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Reconstrucciones de instrumentos musicales y máquinas diversas, en los recintos

El genio de Leonardo Da Vinci, en dos museos del Centro Histórico

El ex palacio de la Inquisición y San Ildefonso mostrarán hasta marzo las piezas basadas en diseños del genio renacentista

Sorprende la museografía en la ex sede de la Preparatoria Nacional

ANGEL VARGAS

Ampliar la imagen El árbol de la vida, una de las piezas que puede verse en la exposición de San Ildefonso Foto: José Antonio López

Ampliar la imagen La viola organista, e instrumentos que usaban formas mecánicas para producir sonidos, destacan en la muestra; algunos pueden ser tocados por el público Foto: José Antonio López

Ampliar la imagen La viola organista, e instrumentos que usaban formas mecánicas para producir sonidos, destacan en la muestra; algunos pueden ser tocados por el público Foto: José Antonio López

Ampliar la imagen La viola organista, e instrumentos que usaban formas mecánicas para producir sonidos, destacan en la muestra; algunos pueden ser tocados por el público Foto: José Antonio López

Ampliar la imagen La lira de plata ideada por Da Vinci Foto: José Antonio López

Hablar de un submarino, un helicóptero, tanquetas de guerra, equipo para bucear, un androide o instrumentos automáticos de música resulta hoy día de lo más común y cotidiano. Pero hace 550 años seguramente eran considerados propios de una mente enferma, cuando no demoniaca.

Sin embargo, varios de esos artefactos e implementos ­al lado de otros relacionados con lo que en la actualidad se conoce como ingenierías militar, civil, naval y aeronáutica, así como con la física, la anatomía, la acústica y la óptica­ fueron proyectados, diseñados e inclusive construidos por Leonardo da Vinci, quien de tal forma sustentó su convicción de la inexistencia de fronteras entre ciencia y arte.

Una afortunada coincidencia permite que los habitantes de la ciudad de México, así como quienes están aquí de visita o, incluso, de vacaciones, tengan la oportunidad de admirar varios ejemplos de esas máquinas, herramientas y utensilios ideados por el gran genio del Renacimiento italiano.

Tal coincidencia consiste en sendas exposiciones que, sin tener nada que ver la una con la otra más que referirse al personaje en cuestión, se presentan en el Antiguo Colegio de San Ildefonso y en el Antiguo Palacio de la Inquisición, la primera bajo el título de Da Vinci Unplugged, mientras la segunda lleva el de Leonardo y las máquinas.

La cercanía geográfica entre ambos recintos, ubicados en el mero ombligo del Centro Histórico, a unas cuantas cuadras de distancia, abre la posibilidad de recorrer las dos muestras en un mismo día y así tener una perspectiva más integral sobre la genialidad y capacidad visionaria de Da Vinci, amén de su sensibilidad.

El recorrido puede comenzarse en el ex palacio de la Inquisición o Palacio de Medicina, situado en Brasil 33, esquina Argentina, en contraesquina de la Plaza de Santo Domingo.

El inmueble, si bien se encuentra en obras de remodelación, mantiene en funcionamiento cuatro de sus salas y parte de su patio para la presentación de Leonardo y las máquinas.

Exposición ésta más de tipo general, en comparación con la otra mencionada, en la que se da cuenta de algunos de los instrumentos y artefactos ideados por el artista italiano, en reconstrucciones realizadas a partir de los diseños, bocetos y anotaciones plasmados por el creador en sus manuscritos.

Estos se encuentran hoy fragmentados en 10 códices, en diferentes países, sobre todo de Europa. Son, por cierto, todo lo que queda de Leonardo, además de sus pinturas. Suman en conjunto más de 5 mil páginas, que, según cálculos, representan aproximadamente la quinta parte del total que produjo.

Fueron redactados en escritura especular o reflejada, sistema inventado por Leonardo acaso con cierto afán críptico, como si no quisiera revelar del todo sus descubrimientos, y el cual consiste en escribir de derecha a izquierda, con lo que el texto sólo puede ser leído si se refleja ante un espejo. Cabe recordar que el artista era zurdo y, según algunos investigadores, también disléxico.

