Usted está aquí: viernes 8 de diciembre de 2006 Espectáculos Andanzas

Andanzas

Colombia Moya

Temporada de fin de año de la CND

Danza, ¿90% disciplina y 10% talento?, usted decida

COMO PARTE DE sus últimas presentaciones del año, la Compañía Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes inició, desde el día 5 para continuar el 7, 8 y 9 de diciembre, en el Palacio de Bellas Artes un interesante programa que contiene dos obras distintivas e importantes de su repertorio, como son Las sílfides y Carmen, ambas muy favorecidas en el gusto del público, que a través del tiempo está compañía mexicana, dirigida por Dariusz Blajer, entre otros, han sabido conquistar y fortalecer.

CON UNA MIRADA retrospectiva hacia esta agrupación por la que han desfilado multitud de bailarines, funcionarios, y técnicas diversas para su desarrollo académico, hay que mencionar que evidentemente esta importante, indispensable condición, ha mejorado notablemente, fenómeno que ha ocurrido en todo el mundo. Cabe recordar las grandes divas de otros tiempos, como la propia Margot Fontain por mencionar el sistema de la Royal Academy of Dance de Londres o las rusoestadunidenses que bailaron en México en los años cuarenta como Tamara Toumanova, Alexandra Danilova y otras joyas de la Escuela Imperial Rusa, etcétera, que a pesar de su exquisito talento y perfección técnica, no se comparan con la destreza y virtuosismo de cualquiera de las bailarinas de conjunto o solistas del actual Ballet ruso, inglés o estadunidense. Parece como si una amalgama de técnicas diversas se hubiera colado poco a poco, aún en el más ortodoxo de los sistemas de enseñanza en los salones de clases y formación, creando cuerpos cada vez más estilizados y capaces.

EL BALLET, LAS SILFIDES, denominado ballet romántico, de Michel Fokine, con la música del polaco Frederyk Chopin se estrenó en 1909 con el Ballet Ruso en el teatro Chatelet de París y representó una oportunidad excepcional para mostrar la calidad del cuerpo de baile, además de la de las estrellas de la compañía. El estilo en sí es todo un reto para las generaciones que a través de los años guardan esta joya balletística en su repertorio y es definitivamente un termómetro para la compañía que lo interprete.

SIENDO CUERPO DE baile, cada bailarina debe tener nivel de solista al menos, y de hecho, muchísimas estrellas de la danza, se iniciaron en el conjunto de las sílfides que siendo tantas deben moverse al unísono.

EL PUBLICO MEXICANO, cada vez más educado en su conocimiento de la danza es un público noble y conocedor de lo que es la pericia y el talento, el genio interpretativo, artístico lo cual se tiene o no se tiene a pesar de que hay quien dice que el arte, es 90% disciplina, y 10% talento, usted juzga. Carmen, del famoso Bizet, obra de profunda raigambre humanística por el drama de los celos y en suma, el derecho de una mujer de amar a quien quisiere, actualmente no es difícil discernir las connotaciones sociales y filosóficas que el tratamiento de la obra ha llevado desde su nacimiento en distintas áreas del arte.

PERO FUE EN La Habana, que el cubano Alberto Alonso, cuñado de la enorme bailarina Alicia Alonso, con el compositor ruso Rodión Schedrin, convivió esta obra estrenada por Maya Plisetzcaya en el Teatro y con el Ballet Bolshoi de Moscú en 1967, logrando así en aquel entonces, una novedosa versión en ballet de la obra inmortal de Georges Bizet. Así pues la CND ha hecho suya esta obra de gran lucimiento estelar y de conjunto, desde hace algunos años logrando con ella bastante éxito.

POR OTRA PARTE, en la Zona Rosa y su teatro particular, el coreógrafo Michel Descombey, francés arraigado en México también presenta con su Ballet Teatro del Espacio una muy particular versión de la famosa Carmen, lo cual es sin duda del interés de quien ama esa combinación de danza contemporánea enraízada en el ballet clásico con los excelentes bailarines que él y Gladiola Orozco, han sabido desarrollar. Debe usted consultar horarios y presentaciones en la cartelera. Y como siempre, se cerrará el año pronto con la presentación ya tradicional del Cascanueces, una fiesta para los niños y los papás de los niños, pues su calidad no merma a través de los años resultando siempre grato un buen ballet. Vea la danza, y duerma soñando que baila.

 
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