Usted está aquí: sábado 14 de octubre de 2006 Cultura El mejor gobierno que ha tenido México es la gente: Poniatowska

Rindieron homenaje a la autora de La noche de Tlatelolco en el Museo de la Ciudad

El mejor gobierno que ha tenido México es la gente: Poniatowska

El plantón de la resistencia civil pacífica, como la respuesta ciudadana frente al terremoto de 1985, es otra lección de amor por el país, dice

Su fantasía, hasta ahora, ha sido la realidad: Jesusa

MONICA MATEOS-VEGA

Ampliar la imagen Arriba, Elena Poniatowska y Jesusa Rodríguez. Sobre estas líneas, la escritora y la creadora escénica aparecen con Daniel Molina, Jaime Avilés, Rosa Nissán y Raquel Sosa, antenoche, en el Museo de la Ciudad Foto: María Meléndrez

Ampliar la imagen Arriba, Elena Poniatowska y Jesusa Rodríguez. Sobre estas líneas, la escritora y la creadora escénica aparecen con Daniel Molina, Jaime Avilés, Rosa Nissán y Raquel Sosa, antenoche, en el Museo de la Ciudad Foto: María Meléndrez

El mejor gobierno que ha tenido México ha sido la gente, afirmó la escritora y periodista Elena Poniatowska al recordar la movilización social que se vivió en el Distrito Federal luego de los sismos de septiembre de 1985.

Durante el homenaje que se le rindió a la autora del ya ''indispensable y emblemático'' libro La noche de Tlatelolco, el jueves en el contexto de la versión seis de la Feria del Libro en el Zócalo capitalino, la también colaboradora de La Jornada manifestó que lo que más le impresionó durante aquellos aciagos días de 1985 ''es cómo la gente se volvía gobierno, cómo sabía convertirse a sí misma en dirigente del país, cuando Ramón Aguirre, el entonces regente, llegaba con los ojos fuera de la cara y el presidente Miguel de la Madrid no sabía qué hacer.

''La gente sabía qué hacer, no el gobierno. Por eso ahora lo que vimos en el plantón es otra gran lección de amor al país, aprendimos una gran lección de civismo que nos dieron los mexicanos más pobres. Esto (el movimiento de resistencia civil que protagonizan los seguidores de Andrés Manuel López Obrador) nos está llevando a otra manera de ser, a otra manera de vivir que todos nos merecemos.

''Estuvimos 48 días en el Zócalo, Jesusa Rodríguez realizó ahí casi 4 mil actos culturales. Hubo gran participación de la gente. Para mí fue una gran lección estar con ellos, ver la vitalidad de las personas, su capacidad de entrega, de lucha.

''Es algo que nos quedará en la memoria toda la vida, que nos hace mejores y que a veces nos entristece porque no sé cuánto tiempo tendremos que aguantar más de lo mismo con el horrible de (Felipe) Calderón, ¡ojalá sólo sean seis meses!''

Larga ovación a la periodista

''(El plantón) -prosigue Poniatowska- nos hizo ir más allá de nosotros mismos. A todos nos pasan cosas, fracasamos, a veces nos enamoramos y no sale, o nuestros hijos tampoco funcionan en la escuela, tenemos problemas. Pero cuando sabemos que estamos haciendo algo que va más allá de nosotros mismos, nos sentimos bien.

''Eso fue lo que pasó en el plantón, porque supimos y nos dimos cuenta de que estábamos haciendo algo valioso para nuestro país. Y lo vamos a seguir haciendo, pues consideramos que nuestro presidente es López Obrador y vamos a luchar con él."

El público que abarrotó el patio central del Museo de la Ciudad de México aplaudió de pie a Poniatowska, escuchó embelesado sus palabras y se entusiasmó cuando la periodista se puso la camiseta conmemorativa de la pasada marcha del 2 de octubre, que le regaló el historiador Daniel Molina, quien recordó la militancia de Elena durante el movimiento de 1968 y su labor solidaria en 1985.

En el encuentro, cuya moderadora fue Raquel Sosa, secretaria de Cultura del DF, la creadora escénica Jesusa Rodríguez expresó que Poniatowska ha sido una de las principales personalidades del movimiento de resistencia civil y ''escribir sobre ella es un pleonasmo, porque ella es un cuerpo de escritura, todo su cuerpo escribe''.

Luego de presentar la canción Los ángeles de la ciudad, que la compositora Liliana Felipe dedica a Poniatowska, Jesusa leyó algunos fragmentos de la novela Tinísima, porque aquí hace algo ''que quizá sea la síntesis de muchas de sus obras: hablar de la ciudad de México como si fuera el cuerpo de la gran fotógrafa que fue Tina Modotti, y a la vez mezclar el cuerpo de Tina con esta ciudad, con su sexualidad''.

Añadió que siempre ha encontrado mucha relación entre Elena y Marguerite Yourcenar, pues ''coinciden en muchas cosas y seguramente se admirarían la una a la otra. Elena siempre tiene una visión de muchos lados, pero parece que en su obra siempre está proyectada su propia biografía, reinventada, reimaginada. Ella construye un mundo que uno nunca ve, pero que una vez que ella lo formula, se da uno cuenta de que ese es el verdadero mundo. La fantasía de Elena, hasta ahora, ha sido la realidad''.

Una mirada transparente

En su turno, el periodista Jaime Avilés señaló que Elena Poniatowska es ''la gran muralista del siglo XX por la obra monumental que ha escrito. Cuando escribe sobre personajes que no conoció en persona, los aborda mediante la novela; cuando se trata de personajes con los que ha convivido, utiliza el reportaje o la entrevista. Todo con el mismo tono, con la misma calidad literaria, con la misma mirada transparente y llena de admiración por las cosas pequeñas y maravillosas de la vida.

''En su clásico La noche de Tlatelolco, que es un parteaguas en la historia del periodismo en México, desafió a todo el sistema político mexicano.

''Ese libro entró como un cuchillo caliente en una barra de mantequilla, algo que no pudo parar nadie; fue una de las grandes victorias del movimiento del 68.''

La escritora Rosa Nissán, alumna de Poniatowska en un taller literario hace 30 años, comentó que a Elena ''le gusta la gente con ideas que le dan sentido a la vida", y agradeció a su maestra ehaberle dado ''una identidad y un país".

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.