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"A veces las estrellas se alinean para que todo salga bien"

Elogia Ugalde la labor del IFE el 2 de julio

Sus peores pesadillas: hackers o ataques a lugares estratégicos

ALONSO URRUTIA

Sin matices y sin mesura, el consejero presidente del Instituto Federal Electoral, Luis Carlos Ugalde, relató ante sus empleados que "el IFE realizó la elección más exitosa de su historia por su organización electoral, por el flujo informativo por medio del Sistema de Información de la Jornada Electoral". No escatimó elogios para el desempeño institucional y apeló a metáforas estrambóticas para subrayarlo: "así como uno se levanta todos los días y le dice a la pareja 'te quiero mucho', así hay que decir que el IFE sigue vigente, sigue fuerte".

No hubo espacio para la autocrítica y en su caso, dejó entrever que los sobresaltos poselectorales pudieron haber tenido un ascendente astral: "hay sucesos en la vida que tienen finales felices porque las estrellas se alinean para que todo salga bien; hay sucesos en la vida que se hacen muy bien y las estrellas no se alinean".

Luego, lo tradujo en hechos: en 1997, el partido en el poder perdió el Congreso y la oposición ganó la primera elección en el Distrito Federal; en 2000, ganó la oposición. Fueron, dijo, resultados políticamente correctos; los que correspondieron a 2006, no. Ugalde también recorrió parte de su anecdotario para apuntalar sus dichos y contó que la noche del 2 de julio, cuando no se dio a conocer un ganador, algunas personas le decían que cómo era posible que haya puesto al país en una situación de esa naturaleza.

"El papel del IFE, perdónenme, no es calcular las consecuencias políticas de la información que brinda (...) No todo en la vida son finales felices, pero cuando uno hace bien su trabajo y el final no coincide con la realidad, lo que tenemos que hacer es que, para la otra, la realidad y la percepción sean una sola."

Al término del acto, en entrevista colectiva, las preguntas lo devolvieron a la realidad actual y la pretensión perredista de removerlo del cargo.

"Las acusaciones del pasado, las del presente y las del futuro, son parte de las estrategias políticas del Congreso, de los legisladores, y no es la primera vez que ocurre. Y justamente la Constitución establece la inamovilidad y la permanencia de los consejeros como uno de los instrumentos fundamentales para preservar la independencia del IFE en su toma de decisiones. Así es que no hay razón legal, no hay razón política para que se materialicen estas sugerencias."

Poco antes, durante su alocución en el contexto de la entrega de tres millones de pesos de recompensas y estímulos a 843 empleados que tiene entre 25 y 30 años de laborar en el servicio público ­y que ahora lo hacen en el IFE­, Ugalde abundó en sus "pesadillas", anécdotas y remembranzas de los comicios.

Así, cuatro meses después dio a conocer que sus pesadillas mayores oscilaban entre que se fuera la luz el día de la elección, que los hackers pudieran asediar al Programa de Resultados Electorales Preliminares o ataques a instalaciones estratégicas. Nada dijo de la secuela sobre los tres millones de votos erróneamente contabilizados y que fue el principio de los cuestionamientos al IFE y la certeza del proceso.

Pero para el consejero presidente todo salió bien hasta la noche del 2 de julio; después todo cambio. Y eso lo atribuyó al estrecho resultado de los comicios, que varió 11 veces, comparado con la ventaja obtenida por el ganador en las elecciones de 2000, por lo que especuló sobre las consecuencias en caso de que los resultados de las elecciones se hubieran presentado de manera inversa.

"Invirtiendo el orden, la lectura política sería diferente", pero hubiera prevalecido la fortaleza del IFE. Lo que sucede, continuó con su narración, es que de acuerdo con la experiencia en el mundo, los resultados estrechos generan intranquilidad, insatisfacción, sospecha, sobre el resultado, aunque se haya realizado la elección "más exitosa de la historia".

Ugalde contó que le fueron presentados algunos resultados de una encuesta según la cual los empates generan cierta frustración, porque a la gente "le gustan los ganadores contundentes". Lo sucedido en julio pasado es explicable a la luz de la "alta competitividad y no es el IFE el causante de esa situación inédita que vivió el país".

A su juicio, lo que siguió puede explicarse a partir de la complejidad del proceso, las legítimas expectativas de los candidatos y la sicología de los propios contendientes, pues resultados como los registrados generan "frustraciones, pasiones y expectativas".

Por todo ello, concluyó el consejero presidente, se dijo convencido de que para que las democracias maduren no sólo se requieren finales felices, sino también circunstancias complejas "y nos ha tocado vivir una circunstancia sumamente compleja".

 
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