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Los Panchitos ya son abuelos

Ex integrantes de la banda juvenil celebran hoy el 28 aniversario de su creación

ALEJANDRO CRUZ FLORES

Hace casi tres décadas, su sola mención era sinónimo de temor y de violencia: eran los tiempos de Los Panchitos, una de las bandas que asolaron esta ciudad en los años ochenta. De ellos, hoy sólo queda el recuerdo. Algunos son ingenieros, otro es diputado, varios más impulsan la creación de centros de apoyo a niños y jóvenes para que no se vuelvan drogadictos.

Atrás quedaron las grandes broncas con las pandillas rivales, el alcohol, las drogas... Ahora piden el apoyo del delegado en Alvaro Obregón, Leonel Luna, para poner en marcha un centro social que ayude a liberar a los morritos del consumo de drogas.

Los Panchitos, banda formada en 1978, tenían como principal zona de influencia varias colonias de las delegaciones Alvaro Obregón, Miguel Hidalgo y Cuajimalpa. El nombre surgió porque tres de los fundadores de la pandilla se llaman Fracisco.

Fabián Alvarado García, El Hacha, José Luis, El Patán, y Humberto Morgan, El Morgan, se dicen orgullosos de haber fundado una de las bandas más celebres y grandes del país -llegó a aglutinar, aseguran, a 500 jóvenes-, y aunque aceptan que sí hicieron algunos "destrozos", niegan la leyenda negra que se tejió alrededor de ellos.

"Teníamos un especie de código: no matar a nadie. Sí se le pegaba a la gente, pero no matábamos. Antes el ambiente social no era tan violento como ahora. Entonces usábamos cadenas, chacos, fajillas o cinturones, pero ahora ya es diferente."

Aún conservan ese modo de hablar del barrio y dicen sentirse orgullos de haber pertenecido a Los Panchitos.

"Las bandas fueron un fenómeno social neto, mexicano. Eran una alternativa social ante la falta de oportunidades para los jóvenes. En situaciones de expulsión del hogar, la banda era el núcleo protector donde aprendías a jugar. Se aplicaba la palabra mágica del paro: 'tu no traes hoy, yo te aliviano pa' que comas'", dice El Morgan.

"En la banda muchos de nosotros tuvimos nuestras primeras experiencias sexuales, ahí conociste a la morrita. Era un núcleo alternativo de crecimiento, pero alimentado por todos esos elementos tradicionales de los padres de provincia", agrega.

Acusan a los medios de comunicación de haber magnificado la imagen negativa de Los Panchitos como un grupo de jóvenes violentos.

Aceptan que ellos fueron "el modelo a seguir por todas las bandas juveniles por la violencia, por la capacidad de articular ejércitos juveniles, por la capacidad de protesta, de solidaridad".

La banda, continúan, era una manifestación natural juvenil: "si los perros se reunían en jaurías y los pájaros en parvadas, pues los chavos nos reuníamos en bandas por afinidad"; es una hermandad con un lenguaje y códigos propios, así como una forma de vestir distinta, "que era chinga tu madre, sociedad; nosotros nos vestimos como queremos".

Esta noche, como cada año, se volverán a reunir para celebrar un aniversario más de su formación. La cita es en calle Sur, esquina con avenida Observatorio, donde los ex chavos banda se volverán a reunir acompañados de sus esposas, sus hijos y hasta sus nietos para escuchar a varios grupos de rock, entre ellos el debut de Los Panchitos, un nueva banda, pero musical.

 
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