Usted está aquí: jueves 4 de enero de 2007 Deportes Hace falta maquinaria de punta para mejorar la producción de balones

Alberto Morales pretende vender este año directamente al público su marca Guerrero

Hace falta maquinaria de punta para mejorar la producción de balones

Pagan 10 pesos la pieza terminada a los presos de los reclusorios cercanos a la región

JORGE SEPULVEDA MARIN/II ENVIADO

Ampliar la imagen Alberto Morales Adame, pionero de la producción de balones en la región Foto: Jorge Sepúlveda Marín

Chichihualco, Gro., 3 de enero. No son más de 10 los talleres que cuentan con maquinaria necesaria para preparar la lona, el vinil sintético, cortar los gajos y decorarlos con serigrafía para dar al balón terminado una presentación llamativa, pese a que en los años recientes han podido hacerse de algunas cortadoras y troqueladoras para acelerar la producción y mejorar la calidad, refiere Alberto Morales Adame, pionero de la producción en la zona.

Sin descuidar la confección de las piezas en el taller, que es su casa también, insiste en que ni con el proyecto de minichangarros, ampliamente difundido en la anterior administración de Vicente Fox, y ni ahora se ve cómo puedan obtener los recursos para adquirir las máquinas que los catapultarían a lograr una mayor y mejor producción.

Por eso se ven obligados a seguir cortando los gajos, imprimir en relieve las marcas y mandar a coser los balones entre los pobladores de Chichihualco y en los reclusorios cercanos de Chilpancingo, Ometepc, Tixtla y Chilapa, donde pagan 10 pesos por pieza terminada.

Eso, "de alguna forma ayuda a la gente a tener un ingreso que de otra forma no lo obtendrían, porque el campo no les da lo suficiente para mantenerse o porque en los penales no hay ni en qué entretenerse a veces".

Evitan los vicios

Alberto y su hermano Emigdio se sienten orgullosos porque al dar a la gente balones para coser, hacen que los pobladores no se tiren al vicio del alcohol o las drogas, en épocas donde no hay siembra o cosecha, "así es que esta actividad es como de servicio social, porque evita que los jóvenes se formen en grupos y los adultos se la pasen tomando", comenta Alberto.

Es más, agrega, "sé que hay muchas otras necesidades que atender, pero creéme que si yo fuera gobernante pondría una feria de artesanías de Guerrero a la orilla de la carretera y exhibiría balones, porque para mí esto es una artesanía.

"Tengo la certeza de que la gente que pasa por aquí con gusto se llevaría algo que les servirá en cualquier parte, porque México es de futbolistas, en cada hogar hay, por lo menos, un balón de futbol, te lo aseguro."

Alberto Adame recuerda que fue en 1959 cuando Zeferino Alarcón Adame introdujo la costura del balón en Chichihualco, cabecera municipal de Leonardo Bravo, pero en ese entonces a los pobladores no les interesaba. Hasta años más tarde, cuando fue más difícil emigrar a Estados Unidos, entonces empezaron a coserlos a manos masivamente.

Ahora estima que deben existir unos 100 talleres que se dedican a la elaboración de los esféricos, pero casi lo hacen de manera manual porque carecen de la maquinaria para cortar los gajos y por eso algunos familiares, excepto su hermano, a veces producen piezas con la marca Guerrero, que pese a estar registrada "se la piratean".

"Mira, lo que pasa es que esa marca la registré yo y con tan buena suerte que ha tenido penetración en el mercado nacional, menos en el internacional, pero aquí varias personas se la ponen a su balones que son de muy mala calidad, y pues a mí me reclaman por eso", cuenta con pesar.

Enseguida muestra una pelota con la leyenda "Hecho en Míxico" (sic) de procedencia taiwanesa, producida con materiales de baja calidad y vendida a un precio mayor a los 34 pesos que pagan los mayoristas para revenderlos al doble en otras partes del país.

Emigdio y Alberto narran, por separado, no sin poca tristeza, que el balón Guerrero no ha podido penetrar en el mercado de la primera división nacional con ese nombre, pero sí ha estado bajo la denominación de Garcís, Voit o Estrella, sobre todo por intereses de las empresas metidas en el máximo circuito del balompié nacional.

"La verdad, creo que se está desaprovechando la mina de oro que esta industria artesanal representa, porque si los gobiernos o la iniciativa privada nos echaran la mano con recursos financieros y asesoría, México podría llegar a ser el primer productor del mundo de balones de futbol de calidad", pero habrá que esperar a que volteen la mirada a la Sierra de Guerrero donde, insiste, "hacemos de los mejores (balones) de futbol".

Sobre la "piratería en casa", agrega: "legalmente podría actuar contra quienes hacen eso, pero lo que siempre hemos tratado de hacer es ayudar a la gente dándole para coser, vendiéndole algunas máquinas que ya no usamos y no me voy a poner a demandar a alguien que ni siquiera ha de tener recursos para librarse de un problema como ese".

Sin embargo no se cruza de brazos y espera en este año poner directamente en el mercado sus productos, ya sea en camionetas o en tiendas propias, pero para eso "también nos hace falta el empujón del financiamiento, porque por ahora no sale para comprar los vehículos y para rentar los lugares y vender nuestras marcas", concluye.

 
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