Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 31 de diciembre de 2006 Num: 617


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
El hombre tan puro
como Lucifer

GRAHAM GREENE
Las cinco dificultades
para decir la verdad

BERTOLT BRECHT
"La lección del águila"
GILBERTO OWEN
Tierra de dos soles
RICARDO VENEGAS
Entrevista con ANTONIO DELTORO
Don Lupe Reyes: el
oficio del destino

AGUSTÍN EECOBAR LEDESMA
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ

Señales en el Camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Ensayo
Reseña de Javier Buenrostro sobre El otricidio de Occidente


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 


VERÓNICA MURGUÍA

LAS ENSEÑANZAS DE CASANOVA

Uno de los personajes históricos que más curiosidad inspira es Jacobo Casanova, señor de Seingalt, el paradigmático aventurero dieciochesco. No sólo por su agitada vida sexual, su turbulenta carrera política o su talento literario: quizás sea porque a esta ya explosiva suma de rasgos, se añaden su inaudita capacidad para el disfraz, los múltiples oficios que ejerció y la celebérrima escapatoria del palacio veneciano de Los Plomos.

No es de extrañar, pues, que varios escritores contemporáneos se ocupen de él. Un ejemplo de estas suscitaciones sería la exploración de la camaleónica capacidad de Casanova para mudar de vida en Casanova enamorado, de Andrew Miller. En este libro, Miller despliega el talento que ya había demostrado en El insensible para describir los más delicados matices de la melancolía. Su Casanova es un hombre que se aburre, que cambia de país, oficio y pareja para ocupar su espíritu, siempre al borde de la tristeza.

En cambio, para la novelista canadiense Susan Swan, la figura de Casanova, su amplitud de miras y la actitud curiosa con la que viajaba –todo esto revelado en su divertida Historia de mi vida, indispensable para quienes se ocupan de él, son la contraparte ideal para los tiempos que vivimos, en los que los resultados de las luchas feministas se ven amenazados por una ola de conservadurismo que contamina las sociedades de Norteamérica. De México, después de escuchar las declaraciones del flamante secretario de Salud, ya ni digo, porque lloro.

Sigo con la descripción de esta novela luminosa, narrada en contrapunto: la historia comienza con la aventura de una joven, Luce Adams, quien viaja a Venecia en compañía de Lee Pronski, la cincuentona amante de su madre muerta, la arqueóloga Kitty Adams. Lee, en una especie de generoso homenaje póstumo, resuelve descubrir a Luce el Mediterráneo que su madre había amado. Luce acepta, en parte porque debe procurar a la biblioteca veneciana de Sansovino un hallazgo familiar: un montón de cartas que Casanova escribió a una antepasada suya, una joven yanqui llamada Asked For Adams.

Este nombre, cuyo equivalente castellano sería algo así como Pedida, era un apelativo usual entre las mujeres puritanas de los Estados Unidos del siglo xviii. Y el nombre será, al final, el único rasgo puritano en este personaje vivaz y rebelde, que logra convertirse, a través de las páginas de su diario de viaje, en la voz más entrañable de la novela, cuya acción tiene como fondo a la Europa sacudida por los ejércitos napoleónicos.

El recorrido que Luce inicia en Venecia culmina, como el de Asked For con Casanova, en Turquía. Para Luce, el contacto con otras formas de pensar, vivir, comer y amar resulta en un aprendizaje con momentos dolorosos y de gran confusión. En cambio, para su antepasada, el contacto con Italia, los restos del mundo clásico y Turquía, desemboca en su liberación, no sólo sexual, sino espiritual.

En la presentación de esta novela en México, Susan Swan comentó que la escritura de las aventuras de Asked For con Casanova, fueron para ella una respuesta al chauvinismo del presidente Bush, quien –por torpes razones– se enorgullecía de jamás haber salido de Estados Unidos.

Para Swan, este es un síntoma inequívoco de la absoluta incapacidad de Bush para entender otras culturas, pues el viaje –no en su interpretación frecuente, en la que se acumulan destinos como si fueran puntos en un juego, sino en la de los viajeros de antes– es un acto amoroso. De amor, de curiosidad intelectual, de templanza y de paciencia. Al viajar nos desprendemos de lo que nos cobija, de la rutina que a la vez nos entumece y nos acoraza, nuestro yo más íntimo se revela sin embozos. Se muestra, literalmente, bajo nuevas luces.

Para el Casanova creado por Swan existían diez mandamientos básicos para el "Arte de viajar". Los más conmovedores a mi parecer son los siguientes: "Si eres lo bastante valiente para reconocerlo, siempre te espera lo que deseas"; "Si descubres un lugar que te convenga, haz todo lo posible por quedarte. Mas no conocerás el alma de su gentes hasta que puedas hablar con ellos su propia lengua". Y por último: "Tu viaje no habrá concluido hasta que ofrezcas un regalo a las tierras que hayas visitado."

En el caso del viaje de Susan Swan a México, el regalo es la versión en español de su hermosa novela. Y como decía Casanova: "¡Un altro mondo è possibile!"