Usted está aquí: domingo 3 de diciembre de 2006 Política Navegaciones

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Pedro Miguel

Atarantados

Antídotos dudosos

Casampulgas y tarántulas

Represiones aparte, es domingo, la vida sigue y no es obligatorio ceder a la tentación de la coprofagia, a pesar de una observación premonitoria del extinto Salvador Elizondo: "Por ahora es difícil afirmar con certeza el desarrollo eventual de la coprofagia en el mundo. (...) Según estadísticas de la FAO, de cada 25 personas en el mundo una come caca. Estadísticas particularizadas para cada país arrojan una primacía ex aequo a dos grandes potencias. Es de esperarse que México no tardará en ocupar un lugar prominente entre ellas", escribió el autor de Farabeuf poco antes de morir.

Una manera especialmente tonta de incurrir en el fecalismo es hacer caso a una antigua conseja popular del sureste de México y de Centroamérica, según la cual "el único remedio verdaderamente eficaz contra la picadura de cierta araña llamada casampulga es dar al enfermo gran cantidad de excremento humano", como lo anotó el salvadoreño Samuel Ortiz a fines del siglo antepasado. La casampulga no es sino una advocación local del célebre género latrodectus y sus especies mactans, hespeus, variolus, bishopi y geometricus, o viuda negra, o capulina, o tzintlatlauqui, "la del trasero rojo", o red back spider, o araña del trigo, del lino, del reloj o de la muerte.

Estos arácnidos inoculan a sus víctimas un fluido amarillento que contiene varias sustancias activas, especialmente la latrotoxina, que actúa sobre las terminaciones nerviosas y produce dolor en el sitio de la lesión y en los ganglios linfáticos regionales. La ponzoña tiene además "polipéptidos, enzimas tales como hialuronidasa y ácido D-aminobutírico que actúa sobre la acción placa neuromuscular, que produce afección motora", así como alfalatrotexina, un neurotóxico que provoca liberación de acetilcolina en la corteza cerebral. La picadura de viuda negra puede hacerle pasar un muy mal rato a cualquiera, con síntomas que van desde dolores, sudoración, lagrimeo y mareos hasta delirios, transtornos cardiacos e insuficiencia respiratoria. Sin embargo, es poco probable que el veneno de esta araña te lleve hasta Mictlán o hasta el Aqueronte, a menos que formes parte de los grupos de riesgo: menos de 5 años de edad o menos de 15 kilos de peso (ojo con las arañas, modelos anoréxicas) o que padezcas de una cardiopatía severa.

En todo caso, en ningún sitio electrónico serio se recomienda la ingesta de popó para contrarrestar los efectos de un ataque de casampulga. Más bien se prescribe, dependiendo de la gravedad, un tratamiento a base de analgésicos (desde paracetamol hasta morfina), relajantes musculares, antihipertensivos, antitetánicos, antibióticos o antídotos específicos (faboterapia).

http://www.eluniversal.com.mx/graficos/confabulario/sep11-2004.htm

http://nacionalcatolicismo.blogspot.com/2006/06/coprofagia.html

http://virtual.ues.edu.sv/historia/creencias.html

http://www.geocities.com/tocatlampa/medical.htm

http://archaeology.asu.edu/tm/pages/mtm23.htm

http://abcdioses.noneto.com/grecia/dioses1/hades.htm

http://www.monografias.com/trabajos16/aracnidos-veneno/aracnidos-veneno.shtml

Con su longitud de un centímetro, las latrodectus son mucho más venenosas que las tarántulas, nombre genérico que designa a tres familias distintas de arácnidos (lycosidae, theraphosidae y dipluridae) con decenas de géneros y centenares de especies, y cuyos mayores representantes (theraphosa blondii latreille 1804) llegan a medir más que una hoja de papel tamaño carta. Las tarántulas europeas (lycosidae) son más pequeñas y menos hirsutas que sus homónimas americanas, y el nombre común proviene del italiano tarentola, en alusión a la ciudad de Taranto, en la región italiana meridional de Apulia. Curiosamente, el escudo tarantino no ostenta una araña, sino un alacrán.

