Usted está aquí: domingo 5 de noviembre de 2006 Estados En la cárcel acabó la ilusión de 2 migrantes que llegaron a EU

Narran las injusticias que vivieron en prisiones gringas

En la cárcel acabó la ilusión de 2 migrantes que llegaron a EU

SERGIO OCAMPO ARISTA CORRESPONSAL

Ampliar la imagen De izquierda a derecha, René Avellaneda e Irineo Reynoso aseguran que en la prisión de Chilpancingo, adonde fueron trasladados tras ser acusados en Estados Unidos, se sienten en la gloria, después de haber permanecido en cárceles estadunidenses Foto: Oscar Alvarado

Chilpancingo, Gro., 4 de noviembre. René Avellaneda Muñoz e Irineo Reynoso Aguirre dejaron Ciudad Altamirano, en la Tierra Caliente de Guerrero, y fueron a buscar trabajo a Estados Unidos; el primero en los campos de California y el segundo con la ilusión de ser un músico famoso. Sólo encontraron la cárcel por el delito de conspiración.

Entrevistados en la prisión de Chilpancingo, adonde fueron trasladados desde cárceles de vecino país por su buena conducta, Irineo y René narraron sus historias.

Avellaneda Muñoz nació en Patambo, municipio de Coyuca de Catalán. A los 16 años dejó las tierras donde sus padres sembraban maíz, ajonjolí y cacahuate, "pero no salíamos de pobres", y se fue en busca de fortuna a Estados Unidos.

Narra que él y sus cuatro hermanos "no teníamos ni casa allá en el pueblo, por eso nos fuimos". En Fresno, California, trabajó en campos "de uva, elotes, melón, durazo y demás; ahí empecé a conocer lo que es el racismo y el maltrato, trabajaba 12 horas".

Al acabar sus labores llegaba a un cuarto de cuatro por cinco metros, que compartía con "como 20 personas; al año y medio pude rentar un cuartito y fui agarrando el paso, y pude llevarme a mis hermanos; años después me vine a casar a mi pueblo y me llevé a mi mujer; tengo tres niñas, que las vine a conocer aquí, aunque nacieron allá".

René trabajó de los 16 a los 32 años en campos de cultivo. "El salario me alcanzaba para comer, pagar teléfono y renta y mandar un dinerito a mis padres, pero en todo ese tiempo nunca supe lo que era divertirse, puro trabajo, hasta que me metí en esta cosa."

-¿En qué?

-Pues en el rollo de la droga, en 1996.

Fue detenido al poco tiempo de consumir estupefacientes. "Estuve ocho años en diversas prisiones, y hace un año y meses me trajeron a Guerrero; me sentenciaron en total a 10 años con cuatro meses, no tuve nada que ver con nada de drogas, pero sinceramente sí hice una llamada telefónica, le llaman conspiración".

Lo más difícil de las cárceles gringas es la discriminación: "es lo peor del mundo, ahí no hay derechos humanos, ésa si es prisión con mucho racismo, aquí (en la prisión de Chilpancingo) estoy en la gloria (...) estuve en cárceles de Ohio, Nueva York, Pensilvania y Texas, ahí vi a muchos mexicanos sobre todo de Michoacán y Guerrero; colombianos, dominicanos y cubanos".

Irineo Reynoso Aguirre, originario del municipio de Ciudad Altamirano (Pungarabato), soñó con ser músico profesional, y antes de caer preso hace más de cuatro años grabó 16 discos. Aunque no se fue de bracero, siempre quiso estar en Estados Unidos, y allá se hizo productor musical. "A mis 46 años, cuando salga de prisión voy a lograr mi sueño; aquí en la cárcel dirijo un grupo musical también", comentó.

Afirmó que la buena calidad de su banda Innovación, de corte norteño-grupero, lo llevó hace 25 años a realizar giras por Estados Unidos. "En todo Guerrero y en el estado de México nos conocían muy bien, cuando el Acapulco Tropical estaba de moda alternamos con ellos en el Convention Center y en el Pico Rivera de Los Angeles; en Atlanta, Chicago, también compartimos escenario con casi todos los artistas famosos de esa época, ahí nos escuchó un promotor y nos quedamos".

Narró que está preso por "una conspiración, de lo más injusto; estaba con un grupo de personas en el estado de Virginia, iba a Chicago, se me ocurrió pasar a ver a un promotor porque les iba a grabar un corrido, de pronto la policía me apañó y me pedían el nombre de algunas personas.

"Yo no sabía que al promotor lo tenía detenido la policía, al parecer por un problema de armas, y algunos dólares; luego les dijo que el dinero era mío, que venía de México, y que al referirme a los discos y los casetes le estaba hablando en sentido figurado porque en realidad yo estaba hablando de drogas; por eso me tuve que declarar culpable. Eso fue hace tres años, y me acusaron por el delito de conspiración; llevó aquí un año en el penal, pero me faltan casi cinco, porque me sentenciaron a nueve años, apenas llevo la mitad.

"Las cárceles en Estados Unidos tienen instalaciones muy bonitas, pero parecen cuarteles militares, todo es muy rígido, no puedes tocar a la familia; en cambio aquí en Chilpancingo hasta te visitan. Estoy desilusionado de los gringos, yo pensaba que eran los más honestos del mundo y que la justicia mexicana era la chueca, y te das cuenta de que allá están peor, te quieren destruir en tu persona, incluso el fiscal quería que le pusiera el dedo (acusara falsamente) a otro mexicano."

 
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