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Para crecer y reducir la desigualdad México debe evitar las políticas del FMI

Más impuestos a monopolios, no al pueblo, plantea el Nobel Stiglitz

Cobrar IVA en alimentos y medicinas genera mayor desigualdad y afecta a la clase trabajadora, dice

Los tratados de libre comercio son malos para países en desarrollo; no son libres ni justos

JUAN CARLOS G. PARTIDA CORRESPONSAL

Ampliar la imagen El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en la FIL Foto: Arturo Campos Cedillo

Guadalajara, Jal., 28 de noviembre. El premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz (Indiana, EU, 1943), vino a Guadalajara a echar por tierra el modelo neoliberal que ha seguido México en los últimos 25 años, y sugirió que si el país quiere crecer y disminuir la inequidad en el reparto de su riqueza, debe evitar seguir las políticas públicas que impone el Fondo Monetario Internacional (FMI) a los países en vías de desarrollo, las cuales han demostrado su ineficacia en todo el mundo.

Propuso además que a cambio de gravar al pueblo con más impuestos, se aumente el cobro a los monopolios y oligopolios; también que se busque disminuir la dependencia económica con Estados Unidos, y se evalúe qué tanto ha servido la firma de un tratado de libre comercio con ese país, pues ahora la brecha entre pobres y ricos en México se ha acentuado.

''Si las políticas públicas que impulse el nuevo gobierno (de Felipe Calderón) se acercan a las que promueve el FMI, las expectativas no son muy favorables. Veo como alternativa que se incremente el nivel de recaudación fiscal en el país si se ponen impuestos a los monopolios y oligopolios, en lugar de promover un incremento al IVA en medicinas y alimentos; el pasado muestra que los países que siguieron esas políticas públicas puntualmente no obtuvieron elevadas tasas de crecimiento, lo que sí sucedió con los que no siguieron esas políticas del FMI'', dijo el también catedrático de la Columbia University en Nueva York y ex presidente del Consejo de Asesores Económicos en la administración del presidente Bill Clinton.

Stiglitz afirmó que uno de los problemas graves de México es el elevado nivel de desigualdad en la distribución del ingreso, el cual a su vez podría generar mayores conflictos en lo político y social, un problema al que el FMI ''no se ha caracterizado por proponer políticas públicas'' para atenderlo.

''Un elemento adicional se refiere a la política industrial, que tampoco el FMI promueve; sin embargo, los países que han crecido sí han seguido políticas de desarrollo industrial. Si el próximo gobierno sigue los lineamientos del FMI en cuanto a que no haya política industrial, esto tendrá un impacto adicional en los niveles de crecimiento del país'', agregó.

En rueda de prensa posterior a su participación en el foro de economía que se desarrolla en la Feria Internacional del Libro, donde dictó la conferencia magistral ''Haciendo que la globalización funcione'' ­igual título de su reciente libro­, Stiglitz reconoció que ciertamente hay ejemplos de políticas industriales que han resultado un fracaso, y el FMI es muy efectivo en recordarlos, pero ''lo importante es concentrarse en los casos exitosos''

¿Reformas o contrarreformas?

Cuestionado sobre las reformas que se gestan para la próxima administración federal mexicana en materia de impuestos, laboral y energética, el economista cambió las recetas sugeridas por gobiernos de Acción Nacional.

De la posibilidad de cobrar IVA en alimentos y medicamentos, afirmó que no es un impuesto eficiente ni justo en la distribución de la riqueza, pues a diferencia de Europa, donde la recaudación de tal gravamen es para todos los sectores de la economía, en los países en vías de desarrollo está focalizado en ciertos sectores.

''No es un impuesto que promueva la equidad porque le cobra lo mismo a todos los individuos, independientemente de sus ingresos, y uno de los principios económicos es la proporcionalidad que busca la distribución. Esto es todavía más grave en países con alto nivel de desigualdad en la distribución del ingreso, como México. Por lo mismo, cobrar impuestos de manera desproporcionada también genera mayores dinámicas de inequidad.