"A pesar de su tamaño y su aspecto temible, estas arañas no son peligrosas por su mordedura. Claro que, en el rarísimo caso que te muerdan, algo te va a doler (si te pinchas con una aguja o un clavo, seguro que también te duele). Pero la toxina que pueden inocular no es peligrosa, sólo duele un poquito, como una picadura de avispa, y se pasa en algunas horas", se anota en un sitio uruguayo simpatiquísimo, dedicado a esta clase de bichos. El mayor peligro de una tarántula americana son los pelos urticantes de su lomo, que pueden causar molestos escozores. La página de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señala que "el veneno de las tarántulas no se considera peligroso, pero puede ocasionar reacciones alérgicas".

http://www.xs4all.nl/~ednieuw/Spiders/Lycosidae/wolfspiders.htm

www.reptilia.net/articulos_cast/043.pdf

http://iibce.edu.uy/tarantulas/espa/pelitos.htm

http://www.maskota.com.mx/html/animales/tarantula.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Tar%C3%A1ntula

http://www.usq.edu.au/spider/info/families.htm

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www.reptilia.net/articulos_cast/043.pdf

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002855.htm#Elemento%20tóxico

En la Europa del siglo XVII los médicos (si es que se les puede llamar así) consideraban que la picadura de tarántula producía una enfermedad, el tarantismo, y un enfermo, el tarantulado, o atarantado. Para curar a tales pacientes idearon un método singular: hacerlos bailar al compás de ritmos frenéticos y agitados. Pronto, los violinistas remplazaron a los galenos y empezaron a recorrer los campos para curar atarantados mediante un aire que se llamó tarantela, y que posteriormente habría de ser incorporado a la música "culta": Rossini, Liszt, Auber, Dargomijsky, Chopin, Mendelssohn, Thlaberg y Rubinstein, entre otros, compusieron tarantelas, las cuales transitaron, además, al ballet y a la ópera. El español Francisco Xavier Cid escribió en el siglo XVIII ­y no fue el único­ un tratado delicioso sobre "los raros fenómenos que causa el veneno tarantulino, y consiguientemente de los prodigiosos efectos de la música en su curación". Por extensión, Cid llamó tarantismo "a toda enfermedad que se manifiesta con saltos, brincos o cualesquiera otros movimientos, sean o no convulsivos, que tengan o digan alguna semejanza con el baile y no sólo a cualquier baile o movimiento que se le parezca, sino a la pasión violenta de la música cuando altera la salud. Llámase esta enfermedad 'Tarantismus Musomania'".

No sé en qué momento se me echó a perder el gusto y acabé disfrutando las tarantelas. Y ahora no es precisamente que nos haya picado un arácnido ­habrá sido en todo caso una tepocata que este viernes regresó a su madriguera­, pero suenan bien en este domingo y son vitales, circenses, frenéticas, ridículas y esdrújulas: son poca madre y ayudan a elevar el ánimo frente a la desazón que pronto se nos pasará, porque la vida sigue. Y además es mejor bailar que comer caca.

http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=529

http://www.editorialbitacora.com/bitacora/tarantela/tarantela.htm

http://blogs.periodistadigital.com/angelmonterrubio.php/2006/05/07/la_tarantela

http://www.radioblogclub.com/search/0/tarantella

http://www.radioblogclub.com/open/46106/taran_tella/taran%20tella%20a.geray%20tar%20alpay%20unsal

http://www.aritmodedulzaina.com/multimedia_varios.php

http://www.geocities.com/federico1951/indice-internacional.html

http://www.euroaventura.net/castella/homecast/solfa/audio46.htm

http://www.educalia.org/virtagora4/ciberteca/jsp/documento.jsp?idSeccion=TEMAS_EUROPA&oid=13268&idioma=es

http://www.scholaromana.it/audio_ita.htm

http://grueter.macbay.de/extempore.html

[email protected] * http://navegaciones.blogspot.com

 
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