Usted está aquí: martes 31 de octubre de 2006 Opinión ¿Cuánto vale Ulises Ruiz?

Marco Rascón

¿Cuánto vale Ulises Ruiz?

Con la intervención de ayer de la Policía Federal Preventiva (PFP) la sociedad oaxaqueña no sólo entró a "clases" sobre la perspectiva de México, sino a examen respecto de lo que será esta región para sí misma y como ejemplo para todo el país. Será, sin duda, la graduación de una nueva versión de la contrainsurgencia; las ataduras de Felipe Calderón pagando las facturas del respaldo priísta, el enfrentamiento entre sectores sociales que afectarán y transformarán, no para bien, el tejido social de comunidades donde la escuela, el mercado, las autoridades municipales, la identidad étnica eran un muro de resistencia cultural.

México evoluciona para convertirse en laberinto sin salida. Los intereses del viejo régimen se consolidan para sostener el edificio decadente con fachada de modernidad. De ese laberinto salen airosos y respaldados como factores "de la estabilidad" los peores personajes políticos del país como Ulises Ruiz, y todo en nombre de la legalidad y las instituciones.

Ulises Ruiz -miembro activo de las camisas rojas del madracismo priísta, reducidas a facción gangsteril y que se ostentaron a lo largo de la campaña de 2006 como herederos políticos del viejo autoritarismo, la corrupción gubernamental, el uso de la representación política para el desmán y el abuso- es respaldado por la Federación, y no sólo por el Poder Ejecutivo, sino, más grave aún, por el Poder Legislativo a través del Senado. Roberto Madrazo, Elba Esther Gordillo, José Murat, el clan de los gobernadores priístas y Ulises Ruiz resisten tras una barricada de intereses en verdad peligrosa para el país. Para equilibrar sus posiciones e impedir la caída del gobernador, el priísmo, Gordillo y los legisladores del PRI y del PAN lanzaron una ofensiva la semana pasada para dividir al movimiento oaxaqueño, representado por la APPO y la sección 22, haciendo un esquema de "radicales" y "negociadores". A partir de ahí, la búsqueda y presión de un regreso a clases sin consenso, la ya clara presencia de francotiradores camisas rojas, que asesinaron a tres activistas y al camarógrafo estadunidense Brad Will el pasado viernes, tuvieron la clara intención de polarizar más y sabotear cualquier posibilidad de salida negociada.

Pero en este país, la impunidad de los llamados miembros de la clase política ya es una característica y, por tanto, la defensa de cada miembro de esa clase, independientemente del partido al que pertenezca, se ha convertido en el principal obstáculo para la transformación y para hacer de los conflictos y la presión social fuerzas a favor de cambios con la inclusión de actores reales y necesidades de urgente resolución.

Respaldado por las debilidades de un régimen atorado por intereses políticos de todo tipo, arreglos clandestinos de la clase política, discursos vanos, llamados a la negociación y el respeto a las instituciones, Oaxaca es el primer fracaso de la 70 legislatura y, en particular, del Senado. ¿Quién y qué convenció a Vicente Fox para decidir la entrada de la PFP a Oaxaca? ¿Por qué cedió a la presión del priísmo en vez de haber presionado a éste para que se llevara a Ulises Ruiz?

En 1994 el priísmo nacional, y en Tabasco particularmente, recurrió al argumento de la "soberanía estatal" para defender a Roberto Madrazo de una decisión presidencial y la presión del perredismo que entonces empujaba por la caída de aquél. En aquellos debates legislativos, la fracción priísta en la Cámara de Diputados argumentó en el debate la no injerencia de la Federación "en los asuntos internos de los tabasqueños", mientras ahora se protegen tras la Federación para salir intactos, a pesar de los años de tropelías cometidas desde que José Murat y Roberto Madrazo decidieron hacer de este estado la retaguardia de sus intereses políticos y económicos.

¿Cuánto vale Ulises Ruiz? ¿Un precedente de estabilidad? ¿Un mensaje de que no se puede cuestionar a los malos gobernantes y que éstos son inamovibles hagan lo que hagan? Las declaraciones cínicas que Ulises Ruiz hizo el día de ayer en los medios de comunicación lo muestran como un Nerón satisfecho por la ciudad incendiada, hablando de "construcción de acuerdos" cuando él representa el desacuerdo; hablando de rechazo a la desaparición de poderes cuando es claro que los poderes no existen allá y descalifican a quienes respaldaron lo grotesco, como es el Senado.

Al momento de escribir estas líneas, la situación entre la PFP y el movimiento oaxaqueño aún no estaba resuelta en términos de consolidación o pérdida de territorios.

El agravamiento por la intervención policiaca dejará secuelas y una división profunda de la sociedad oaxaqueña. Lo que se pretendía conjurar pareciera error de cálculo, pues la insurrección de zonas urbanas, barricadas, es ya el escenario proyectado ante las muestras de incapacidad para conducir las contradicciones de la sociedad mexicana, naufragando a la mitad de las aguas y en camino a mayores polarizaciones.

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