''En la administración del presidente Clinton discutimos el IVA y lo desechamos porque es una medida que afecta más a la clase trabajadora'', dijo.

Agregó que el fenómeno de la globalización ha resultado en que los sectores de la población con mayores ingresos se han beneficiado en mayor medida, y los que tienen menor nivel de ingreso han obtenido pequeños o ningún beneficio.

''En este contexto no tiene sentido incrementar la tasa del IVA en alimentos y medicinas, pues tendría una carga mayor en individuos de menor ingreso, la política sería regresiva.

''Lo que debería estar promoviendo el FMI son los impuestos a los monopolios y oligopolios, que permitirían incrementar la eficiencia y la equidad en la distribución del ingreso. Este es un ejemplo de cómo el FMI propone políticas públicas que funcionarían hipotéticamente en todos los países, lo cual no es así''.

En cuanto a la reforma laboral y los peligros que entraña flexibilizar el mercado de trabajo, señaló que aunque desconoce las particularidades de la reforma a discusión, en su participación en la administración de Clinton se discutió la conveniencia de incrementar el salario mínimo a los trabajadores, otra de las políticas que el FMI rechaza.

''Nuestra investigación concluyó, sin lugar a dudas, en que un incremento pausado del salario mínimo no afectaría el mercado laboral ni crearía desempleo, y significaría cambios muy positivos en el nivel de ingresos de la clase trabajadora. Por supuesto que esto iba en contra de sus propios modelos económicos, que no son una descripción puntual de lo que es una economía. Pero la política pública que aplicamos tuvo un impacto positivo, incrementamos el salario mínimo y no se afectó el mercado laboral, aunque sí significó un aumento en el ingreso de los trabajadores.

''Uno de los elementos donde flexibilizamos el mercado laboral fue facilitar que los trabajadores se llevaran sus beneficios sociales como pensiones o seguro de gastos médicos de un trabajo a otro; otra medida fue incrementar la capacitación de los trabajadores, dos medidas que significaron el fortalecimiento del mercado laboral''.

La inversión privada no es una panacea

En cuanto a la posibilidad de que el capital privado pudiera entrar a ''reforzar'' a Petróleos Mexicanos, Stiglitz señaló que se tendrá que tomar muy en cuenta el proyecto de organización industrial.

''Se debe tener en cuenta que el objetivo primario de una empresa privada es obtener el petróleo y pagar por él la menor cantidad posible, por lo tanto hay un conflicto de intereses'', afirmó.

Subrayó que la inversión privada ''no es una panacea'', pues el FMI le ha atado las manos a la mayor parte de los países en vías de desarrollo, de tal manera que casi todas las privatizaciones ya están preparadas.

El fracaso globalizador

Fundador del diario The Journal of Economic y autor de libros de referencia en economía traducidos a 35 idiomas, Stiglitz no tiene piedad con el modelo globalizador que ha causado problemas cada vez más graves en la equidad del reparto de la riqueza.

''Uno de los mecanismos para promover un cambio en la manera en que la globalización funciona es democratizando los procesos de negociación de tratados, de comercio y de derechos de propiedad. Es importante democratizar los mercados de deuda.

''Los tratados de libre comercio son malos para los países en vías de desarrollo, porque afectan un principio fundamental en la construcción del comercio internacional en los últimos 50 años, que es el principio de no discriminación'', dijo.

Por ello, el resultado actual es que hay dos bloques de países: unos, los que sí tienen tratados, y otros que no tienen tratados entre sí, lo que fomenta la confusión sobre el origen de los productos y afecta el libre comercio global.

''Esto es malo para los países en vías de desarrollo, porque son tratados libres pero sólo de nombre, no son justos. Un tratado de libre comercio efectivo sería muy fácil de describir: eliminar tarifas, restricciones, subsidios. En cambio, lo que tenemos son tratados de libre comercio construidos para afectar algunos sectores de la economía de países en vías de desarrollo y beneficiar a los países desarrollados. No son negociaciones.

''Un negociador me comentó alguna vez que no hay alternativa de negociación, porque o aceptan las condiciones que impone Estados Unidos o no hay tratado''.

 
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