Usted está aquí: sábado 6 de enero de 2007 Política Política migratoria anacrónica, irracional e inhumana

Miguel Concha

Política migratoria anacrónica, irracional e inhumana

Como lo hemos vuelto a comprobar estos días en varios estados de la República, uno de los efectos de la política de control impuesta por el gobierno estadunidense a la migración es la disminución de sus ciclos, es decir, se reducen los tiempos y ritmos en los que los migrantes pueden visitar a sus familiares, aprovechando las fechas de ciertas efemérides civiles y religiosas, por la incertidumbre de no poder regresar a sus puestos de trabajo. Otro, no desconectado con éste, es el clima de confusión y miedo causado por acciones de fuerza, como las redadas emprendidas ominosamente por el Departamento de Seguridad Interna en los estados de Utah, Colorado, Texas, Nebraska, Iowa y Minnesota, justo entre la celebración de la Virgen de Guadalupe y la víspera de la Navidad, con el supuesto propósito de de-sarticular una "amplia y peligrosa" red ilegal, vinculada al robo de identidades y al uso de documentación falsa.

Ocasión propicia para que varios de los obispos católicos del vecino país volvieran a denunciar con claridad lo anacrónico, insatisfactorio, irracional e inhumano de la política migratoria actual, y reiteraran con firmeza su llamado a una urgente reforma integral, que tenga en cuenta la dignidad de las personas y las necesidades económicas y de seguridad de sus propios connacionales. A pesar de estos esfuerzos, a los que se han sumado los de otros sectores solidarios de la población, civiles y religiosos, lamentablemente el ambiente antimigrante no ha mejorado a escala local y nacional, y los demócratas, que tomaron el control de ambas cámaras en el Congreso a partir del 2 de enero, titubean respecto a cómo avanzar con una reforma migratoria limitada, no integral, y varios aconsejan evitar el tema por completo en algunos meses.

Razón de más para exigir al menos en nuestro país y como prioridad el desarrollo de microproyectos productivos, reproducibles y financieramente autosustentables en las zonas de alta migración, y en otras, ayudando con ello al desarrollo local y a la creación de empleos. El pasado 13 de diciembre, en efecto, el obispo de San Bernardino, California, Gerald R. Barnes, presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, señaló oportunamente que las redadas "no resuelven las causas que dan origen a la migración de indocumentados, y son evidencia de un incongruente sistema migratorio nacional.

"A pesar de que nuestro país necesita trabajadores indocumentados para cubrir empleos cruciales en industrias importantes ­repitió­, al mismo tiempo no les ofrecemos la protección de nuestras leyes para que trabajen sin temor". El obispo de Pueblo, en el estado de Colorado, Arthur Tafoya, fue más lejos, pues expresó que la ley actual, "en la que se requieren más de 10 años para que un inmigrante prospecto en México sea considerado para una visa, es inoperante".

Teniendo seguramente en cuenta que de los mil 300 migrantes detenidos sorpresivamente el martes 12 de diciembre en diversas plantas de la empresa procesadora de carnes Swift and Company, 600 eran mexicanos, con realismo y comprensión añadió: "Cualquier persona responsable de mantener un hogar hará lo que sea por cubrir las necesidades de sus hijos. Debido a la manera en la que se encuentran las leyes actuales, los inmigrantes indocumentados se ven forzados a adquirir documentación falsa, para poder mantenerse a ellos mismos y a sus familias.

"Es incorrecto ­sentenció también­ describir esto como un 'robo de identidad', el cual es un acoso consciente de la gente por los ladrones". Pero quien descubrió la patraña del verdadero sentido de las redadas, calificadas por Michael Chertoff, secretario de Seguridad Interna, como protección de los "derechos a la privacidad", gracias a las actuales políticas migratorias, y lamentó sus inhumanas consecuencias, fue el obispo de Denver, Charles J. Chaput. "Ubicados en la celebración de nuestra Señora de Guadalupe, y a casi dos semanas de la Navidad, estas redadas han separado a cientos de familias en la comunidad inmigrante y atemorizado a miles más. Y a pesar de que oficiales públicos han explicado la razón de ellas, como justificación del robo criminal de identidad, la mayoría de los criminales reales ­gente que roba y vende identificaciones falsas, para que los inmigrantes indocumentados trabajen­, no están entre estos arrestados".

Ello no obstante, gracias a la actitud xenófoba y discriminatoria del gobierno de Estados Unidos, y a la carencia igualmente de una política migratoria integral de Estado por parte del nuestro, habrá más redadas, más noticias de migrantes intimidados, despedidos y expulsados, mientras los políticos evalúan si hay condiciones para responder a esto. Por lo pronto, muchos de los detenidos el pasado diciembre tendrán que comparecer este mes ante autoridades migratorias, administrativas y judiciales.

 
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