Usted está aquí: viernes 13 de octubre de 2006 Opinión Lo kafkiano

Luis Javier Garrido

Lo kafkiano

El escenario inédito que se abrirá en el país a partir del 20 de noviembre, cuando tendrá dos gobiernos, está teniendo como una de sus primeras consecuencias la de acelerar el nerviosismo de los grupos que dominan a la clase empresarial mexicana, que no acaban de entender el error histórico descomunal que están cometiendo al pretender instalar un gobierno espurio en Los Pinos, lo que no podría conducir más que llevar al país a un mayor desastre del que se encuentra, y, en consecuencia, a afectar sus propios intereses.

1. El discurso de conciliación de Felipe Calderón, el individuo que tras el fraude electoral pretende asumir de manera espuria la Presidencia de México, está adentrándose en niveles esquizofrénicos, pues mientras con sus declaraciones pretende ser un conciliador, en los hechos él y Fox están optando por la violencia. En Tabasco, el gobierno ha organizado una elección "de Estado" que busca culminar con un fraude el domingo 15, en Chiapas amenaza todavía con voltear la elección y en Oaxaca insiste en la vía represiva.

2. El régimen panista-priísta no tiene viabilidad histórica alguna, ya que la crisis económica, social y política que vive el país es consecuencia directa de la crisis moral del régimen, pero quienes gobiernan pretenden no entenderlo, como tampoco los principales beneficiarios del injusto modelo económico que están imponiendo.

3. El nerviosismo de los grupos oligárquicos ante el cambio de gobierno y la situación que se va a presentar lo evidencia mejor que nadie el empresario Carlos Slim Helú con la serie de tonterías que dice todos los días y que reflejan el desconcierto que tiene ante los acontecimientos. Slim perdió una vez más la oportunidad de callarse la boca el martes 10, cuando en un foro panista, efectuado en el World Trade Center, afirmó que las propuestas de la coalición Por el Bien de Todos eran coincidentes con las de Calderón, en una afirmación que demuestra que es un ignorante absoluto o un demagogo que busca confundir.

4. La pretensión de Slim de convertirse en una especie de "autoridad moral" empresarial parte del supuesto de que los mexicanos desconocen el turbio origen de su inmensa riqueza, que lo ha convertido en 2006 en el tercer hombre más rico del mundo según la revista Forbes. Slim, quien hace 25 años era, como se sabe, un oscuro agente de bolsa, hizo cierto capital con la administración de los recursos de la familia de su esposa, miembro de las ultraderechistas falanges de Líbano, pero el verdadero origen de su cuantiosa fortuna, según secreto a voces, está en su asociación con Carlos Salinas de Gortari, de quien ha sido señalado como el principal prestanombres permitiéndole lavar los recursos que obtuviera durante su sexenio, producto del tráfico de influencias, del peculado, del narcotráfico y de la privatización de entidades públicas, como Telmex, empresa de la que ambos son codueños.

5. Slim perdió la oportunidad histórica de permitir que los mexicanos eligieran a su presidente, lo que hubiera llevado a un gobierno que impulsara una serie de reformas y optó por el golpismo, desde que lanzó el Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, que firmó con empresarios y dirigentes políticos el 29 de septiembre de 2005 en el castillo de Chapultepec, pretendiendo someter a los sectores sociales a sus dictados, a sus proyectos "de inversión" y a su interpretación del modelo neoliberal, hasta que sus empresas financiaron ilegalmente la campaña sucia de Calderón. A nadie le sorprendió, por consiguiente, que en septiembre calificara de "kafkiano" el plantón que encauzó la resistencia civil y pacífica, evidenciando que jamás ha leído a Franz Kafka, pues lo verdaderamente kafkiano fue el fallo del Tribunal Electoral que reconoció el fraude, pero declaró "válida" la elección, manipulando la ley como lo describe Kafka.

6. Es cierto que las apariciones públicas de Felipe El Espurio, no dejan de evidenciar su banalidad e ignorancia y la evidente incapacidad que tiene para asumir el cargo que pretende, pero ése es el proyecto por el que estos empresarios optaron, de ahí su preocupación y desconcierto, pues a pesar de que saben que va a ser su pelele, no dejan de advertir que sería un Fox bis, pero todavía más insignificante.

7. La inviabilidad de Calderón se evidencia en buena medida en su dependencia del priísmo, y en particular en los tecnócratas salinistas y zedillistas para hipotéticamente controlar el sector financiero del Estado y en los viejos dinosaurios tanto para poder enfrentar los conflictos sociales como para alcanzar mayorías legislativas. La paradoja es muy obvia: el panista Calderón, que en privado no oculta su desprecio y odio por el PRI y por sus miembros, a los que pretende exterminar, dependería ahora de Elba Esther Gordillo, de Manlio Fabio Beltrones, de Emilio Gamboa, de Francisco Labastida, de muchos de los capos sindicales y, sobre todo, de aquél a quien le debe en buena parte su imposición: de Carlos Salinas de Gortari.

8. El proyecto que Carlos Salinas ha ido impulsando desde 1988 no ha sido otro que ir desmantelando de manera progresiva lo que queda del priísmo a fin de que el PAN se erija como gran partido de la derecha, en el sucesor del PRI de los tecnócratas, para culminar la imposición del modelo capitalista neoliberal en México y la concentración del poder económico en unos cuantos grupos vinculados a él, simulando que todo se debe a un proceso democrático, y ése es el papel que sigue asumiendo desde las sombras. En los hechos, sin embargo, las cosas han sido más complejas y esa "transición", que de manera burda se ha estado presentando como "democrática", no ha ido conduciendo más que a una descomposición de la "clase política", que ahora se halla en un callejón sin salida, pues la derecha inmersa en sus contradicciones, intenta gobernar con un presidente ilegítimo y repudiado y un equipo de incapaces mientras crece el descontento social.

9. Los priístas a los que Fox y Salinas les están ofreciendo posiciones en el gabinete de Calderón a cambio de que el PRI respalde en las Cámaras las "reformas estructurales" neoliberales (que permitirían a un grupo de trasnacionales y de empresarios mexicanos empezar a repartirse el sector energético del país) saben bien que el día que entreguen al panismo en bandeja de plata esos cambios, el PRI estaría definitivamente muerto y ellos serán prescindibles, amén de que esas reformas muy difícilmente podrían pasar, ya que el gobierno de López Obrador las rechazaría y la movilización social las haría imposibles de alcanzar.

10. Los empresarios salinistas que han contribuido a llevar a México al desastre en el que se halla no tienen por todo esto derecho a buscar responsables de lo que acontece: los principales culpables son ellos.

 
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