Usted está aquí: martes 31 de octubre de 2006 Opinión Oaxaca hundida

José Blanco

Oaxaca hundida

Ha habido todas las visiones y todas las versiones en un río revuelto como ninguno. Ahora los puntos de vista se multiplicarán, las visiones y las versiones serán miles; la violencia desatada provoca una aceleración de las acciones de los involucrados y de nuevos agentes que se involucren en las próximas horas. Lo publicado hoy puede ser irrelevante porque ya ocurrieron cientos de horrores adicionales en las breves horas de un día.

Hizo falta un periodista estadunidense muerto para que el Presidente se decidiera a aplicar la ley. Esto, escrito docenas de veces en algunos medios, es una falacia. Hizo falta esa muerte para llevar a Oaxaca a una espiral de violencia que apenas comienza porque, según su dirigente Flavio Sosa, la APPO está lista para enfrentar lo que venga de las fuerzas represivas del Estado.

Lo veremos: quienes ya estaban con el movimiento darán por verdadero lo que diga la APPO, y a la inversa. Medios han acusado a la APPO de tener detrás intereses caciquiles que manipulan a la miserable sociedad oaxaqueña y los hay que la ven como una asociación de intereses legítimos de pueblos oaxaqueños.

La APPO ha violado la ley masivamente. Ayer Gabriel Bolio hizo un recuento mínimo en Milenio: ataque a las vías generales de comunicación, daños a propiedad pública, usurpación de funciones, uso de armas prohibidas, uso de frecuencias sin permiso, sedición, privación ilegal de la libertad, lesiones, uso de explosivos, secuestro, robo y quema de autobuses, allanamiento de morada, homicidio. Cierto. Pero las violaciones a la ley por parte del gobierno federal y el local son también masivas. Algunas por acción y otras muchas por omisión. La función del Estado es guardar el orden público, pero el Estado en Oaxaca hace meses que no existe, aunque para el Senado de la República, si bien hay ingobernabilidad en ese estado, los poderes existen: el manicomio.

El viernes pasado, diversos indicios así parecen indicarlo: el inefable Ulises, a través de policías vestidos de civiles, dispararon contra gente de la APPO en Santa María Coyotepec, en San Antonio de la Cal y en Santa Lucía del Camino. ¿Así entiende Ulises la aplicación de la ley? ¿No es éste un crimen más procedente de este endriago que ha hecho de Oaxaca un infierno?

Huajuapan Web Uniendo comunidades es un sitio que nació en febrero de 2001 con el nombre de Redes y Sistemas de Información de Huajuapan para cubrir "la necesidad de un lugar donde se ofrecieran servicios relacionados a la Tecnologia de la Información". La vida oaxaqueña los obligó a incursionar también en otros campos. Leo en su página: "Flavio Sosa es un 'luchador social' que tiene en su haber 4 concesiones de taxis y otras propiedades más que ha ganado negociando las causas populares. Por otra parte dice estar contra los grandes consorcios multinacionales, pero a su esposa se le ve con frecuencia en el Sam's de Oaxaca capital. Ayer mismo se abastecía de víveres previendo que habrá 3 días de plantones a estos centros comerciales". A continuación esta página relata con pelos y señales los movimientos, las personas, las fechas, sus relaciones políticas, y más (http://huajuapanweb.com/node/641).

Lo que comenzó hace cinco meses con las consabidas demandas de la sección 22 del SNTE de "rezonificación" salarial, por considerar que Oaxaca es un lugar turístico demasiado caro para los sueldos de los profesores, se volvió el peor conflicto social de este aturdido e ignorante Presidente que viola ley por omisión como en el primer movimiento de Atenco, y luego la viola por excesos brutales de represión. Ha vuelto a aplicar el modelito en Oaxaca. Dejó crecer el problema hasta volverlo imposible de solucionar, si nos atenemos a las primeras declaraciones de la APPO después de la limpieza de barricadas y del desalojo del zócalo.

Entre tanto, para insistir en una tesis escrita anteriormente en este espacio, la peor parte del PRI en el Senado ha atado las manos a Fox, y probablemente al presidente electo, para sostener a Ulises Ruiz, bajo amenaza de volverse un factor adicional más de ingobernabilidad de la república.

Para ese PRI la renuncia de Ruiz es sentar un precedente que no tardaría en repetirse en otros lugares llenos de inconformes con el infame estado de cosas que guardan esos espacios sociales. Una vida no gestada ayer, ni con Fox, sino gestada por la Conquista, la Colonia, la Reforma, la Revolución y el priísmo. Pero Fox, el del cambio, no cambió absolutamente nada para esas comunidades miserables.

Calderón tendría que haber renunciado al apoyo ofrecido por el PRI a cambio de gobernabilidad y, con el otro PRI y con el PRD, haber reconocido la desaparición de poderes en Oaxaca. La crisis que habría sobrevenido era también una oportunidad para que en todo lugar emergieran los problemas políticos y caciquiles efectivos soterrados, para enfrentarlos, disolverlos, resolverlos, con la ley en la mano.

Las estructuras caciquiles y el corporativismo deben morir ya, o no saldremos adelante nunca.

 
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