Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 8 de octubre de 2006 Num: 605


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
Memorias de un brasileño
ANDRÉS ORDÓÑEZ
Entrevista con CARLOS LYRA
La enfermedad como casa y escritura
ARNOLDO KRAUS
El año Freud
TERESA DEL CONDE
Marin Sorescu: descubrir el mundo
NEFTALÍ CORIA
La agencia espacial mexicana
NORMA ÁVILA JIMÉNEZ
Duchamp en México
EVODIO ESCALANTE
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ

Señales en el Camino
MARCO ANTONIO CAMPOS


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 


ANGELICA ABELLEYRA

NIÑA YHARED: HECHIZOS DE TIEMPO Y SENSUALIDAD

En especial le encanta una palabra: hechizada. Y así vive casi todo el tiempo, bajo el hechizo de su imaginación y del poder del deseo, dos condiciones que anidan y crecen la obra de Niña Yhared (1814) en performances, libros de poesía, dibujos y pinturas. Entre la oscuridad y la luz.

Yhared es su nombre de pila; significa camino a la inteligencia. Lo antecedió con el de Niña por lo que su naturaleza tiene de abrirse a la magia del mundo con ojos atentos, y el año con que siempre se acompaña es el mismo del fallecimiento del Marqués de Sade, una marca fundamental en la forma que concibe la creación de los seres y las cosas.

Recuerda a la perfección sus álbumes de dibujo con dinosaurios y paisajes de mar. También sus diarios adolescentes en los que construyó su universo imaginario tejiendo a veces su cabello. Pero cuando descubrió la literatura erótica, sucumbió al mundo de las letras en las que podía acercarse a Anais Nin, Pablo Neruda, Henry Miller y el Marqués de Sade. Experimentó en la poesía visual y muy pronto su mundo gráfico se amplió al aliarse con el artista Phillip Bragar, el maestro por dos años con que Niña Yhared se acercó a los materiales plásticos y conoció el olor del trabajo pictórico.

Con tintas y plumillas, pinceles y bastidores empezó a delinear sus hadas, vampiresas y diosas llenas de misterio y lubricidad, a la vez que llevó a la palabra escrita sus cuentos poblados de sexo, desencuentros, lunas y juegos de muerte-vida. Pero como siempre quiso llevar al espacio real todos aquellos dibujos y poesía, encontró en el arte acción su manera más directa de moverse en torno del deseo. Así, con la influencia de artistas como Ana Mendieta, Maris Bustamante y Mónica Mayer, esta cinéfila y amante del glamour trata de mantener viva la voz intensa de mujeres que se atreven a gozar su erotismo, sus contradicciones, sus anhelos, y a disfrutar plenamente sus cuerpos e ideas.

Fetichista absoluta de zapatos y ropa, ama el arquetipo de la mujer de cabaret de los años veinte y cuarenta. En muchas de sus piezas lo usa, pero a la vez sus reinterpretaciones de la realidad están colmadas de contemporaneidad en temas como la violencia hacia las mujeres, el juego del poder entre personas del mismo sexo, los deseos reprimidos, las miradas oblicuas, los besos y las múltiples perversiones que nos colman.

Formada en Artes Visuales en La Escuela Nacional de Artes Plásticas (enap), desarrolla sus acciones en vitrinas de estaciones del metro, fuentes públicas, ex conventos, hoteles y playas: mezcla de rituales, cadencia en el tiempo y la sensualidad de los cuerpos. A esos espacios públicos ha sumado otro impulsado por ella desde junio de 2004 en Coyoacán. Se llama Casa de la Niña y es un foro autogestivo donde se han presentado más de un centenar de performances de sesenta artistas y grupos emergentes y de amplia trayectoria para entablar un diálogo, experimentación y aprendizaje en torno al arte acción.

Siempre multiplicada por los medios que aborda, a veces se pregunta por qué no puede dedicarse solamente a una cosa. Su cabeza no lo acepta y continúa nutriéndola de poesía, performance y artes visuales siempre y cuando cada obra haga conmover al espectador, le robe siquiera un instante de atención y lo confronte, a veces con sutileza y otras de manera frontal. Como sucedió cuando en Bésame mucho cantaba no sólo la rola de Consuelito Velásquez, sino que le pintaba de rojo los labios a los varones para que luego le llenaran el cuerpo de besos. O como cuando en la pieza Se cuidan los zapatos andando de rodillas, se paseaba como señora fifí jalando una correa atada al cuello de una mujer-pantera desnuda, gozadora plena de tal sumisión. Así, a pesar de ciertas reticencias, el machismo de los señores no ganó cuando les pintaban los labios, y la crítica de la relación de poder entre mujeres también fue colocada ante los ojos de quienes quisieron ver tales juegos complejos de erotismo y perversión.

Así, navegando en la dualidad de inocencia e intensidad, de miradas tímidas o lúbricas, siempre maleable, Niña Yhared prosigue con sus series pictóricas y de foto digital en torno al terciopelo rojo y blue bathroom (baño azul), tiene el proyecto editorial de dar luz El banquete de las ninfas (treinta cuentos y dibujos eróticos), y mover la Casa de la Niña de su sede en Coyoacán hacia diferentes escenarios y públicos de Ciudad de México y del país.