.

Con una carta de cuatro párrafos, Calderón quiso compensar su ausencia, pero lanzó un duró mensaje cuando señaló la convicción de que el partido es un "instrumento al servicio de los ciudadanos y no al servicio de intereses meramente partidistas o particulares".

Los panistas no se esforzaron por ocultar sus divisiones. Si no hubiera sido por Santiago Creel y Héctor Larios, los coordinadores parlamentarios que Espino impuso, y sus colaboradores más cercanos, el dirigente partidista se hubiera quedado solo.

Anoche el ambiente en la sede nacional panista era todo, menos algarabía. Una semana después de la declaración de Calderón como presidente electo, apenas lograron congregar 300 de los mil invitados, y en minutos Espino y los pocos panistas que lo acompañaron pasaron de los discursos a entonar letras de canciones rancheras como La Chancla o Paloma Negra, como si los perdedores de la elección hubieran sido ellos.

La lista de ausentes fue larga. Ni Diego Fernández de Cevallos, ni Carlos Medina Plascencia, ni Luis H. Alvarez (ex presidente y ex candidato presidencial), ni Alberto Cárdenas, ni gobernadores, ni la larga lista de legisladores que representan al PAN en el Congreso. Tampoco estaban los ex presidentes como Luis Felipe Bravo Mena.

Ningún miembro del equipo de Calderón asistió. Al dirigente partidista también le hicieron el vacío Josefina Vázquez Mota, Juan Camilo Mouriño y todos los colaboradores del equipo de transición. Ni Margarita Zavala, esposa del michoacano, quien forma parte de las familias tradicionales del panismo, acudió en su representación, como alguna vez lo hizo cuando se homenajeó a Carlos Castillo Peraza.

Sólo estuvieron al lado de Espino sus más allegados: los secretarios de Medio Ambiente, José Luis Luege, y de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola; el coordinador de los diputados locales panistas, Fernando Palma y, cumplidor, asistió Jorge Zermeño. Por ahí se encontraba la directora del DIF, Ana Rosa Payán.

Desde la tarde amenazaban barruntos en la celebración panista. De la oficina de transición se confirmó que Calderón no iría. A pesar del interés que suscitaba el tema, Maximiliano Cortázar, responsable de prensa, apenas abrió la ventanilla de su camioneta cuando iba en marcha para declarar que la celebración: "no estaba contemplada en la agenda".

Poco después de las 18 horas, cuando la sede panista estaba casi desierta, las oficinas de Calderón difundieron su breve misiva en la cual recordó que los valores y principios de Acción Nacional están encaminados a la actividad política y de gobierno, y al combate de los dolores evitables de los mexicanos.

Una hora después, el auditorio Manuel Gómez Morín lucía con muchas sillas vacías y afuera las notas de la marimba Alma de Chiapas sonaban en un patio vacío. En ese momento hasta sonó irónico el llamado de Xóchitl Pimienta, de la Secretaría de Vinculación, cuando pidió a los asistentes: "no aparten lugares, porque está llegando mucha gente".

En las primeras filas estaban creelistas como Julio Castillo, hijo del fallecido Carlos Castillo Peraza, quien directo comentó que con la ausencia de Calderón se evitó el exceso de seguridad -"¿o no?"-. El dirigente del PAN en el Distrito Federal, Carlos Gelista, parecía más interesado en mostrarse cercano a Espino para salvar el pellejo por los malos resultados del panismo en la capital del país. De los legisladores sólo se encontraban el polémico Juan Bueno Torio y María Elena Alvarez viuda de Vicencio. Cuando todo parecía fracasar, Espino llegó arropado por Creel, Larios, Zermeño y Luege Tamargo.

Ni en la celebración de su triunfo del 2 de julio y de aquel 14 de septiembre de 1939, cuando en el local del Frontón México el PAN adoptó sus estatutos, los panistas olvidaron a su enemigo: Andrés Manuel López Obrador, del que hizo referencia Larios como quien pugna por la disgregación nacional y la intolerancia. Y como todos, el diputado lanzó loas al ausente, a Calderón.

Santiago Creel, el predilecto de Los Pinos y de Espino, y quien perdió frente al michoacano la candidatura presidencial, habló mucho de la necesaria unidad en el partido, como demostrando que era lo que faltaba.

En este desangelado ambiente, Espino advirtió que festejaban el 67 aniversario, pero hizo todo por destacar que era la primera vez que un panista, Vicente Fox, entregaba la estafeta presidencial a otro panista, Felipe Calderón.

Deferente hacia el michoacano, mencionó a su mentor, Carlos Castillo Peraza, y a su padre, Luis Calderón Vega, como quienes contribuyeron al crecimiento del partido. Pero no se quedó atrás y de Fox destacó su actitud siempre respetuosa hacia el blanquiazul y su generosa aportación personal y la de su gobierno, "que en los hechos cumplió la encomienda de nuestros fundadores".

Luego advirtió que no podían "arremedar al que fue el partido de Estado en México". Al final, se dedicó a hablar más de las ausencias que del júbilo panista. "Cuando invité a Calderón a este evento me dijo que es importante que vayamos dando una señal clara que es menos el compromiso partidista y más con todos los ciudadanos. Pero seguro está contento, feliz con este 67 aniversario."

-¿Y Vicente Fox?

-Convenimos en que si el presidente electo no podía acudir, no era conveniente que Fox estuviera solo.

-¿Faltó convocatoria?

-Yo vi el salón lleno. No había necesidad de más, no hubieran cabido aquí.

Después todos buscaron argumentos para justificar las ausencias. "El PAN no es un partido de iluminados ni de un solo hombre", arguyó Luege. Zermeño hasta culpó a los medios de comunicación de haber alimentado esta información sobre el distanciamiento, "pero hay un trato de amigos".

Para sacarse la espina, Zermeño, Cerisola, Espino (quien hasta bailó Caminos de Michoacán -la melodía predilecta de Calderón- con una indígena mazahua) y la actriz Laura Zapata cantaron varias melodías rancheras desbordando sentimiento: "Ay, dolor", grito Zapata. Y sí que había dolor en el PAN.

 
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