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Autoridades abandonaron el monitoreo de la calidad del aire, señala ambientalista

Monterrey, la zona industrial más contaminada de México

Según cifras oficiales, se ha incrementado la incidencia de cáncer entre menores de 14 años

El presupuesto estatal para medio ambiente se ha desplomado de 760 a 50 millones de pesos

ALFREDO VALADEZ RODRIGUEZ CORRRESPONSAL

Ampliar la imagen La zona metropolitana de Monterrey emite cada año a la atmósfera más de 960 mil toneladas de metales pesados y otras sustancias tóxicas, lo cual la convierte en la ciudad más contaminada del país. En la imagen, el Puente Atirantado Foto: Alfredo Valadez

Monterrey, NL, 14 de diciembre. Monterrey y su zona metropolitana son la región industrial más contaminada del país. Pese a ello, autoridades de los tres niveles de gobierno dejaron de monitorear el índice de partículas suspendidas en el aire, tanto de emisiones tóxicas como de metales pesados, generados por empresas de fundición de acero como Hylsa e IMSA, cementeras como Cemex, lo mismo que industrias químicas como Pyosa y LTH, entre otras.

La gravedad de la contaminación atmosférica en esta capital se refleja en cifras de la Secretaría de Salud, según las cuales en Monterrey se detectan cada año 9 mil nuevos casos de cáncer en menores de 14 años, y de 2001 a la fecha la tasa de mortalidad por ese mal entre personas del mismo rango de edad se incrementó de 215 a 400 muertes por año.

El ambientalista Guillermo Martínez Berlanga, presidente del Comité Ecológico Pro Bienestar de Nuevo León, tuvo acceso a informes de la Secretaría de Salud de Nuevo León, y los puso a disposición de La Jornada. Sostiene que del gobierno de Fernando Canales Clariond a la actual administración, de José Natividad González Parás, el presupuesto para la Agencia Estatal del Medio Ambiente (AEMA) se redujo de 760 millones de pesos a sólo 50 millones.

Esto afecta al Sistema de Monitoreo Ambiental (SIMA), que depende de la AEMA, donde ''desde hace unos 15 a 16 años, desde la época del gobernador Sócrates Rizo, desafortunadamente no tenemos ningún dato confiable'' sobre el índice de partículas suspendidas y su composición en la ciudad de Monterrey y su zona metropolitana.

Martínez Berlanga aseguró que los estudios confiables más recientes se realizaron en 1995 por instrucciones del Banco Mundial. En ellos ''se hablaba de que 960 mil toneladas de partículas menores a diez micras (se emitían a la atmósfera) por año. A esta cifra habría que sumarle la acumulación, en los últimos diez años, del número de vehículos y, por supuesto, el crecimiento de la industria''.

Denunció que el SIMA sólo ''simula cumplir con su trabajo'' al emitir en forma irregular informes de monitoreo ambiental con base sólo en las cifras de una sola estación de monitoreo ubicada en las instalaciones de Agua y Drenaje de Monterrey, en una zona arbolada, lo que es ''un acto de simulación total''. Las otras cuatro estaciones de monitoreo ambiental en la zona metropolitana, dijo Martínez Berlanga, ''están cerradas con candados enmohecidos''.

En un tiempo, señaló, cuando Emilio Rangel (actual director de Agua y Drenaje de Monterrey) era director de la AEMA, ''se comprometió a entregar las lecturas del monitoreo ambiental tres veces al día a todos los medios de comunicación para empezar a crear conciencia sobre el aire que estábamos respirando y, por ejemplo, suspender en las escuelas las actividades deportivas y al aire libre para no exponer a los niños a estos tóxicos''. Esa promesa nunca se cumplió.

Un estudio de la Secretaría de Salud, al que tuvo acceso el Comité Ecológico Pro Bienestar, señala, con base en datos oficiales de 2004, que el número de casos de cáncer en niños menores de 14 años se ha incrementado 375 por ciento en la zona metropolitana de Monterrey.

En esta ciudad, indicó Martínez Berlanga, ''según la propia Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, tenemos 76 empresas de alto riesgo ambiental, que contaminan la zona metropolitana diariamente, algunas las 24 horas del día, y nadie mide esa contaminación. Estamos hablando de la emisión permanente de oxidantes, gases tóxicos, lluvia ácida, ozono desconcentrado, partículas menores a diez micras que penetran como dardos envenenados al organismo por nariz, boca, ojos.

''El gobierno estatal debería buscar créditos blandos para reubicar esas empresas. Aclaro: no tenemos nada en contra de las empresas que producen riqueza y bienestar en Nuevo Léon, pero tenemos que apegarnos al concepto de desarrollo sustentable, que hoy no existe aquí.''

 
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