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Represión en Houston; trabajadores abandonan labores en Carolina del Norte

Estallan huelgas en Estados Unidos encabezadas por migrantes mexicanos y latinoamericanos

DAVID BROOKS CORRESPONSAL

Nueva York, 17 de noviembre. Coreando "justicia" en español e inglés, cientos de trabajadores de la planta procesadora de carne de puerco más grande del mundo, en Carolina del Norte, abandonaron sus puestos para protestar contra la intimidación y abuso de la compañía Smithfield, mientras en las calles de Houston más de 50 trabajadores de limpieza fueron arrestados al intensificar su huelga contra las empresas comerciales de limpieza y administración de edificios en lo que son dos frentes en las luchas sindicales más ambiciosas en el sur de Estados Unidos en décadas, y en ambas gran parte de los protagonistas son inmigrantes mexicanos.

Unos mil trabajadores ­de una fuerza laboral de más de 5 mil­ abandonaron sus puestos ayer en la planta procesadora de Smithfield en protesta por el despido de 75 compañeros por tener documentos falsos, y este viernes 300 protestaban frente a la planta para exigir la restitución de los cesados, y cientos más continuaron abandonando sus jornadas laborales en protesta.

El Sindicato de Trabajadores de Alimentos y Comerciales (UFCW) impulsa una campaña para sindicalizar la planta, donde más de la mitad de los trabajadores son latinos y un alto porcentaje inmigrantes mexicanos. Aunque voceros de la empresa ­la más grande del mundo­ insistieron en que sólo cumplen con las leyes migratorias federales que obligan a los patrones comprobar la "legalidad" de sus empleados, el sindicato sostiene que Smithfield emplea la táctica para intimidar a los trabajadores y detener la sindicalización.

Gene Bruskin, director de la campaña sindical del UFCW contra Smithfield, dijo que "ésta fue una oportunidad para que la empresa nutriera el temor en su fuerza laboral, pero obviamente no jugaron bien sus cartas", al señalar que cientos de trabajadores en la jornada no estaban ingresando a sus trabajos. Según otros reportes de la prensa local, los trabajadores bloqueaban puntos de acceso a la planta impidiendo la producción en el rastro y procesadora (la planta procesa 32 mil animales al día).

La disputa, sostiene la empresa, ha afectado la producción, culpa al UFCW de generar el conflicto y argumenta que si no cumple con las leyes de migración enfrentaría cargos federales y multas. Dennis Pittman, vocero de Smithfield, informó que la compañía está obligada a despedir trabajadores si detecta que son indocumentados.

La empresa informó que había empezado a verificar los números de seguro social de los trabajadores bajo orden del Departamento de Seguridad Interna y afirmó que "si fallara Smithfield en actuar en estas situaciones (al no comprobarse la legalidad del trabajador) estaría violando la ley".

Sin embargo, trabajadores y representantes del sindicato y coaliciones de apoyo a la campaña afirman que la disputa no sólo se centra en el asunto migratorio, sino en la explotación y abuso de los trabajadores.

"Están hartos de las condiciones de trabajo", afirmó Bruskin al señalar que fueron los trabajadores inmigrantes quienes inicialmente organizaron la acción de protesta y no el sindicato, pero que ahora otros trabajadores se han sumado a la acción aparentemente espontánea. Trabajadores han denunciado el acelerado ritmo de trabajo en la línea de producción, el maltrato de los empleados, accidentes y la intimidación para frenar la sindicalización de la planta.

En varios casos, tribunales han fallado en contra la empresa por sus maniobras antisindicales y otras violaciones de leyes y normas laborales. Human Rights Watch reportó el año pasado que los trabajadores en la planta laboran bajo condiciones peligrosas, sufrían frecuentes heridas y se les negaba asistencia medica.

Desobediencia civil pacífica

A miles de kilómetros de distancia de ahí, decenas de trabajadores de la limpieza de edificios agremiados del sindicato de servicios SEIU y simpatizantes fueron arrestados ayer en las calles de Houston al intensificarse una huelga en demanda de mejores salarios y condiciones para un total de 5 mil 300 trabajadores que limpian y mantienen edificios comerciales en esa ciudad.

En la cuarta semana de huelga, unos 50 trabajadores y simpatizantes realizaron un acto de desobediencia civil no violento al sentarse en un cruce de calles en el centro de la ciudad. Según el SEIU, la policía se lanzó a caballo contra los manifestantes; algunos afirmaron haber sido pisados por los caballos y varios reportaron heridas.

La policía detuvo a todos y por lo menos una sindicalista de 83 años de edad fue hospitalizada. Mateo Portillo, de 33 años de edad, relató que "los caballos llegaron y brincaron sobre la gente. Escuché gritos de mujeres y un caballo me pisó, caí y me lastimé el brazo... Estábamos espantados; jamás pensamos que la policía haría algo tan agresivo, tan violento".

Fue un acto de violencia "innecesario de la policía", denunció Tom Balanoff, presidente de una sección de SEIU en Chicago y jefe de negociación de contratos para los trabajadores en Houston. "Los limpiadores que ganan 20 dólares al día sin seguro de salud arriesgaban el arresto para ofrecer una vida mejor a sus familias, y tomaban una posición pacífica en bien de un mejor futuro para todos los trabajadores", afirmó.

Más de mil 700 de los 5 mil 300 limpiadores de edificios y oficinas representados por el SEIU en Houston están en huelga desde el 23 de octubre por mejor salario y condiciones, en protesta por violaciones de derechos civiles y por la falta de voluntad de las empresas de limpieza de negociar de buena fe un contrato colectivo.

Otros 14 sindicalistas del SEIU fueron arrestados ayer al realizar una acción en la entrada del edificio Chevron, en Houston, como parte de la estrategia de presionar a las empresas que contratan a las firmas de limpieza para realizar el trabajo. A la vez, se realizaron protestas en otras 22 ciudades frente a oficinas de la Chevron.

La mayoría de los limpiadores son latinoamericanos, sobre todo inmigrantes de México y Centroamérica.

Carolina del Norte como Texas son estados históricamente hostiles a los sindicatos, donde empresarios, políticos y autoridades tienen largo historial de violencia, intimidación y leyes para suprimir esfuerzos sindicales; por tanto, estas campañas son inusuales en el sur. Representan un intento casi sin precedente en las últimas décadas para abrir un nuevo frente en la lucha por los derechos laborales en el sur estadunidense y a la vez son dos de los esfuerzos sindicales más ambiciosos a nivel nacional.

También ambas campañas comparten otra característica: las filas en estas luchas son en gran medida inmigrantes, y una mayoría de ellos son mexicanos.

 
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