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Políticos iraquíes saludan la dimisión; Bagdad le resta importancia

Beneplácito en Europa por la renuncia de Rumsfeld; improbable un cambio, vaticinan

DPA, AFP, REUTERS

Ampliar la imagen Bush, rodeado por miembros de su gabinete, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca Foto: Ap

Londres, 9 de noviembre. La renuncia del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, fue bienvenida hoy en diversos países del mundo, inclusive aliados europeos, pero actores de la política internacional consideran que la salida de uno de los arquitectos de la invasión a Irak en marzo de 2003 obedece a una causa interna y no a la perspectiva de cambio estratégico inmediato en el país ocupado por cerca de 150 mil soldados estadunidenses.

"El presidente (George W. Bush) ha reaccionado claramente a las elecciones", pero "su reacción no equivale a un cambio fundamental", dijo el primer ministro de Australia, John Howard, uno de los principales aliados de Estados Unidos, que hoy reafirmó su apoyo a la ocupación.

También el ministro sueco de Relaciones Exteriores, Carld Bildt, consideró improbable un cambio inmediato en los planes estadunidenses, mientras que el jefe de gobierno de Italia, Romano Prodi, y el ministro belga de Defensa, André Flahaut, expresaron su deseo de que el relevo sirva para mejorar las relaciones con Europa.

"Rumsfeld siempre ha sido un personaje determinado hasta la obstinación, que nunca se preocupó por tomar en cuenta la opinión de otros ministros de Defensa", dijo Flahaut.

Para el responsable de la política exterior europea, el español Javier Solana, la dimisión de Rumsfeld sí representa una señal "de que habrá algunos cambios en el rumbo de la guerra en Irak".

Sin dar mayores interpretaciones, el gobierno de Japón, mediante el jefe de la secretaría del gabinete, Yasuhisa Shiozaki, dijo que la renuncia no tiene implicaciones en su visión del conflicto, puesto que "llevamos nuestra ayuda a la reconstrucción de Irak sobre la base de políticas que decidimos independientemente, desde el punto de vista de nuestro interés nacional".

Todavía más pragmático, un ex embajador británico en Washington, Christopher Meyer (1997-2003), dijo que en términos generales los resultados electorales legislativos en Estados Unidos deben conducir a Gran Bretaña a acoplarse a un eventual cambio estratégico en Irak.

Desde Bagdad, políticos iraquíes saludaron la salida de Rumsfeld, aunque el portavoz del gobierno, Ali Dabbagh, restó importancia al relevo en el Pentágono, porque, sostuvo, "tenemos trato con una administración, no con personas".

En contraste, Nadim Yabri, del partido chiíta Fadhila, dijo que los estadunidenses acertaron en el derrocamiento de Saddam Hussein, pero fracasaron en el establecimiento de un sistema democrático, por lo que en la era de Rumsfeld Irak cambió "de una horrible dictadura a un horrible caos".

 
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