Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 31 de diciembre de 2006 Num: 617


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
El hombre tan puro
como Lucifer

GRAHAM GREENE
Las cinco dificultades
para decir la verdad

BERTOLT BRECHT
"La lección del águila"
GILBERTO OWEN
Tierra de dos soles
RICARDO VENEGAS
Entrevista con ANTONIO DELTORO
Don Lupe Reyes: el
oficio del destino

AGUSTÍN EECOBAR LEDESMA
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ

Señales en el Camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Ensayo
Reseña de Javier Buenrostro sobre El otricidio de Occidente


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

La lección del águila
(Fragmento)

Gilberto Owen

……PERO sobre todas las voces, y sobre
el trágico ruido de tantos naufragios
          y tantos dolores,
canta eternamente, derrotando al tiempo,
          el beso de amores
que se dan la Patria y un héroe de rostro
          de color de cobre.
Es Juárez, el alto caballero andante
del Derecho; el fuerte retoño de razas
          guerreras e inquietas,
en que el tronco azteca agotó la savia
          vibrante y amante
de generaciones de héroes y poetas.
El campeón broncíneo que heredó las flechas
y el arco y la maza y hasta las canciones
de la altiva estirpe de los ancestrales
          caballeros leones,
y que todavía cabalgando estrellas,
          sigue abriendo brechas
de amor en los siglos y en los corazones!
El que surgió un día
de la más profunda noche de anarquía,
y se dio a su pueblo como un plenilunio
          que vuelca su alma
de luz sobre el ébano de fieras tinieblas
          y hoscas tempestades,
y conquistó el iris de las libertades
para el Pueblo, para la Patria la calma,
y para su diestra el verdor eterno
          de laurel y palma.
Quijote de América absurdo y trigueño,
que revivió un ínclito y ancestral ensueño,
y al ver a la madre caída y vejada
entre la caterva de los extranjeros
          y de los traidores,
la acogió a su pecho, y con la vetusta
          maza enarbolada,
(que como en un místico milagro se iba
          cubriendo de flores)
se fue como en sueños escribiendo estrofas
          para su epopeya
con sangre y con lágrimas….
las montañas épicas, que copian, pintores
divinos, los lagos: la flor y la estrella,
la bestia y el ave, eran sus aliados,
y hasta Dios estaba con el Indio-Símbolo,
          par de los condores,
pues hasta los santos se hacían chinacos
          antes que traidores….
Y un día durmióse en la tierra para
despertar en medio del coro de héroes
          de veinte naciones;
pero todavía quedan las lecciones
de su vida clara,
con sus viejas flechas
sigue abriendo brechas
de amor en los siglos y en los corazones,
y flota en la cumbre blanca y altanera
su amor a la Patria, temblando en el viento
          como una bandera! …

Zitácuaro, 11-MCMXXIII.

"La lección del águila"
de Gilberto Owen

"La lección del águila" es el título de un poema amplio escrito por Gilberto Owen, publicado el 18 de julio de 1923 en un periódico toluqueño llamado Juventud Liberal. Aparece anunciado como poema heroico, inédito, del cual sólo se publica un fragmento con el encabezado de "Odas a Juárez", fechado extrañamente en "Zitácuaro 11- MCMXXIII". A la fecha no hay pista alguna del resto del poema. (Similar al "Infierno perdido", que le oyera Luis Alberto Sánchez recitar a Owen en Guayaquil, aún en el misterio.) Tanto el título de la publicación como la fecha en que aparece –aniversario luctuoso de Juárez– son indicadores de la pasión y adhesión al pensamiento juarista común en los estudiantes del Instituto Científico y Literario Ignacio Ramírez, y que Owen reconoce en carta escrita a Rafael Heliodoro Valle, el 9 de agosto de 1948: "Supongo que debo mi fe al triste hecho de haber estudiado en el Instituto Ignacio Ramírez, de Toluca. La escuela de los escépticos nos venía tan guanga como una escuela dominical. Los 18 de julio enronquecíamos tanto de vivar a don Benito y de fumarnos a todos los curas, que parecíamos mayores de edad." El poema que ahora presentamos es claro ejemplo de estas palabras, pero además muestra la ya cuidada escritura de Owen, desde entonces adicta al rigor formal y a las expresiones líricas, en este caso hiperbólicas, a tono con la apreciación de la figura de Juárez.

Durante su estancia en Toluca y en el Instituto Científico y Literario, Owen perteneció a la Cámara Local Estudiantil, de cuya Comisión Permanente fue secretario. La Cámara fue parte de la Federación de Estudiantes del Estado de México. El dato importa porque Juventud Liberal –en los dos números que conocemos– fue el órgano de difusión y expresión de la actividad estudiantil de esta organización.

Owen publicó esta oda a la edad de diecinueve años. Ese mismo año, y al parecer el mismo mes en que se publica el fragmento de "La lección del águila", escribe "Canción del alfarero", que aparecería en La Falange en septiembre de 1923 y recogido en las Obras editadas por el Fondo de Cultura Económica. Diríamos que es el año en que Owen comienza a publicar sus poemas, si no fuera porque en agosto de 1921, en la revista Policromías, apareció el poema "No me pidas, amiga…", después reeditado en los Primeros versos, en 1957 y más tarde incluido en las Obras.

"La lección del águila" es un poema escrito para ser recitado, con seis estrofas que dan cabida a sesenta versos, pues tiene la sonoridad y cadencia del verso hablado, que nunca fue ajeno a Owen, aunque aquí sujeto a la rima y a la métrica –aspecto que se corresponde con la retórica de aquellos años. Las metáforas e imágenes mezclan principios y valores patrios con elementos de la naturaleza y amorosos, de tal modo que –bien combinados– la figura humana del hombre de Guelatao aparece exaltada a la altura y pureza de los elementos con que se compara. Se corresponde así el heroísmo de Juárez con la forma empleada en este poema que responde a una coyuntura cívica, pero con un tratamiento que sigue siendo original a pesar de sus ochenta y tres años.

En el bicentenario de Benito Juárez ofrecemos a los lectores uno de los más originales poemas a propósito del Benemérito de las Américas; al tiempo que brindamos a los admiradores de la poesía de Owen un ejemplo más de su versatilidad temática y de una escritura que anticipa el valor literario que alcanza su mayor expresión en Perseo vencido.

Francisco J. Beltrán y Cynthia A. Ramírez