Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 3 de diciembre de 2006 Num: 613


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
Más allá de la belleza
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ entrevista con YANNIS KOUNELLIS
Una muestra llamada a ser referente
EDUARDO ESPINA
Gonzalo Portocarrero, en prosa y en verso
PEDRO GRANADOS
Síncopes
(fragmentos inédito)

ALLAN MILLS
Réquiem por un fracasado
GUSTAVO OGARRIO
Santa María de Onetti
CARLOS PASCUAL
De la corrección política
RICARDO BADA
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ

Señales en el Camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

(h)ojeadas:
Reseña de Jorge Alberto Gudiño Hernández sobre Las motivaciones inútiles

Cuento
Reseña de Alejandro Michelena sobre Un rico universo narrativo


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Miguel Ángel Muñoz
entrevista con Yannis Kounellis

Más allá de la belleza

Una especie de mural de negro acero, en el que se intuye la fuerza ígnea, sin anversos ni reversos, sin centros secretos, componen un paseo de metal entretejido y creado por el artista Yannis Kounellis ( El Pireo, Grecia, 1936), para la galería madrileña Nieves Fernández. En ese laberinto, convertido hoy en escenario de descubrimientos privados y celebración pública de una sólida carrera internacional sostenida a pulso y labrada con un sorprendente sentido del lenguaje estético, fruto del oficio, pero sobre todo del instinto. Sus citas con los más prestigiosos circuitos del arte mundial –Bienal de Venecia, Whitechapel Londres, Museo de Arte Moderno de París, Museo Boymans-van Beuningen, Rótterdam, Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, Museo Ludwig in der Halle Kalk, Colonia, Museo Centro de Arte Reina Sofía– han situado su trabajo a lo largo de más de cincuenta años en un lugar preeminente en el campo del arte contemporáneo. Desde 1956 se instala en Roma y comienza a pintar letras, flechas y números sobre tela, madera y páginas de periódico buscando un lenguaje propio. En 1967 realiza una pieza clave en su trabajo, monta sobre un bastidor una sábana blanca, registra tres pliegues de una tela con forma de rosa, alineando sobre los dos laterales del lienzo veinticuatro jaulas con pájaros. Dos años después, en 1967, presenta una exposición en Roma, en la galería L’Attico, en la cual se exhibían una docena de caballos vivos y otra dedicada a los lanzallamas de gas, en la galería Iolas de París, donde lleva al extremo el postulado vanguardista de servirse de cualquier tipo de material para realizar arte. En estos mismos años, Kounellis trabaja con telas de saco que plegaba y recosía, o con sacos que llevaba de café, lentejas o carbón, materiales siempre a oscuras que me hacen recordar las Arpilleras, de Manolo Millares, las grandes telas de Alberto Burri, o los primeros intentos de Josep Guinovart por romper con la materia. Otra semejanza y alejamiento con la obra de estos artistas, fue la utilización del oro en obras significativas, particularmente en su Tragedia civil: un perchero con un sombrero y un abrigo oscuro sobre un fondo de pared recubierto de láminas de oro. Este tipo de acciones convirtieron a Kounellis en un artista de referencia y en un mito, con obras de una potencia física y expresiva inéditas en la décadas de los sesenta y setenta.


Sin título, 1989

–Usted crea su propio sistema para que el espectador encuentre la resonancia o el juego. ¿Cómo elabora cada uno de sus proyectos artísticos?

–Cada proyecto es diferente. Me gusta la diversidad y jugar desde diferentes perspectivas. No me cierro a nada, al contrario, siempre aprendo cosas nuevas; aunque lo que sí me molesta mucho son los términos y sus modas. Es decir, en cierto momento se atacó mucho al concepto de "modernidad", y claro, yo era un artista "moderno". Aunque creo que es una palabra que incluso los críticos más conservadores la utilizan como una máscara que se ponen para esconder sus ideas conservadoras. Me interesa que mi obra sea gestual, aunque hay una repetición que me parece liberadora, pues tiene un fundamento metafórico, como una letanía sacra que siempre está y estará presente.

¿Considera el término moderno como un concepto caduco en estos tiempos de mucha confusión en el campo del arte?

–Desde luego, pues siempre he creído que uno de los elementos de la modernidad es precisamente la secularización de la cultura, la gran independencia que los artistas adoptamos –mi generación en especial: Mario Merz, Lucio Fontana, Gilberto Zorio, Alberto Burri, o artistas como Tàpies y Josep Beuys–, con respecto a determinados poderes (el gobierno, la iglesia, la aristrocracia). La cultura moderna vence, aunque poco a poco, las múltiples funciones y dificultades debidas a los que, tras la máscara de la modernidad, han pensado de un modo reaccionario.


Sin título, 1988

–Desde sus comienzos su obra siempre ha sido revolucionaria, desde aquella exposición en la Galería L’Attico de Roma, en 1969, donde expuso doce caballos vivos, o las múltiples acciones que ha desarrollado con pedazos de reses sobre paneles de acero. ¿Considera que hoy su obra tendría el mismo impacto estético y crítico?

–Siempre me he preocupado por la cuestión de la vocación artística. Esta vocación puede desarrollarse de un modo progresivo, aunque también puede empezar de un modo repentino, suscitada por sucesos imprevisibles. Eso le pasó a muchos artistas, y eso pasó conmigo. Hoy día el arte se ha convertido más en una "fiesta" comercial, ves las nuevas galerías, los nuevos espacios para el arte moderno, y cuando sales te quedas vacío, no hay nada de revolucionario, ni mucho menos de talento. Hay más ruido y mucha literatura, ya no hay vanguardia, casi todo es la repetición de un ciclo de ideas que ya se fueron, y que tuvieron su sentido hace cincuenta años. Por otra parte, no sé si mi obra primera tendría la misma repercusión, creo que lo mejor es verla desde una retrospectiva general; es más, creo que puede ser de gran utilidad para las generaciones de artistas jóvenes

–Su obra se caracteriza por dos aspectos claves: la espontaneidad y la certeza de las ideas, ¿alguna vez ha tenido miedo de perder la espontaneidad por la razón?

–No, mi obra siempre ha tenido una distancia entre lo espontáneo y el análisis; es decir, establezco una clara diferencia entre las reflexiones que hago en mi taller de un modo espontáneo, y lo que hoy día se ha puesto en boga: difundir teorías sobre el arte. No obstante, cuando estoy en el estudio surgen ideas y reflexiones espontáneamente, puesto que no trabajo con un léxico de símbolos.