Usted está aquí: jueves 12 de octubre de 2006 Cultura Electro Deluxe compartió su música sin entiquetas en la Alhóndiga de Granaditas

EL CERVANTINO

Electro Deluxe compartió su música sin entiquetas en la Alhóndiga de Granaditas

ARTURO GARCIA HERNANDEZ ENVIADO

Ampliar la imagen Músicos del grupo Electro Deluxe, ayer, durante su presentación en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas Foto: María Luisa Severiano

Guanajuato, Gto., 11 de octubre. En la variedad está el gusto. Y anoche en la Alhóndiga de Granaditas el gusto fue de los jóvenes que acudieron a oír y sentir la propuesta del grupo francés Electro Deluxe. Música sin etiquetas: jazz-hip hop-electrónica-rap-funk. Todo en una.

Las gradas llenas. La noche otoñal inesperadamente entibiada por un aliento postrero del verano que se fue en septiembre. Thomas Faure, saxofonista y programador, esparce los primeros sonidos sobre la multitud expectante. De la entraña de su computadora, del laberinto de silicio, microchips y semiconductores, emergen chirridos, zumbidos, atmósferas reverberantes -rrzzzzzkk, brrriiiip, shhhhhhhh- un lienzo sonoro rico en texturas sobre el que borda el saxofón una vereda zigzagueante y frenética.

El bajo de Jérémie Coke se incorpora punteando con voz de ogro libertino -bomp-bomp-bomp-, lúdico, estentóreo. Arnaud Renaville malabarea con brazos de pulpo en su batería. Gaël Cadoux samplea y hace florituras en los teclados. Y la trompeta de Jean Françoise Baud emite un lamento metálico, profundo y entrecortado, nostálgico a ratos (se adivinaba alguna influencia de Miles Davis).

Banda joven con mucho oficio

No se crea que Electro Deluxe es un vulgar grupo de ponchis-ponchis. Banda joven con un chingo de oficio y otro tanto de sensibilidad, la mayor parte de los temas tocados pertenecen a su primer disco, Stardown, lanzado el año pasado. Fueron de las piezas más reposadas, atmosféricas, sofisticadas, más para el oído, las más rítmicas, más para el cuerpo.

Poco a poco la audiencia mayoritariamente joven fue removiéndose más y más en los asientos hasta que de plano se levantó a bailar. Luego de un rato de titubeos mutuos, público y músicos por fin se encontraron a plenitud y aquello se fue para arriba.

Lo mejor se dio cuando Faure invitó a echarse un palomazo a Hkb Fin, vocalista de No Jazz, el grupo que un día después también se habría de presentar en la Alhóndiga.

Carismático, con ese balanceo de cuerpo que acompaña el consabido trabalenguas rítmico del rap, Hkb Fin en unos segundos se echó a la bolsa al público.

Excluido el rock de la programación oficial del Festival Internacional Cervantino, agrupaciones como Electro Deluxe, No Jazz, y antes el colectivo tijuanense Nortec, conforman hasta ahora la oferta artística para el público joven del Cervantino, que no necesariamente gusta de las artes convencionales.

 
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