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El ex operador político de Elba Esther narra un hecho del que fue testigo en 2000

González Sánchez fue contrabandista, antes que subsecretario: Noé Rivera

KARINA AVILES

Noé Rivera, ex operador político de Elba Esther Gordillo, narra una de las acciones del actual subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez, de la que fue testigo: "En 2000, Fernando viaja a Los Angeles para comprarle relojes Rolex a todos los dirigentes del sindicato magisterial y los contrabandea de San Diego a Tijuana, donde me habla para que lo lleve al aeropuerto. Nos bajamos en una ferretería y se compra una cinta adhesiva gris, como de cuatro pulgadas, y me dice: 'llévame a tu casa'. Estando en mi casa se quita toda la ropa y se pega los Rolex en las piernas, en el pecho... El flamante subsecretario es un contrabandista consumado de relojes Rolex".

El también presidente de la Asociación Ciudadana del Magisterio habla de aquel día en que el yerno de la profesora Gordillo, para contrabandear entre "cien y 150" relojes, con un valor de unos "500 mil dólares", involucró a su hermano Juan Pablo, entonces menor de edad.

En entrevista con este diario, Noé Rivera se muestra renuente a hablar del asunto ya que, insiste, la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, es el origen de toda la corrupción que se ha infiltrado en diferentes dependencias de Estado, incluyendo la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Después de insistirle, revela que Fernando González "logra la comisión que le dan a Maricruz Montelongo Gordillo (su esposa) para comprarle relojes Rolex a los secretarios generales y a los miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del SNTE y representantes de esta instancia en los estados. Estamos hablando de unos 50 relojes para mujer y 60 o 70 para hombre.

"En 2000 viaja a Los Angeles para comprar los relojes y los contrabandea de San Diego a Tijuana, donde me habla para que lo lleve al aeropuerto. Nos bajamos en una ferretería y se compra una cinta adhesiva gris, como de cuatro pulgadas, y me dice: 'llévame a tu casa'. Estando en mi casa se quita la ropa y se pega los Rolex en las piernas, en el pecho... Le dije: ¿qué vas a hacer? 'Voy al aeropuerto para ir a México, allá tengo que entregarlos', me responde.

"Le dije que estaba involucrando a su hermanito en esto, que entonces tenía unos 14 años. Se llama Juan Pablo. Me dice: 'sí, sí'. Pero, ¿cómo los vas a pasar si hay un arco metálico donde te van a identificar? 'No, nomás voy a pasar el primer registro y antes de acreditar las maletas me los voy a quitar, me meto al baño, se los meto a la maleta y registro'".

­Usted afirma que González Sánchez fue primero a Los Angeles.

­Sí, los relojes los compra en el centro de Los Angeles a un libanés. Se va en automóvil de Los Angeles, cruza la frontera en carro de San Diego a Tijuana, donde yo vivía. Ya estando en Tijuana me habla y me dice: "oye, traigo tantos relojes".

­Pero en la frontera hay revisión.

­Estamos hablando de que él iba a volver a México, Distrito Federal, en avión con los relojes. Entonces, va y revisa cómo está el operativo de seguridad en el aeropuerto de Tijuana. Me dice: '¿sabes qué?, el detector de metales está ahí, una vez que estoy adentro de las salas. Pero no hay donde registras tu maleta. Nomás es un revisor de maletas'. Entonces, ¿qué vas a hacer?, le pregunté.

"'Llévame a una ferretería', dice. Ahí compra cinta gris y se pega por todo el cuerpo los relojes y se mete unos pants. Hace lo mismo con su hermanito. Llega al aeropuerto, se baja con las maletas, éstas son pasadas por un detector de rayos equis, pero su cuerpo no. Ven que no trae nada en las maletas. Se va. Y antes de ir al mostrador de Aeroméxico se mete al baño con todo y maletas. Al baño de adentro del registro donde vas a documentar tu boleto. Ahí se quita todos los relojes y los mete a la maleta. Y se va."

­¿Qué hizo antes con su hermano?

­Como son muchos relojes, también lo llena de cinta adhesiva.

­¿Ahí mismo, en el aeropuerto?

­No, en un lugar en Tijuana, antes de llegar al aeropuerto.

­De Estados Unidos a México, ¿qué pasó con la revisión?

­Nada. El los esconde en el carro y pasa la revisión... El problema está cuando vas a abordar el avión y sí hay un arco. Ahí él no podía traer nada en el cuerpo. Entonces mete los relojes a la maleta y la registra para que se vaya en el equipaje del avión. Cuando lo dejo en el aeropuerto me dice: 'mira todo lo que traigo'. ¡Y se ve todo, todo, todo, en todo su cuerpo! Haga de cuenta que tenía piel de Rolex.

­¿Cuánto dinero era en relojes?

­Estamos hablando que fácil eran como 500 mil dólares. Pero, además, para ahorrarse dinero metió unos relojes falsos. Y ahí fue donde se armó la bronca, porque cuando éstos se reparten a los maestros empiezan las quejas contra Elba. 'Oiga, maestra, se le están cayendo los segunderos o los extensibles'. Y Elba tuvo que intervenir para ver qué había pasado.

­Entonces, el detalle de los relojes fue...

­Lo marcó para toda su vida y por eso muchos maestros no lo quieren, porque andaban luciendo su Rolex Mickey Mouse.

Rivera, quien fue responsable de la organización electoral del SNTE, indica que regalaron los relojes antes de la elección de Vicente Fox, para "motivar" a los dirigentes sindicales en favor del PRI, pero sólo al principio. Explica que Maricruz Montelongo Gordillo y su marido, Fernando González, son dueños de una agencia de publicidad llamada Desarrollo e Imagen, que le vende los boletos de avión, la logística, la organización de banquetes y la imagen al propio SNTE.

Recuerda que la primera acción del hoy subsecretario de Educación como capacitador del magisterio, en 2000, fue "inventar un seminario para formación de líderes sindicales", al que trajo investigadores de América Latina y Estados Unidos. Gastó "50 millones de pesos en hoteles, boletos, comidas, material y conferencistas".

Al final, Noé Rivera advierte: "La primera amenaza de Elba en mi contra fue justamente por los relojes. 'Te mueres, cabrón, si haces algún comentario'".

 
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