El contenido de esos manuscritos nunca fue publicado ni difundido por el autor, permaneciendo inéditos hasta el siglo XIX. En ellos pueden encontrarse descubrimientos y tratados en las áreas de pintura y escultura, pero también de ciencias y disciplinas como las matemáticas, la física, la ingeniería, la mecánica, la geología, la aeronáutica, la anatomía y la arquitectura, entre otras.

Aunque de diseño austero y museografía convencional, la exposición Leonardo y las máquinas atrapa desde el primer momento, cuando el visitante se topa con la reconstrucción en madera, en escala natural, de una bicicleta diseñada por Da Vinci, muy similar en forma y mecánica de funcionamiento a las actuales de tipo turismo.

Más adelante pueden apreciarse otras sorprendentes máquinas y herramientas, entre ellas varias para volar, como diferentes formas de alas y planeadores, un paracaídas, e instrumentos de vuelo, como un inclinómetro.

Si bien existen testimonios de que Leonardo era pacifista, pueden encontrarse también reproducciones de diversos y complejos instrumentos y máquinas bélicas, desde bombardas móviles y un arma que bien puede ser el antecedente de la metralleta, hasta embarcaciones militares y tanquetas.

Destacan también unos utensilios que permiten caminar sobre el agua, una especie de robot antropomorfo de funcionamiento mecánico, una sierra hidráulica para cortar madera, una escalera mecánica, molinos y diversas herramientas diseñadas a partir del uso de engranes y poleas. A ello se suma la reproducción a escala de puentes plegables.

En total son cerca de 40 las máquinas y artefactos, todos ellos de elaboración completamente artesanal, con especial atención en los acabados y el empleo de materiales de la época de Leonardo da Vinci, como madera, algodón, latón, hierro y cuerda.

El diseño técnico se realizó mediante el uso de computadora para poder recrear con toda exactitud las proporciones de los modelos y sus mecanismos. Las máquinas dedicadas a la mecánica son interactivas y pueden ser utilizadas por el público.

Leonardo y las máquinas permanecerá abierta hasta marzo, con horario de visita de lunes a domingo, de 10 a 18 horas, y un costo de entrada de 40 pesos para público en general y 25 para estudiantes con credencial vigente, lo mismo que para maestros y adultos de la tercera edad; niños menores de seis años no pagan.

Música de fondo

Concluido el recorrido por esta muestra, uno puede encaminarse al Antiguo Colegio de San Ildefonso por la calle de República de Brasil, en dirección sur, hasta toparse con la calle de Donceles, donde hay que doblar a la izquierda y caminar en línea recta hasta el recinto citado.

En el trayecto uno puede toparse con agradables regalos visuales, como la hermosa fachada barroca del ex Colegio de Cristo, ubicado en Donceles 99, cuya construcción se remonta a 1613 y que en la actualidad alberga el Museo de la Caricatura y el Salón de la Plástica Mexicana, que bien son merecedores de una visita, acaso en otra ocasión

Ya en el antiguo Colegio de San Ildefonso, ubicado en Justo Sierra 16, en un imponente y bellísimo edificio, el asombro ante la genialidad de la sensibilidad y la inventiva de Leonardo continúa, ahora con Da Vinci unplugged, cuya fecha de exhibición fue extendida hasta el 25 de marzo.

Esta exposición está centrada más en un aspecto específico del genio renacentista, toda vez que en ella se ofrece un recorrido por un ámbito poco estudiado y difundido de él: la música, a la cual describía como "la configuración de lo invisible".

Leonardo da Vinci era un apasionado del arte sonoro, como lo demuestra su gusto por tallar la lira y su faceta como inventor y perfeccionador de varios instrumentos musicales, algunos de ellos de tipo mecánico y otros precursores de varios de uso actual.

Se sabe también que escribió un Tratado de la música, del que hasta la fecha no hay indicios. Sin embargo, destacan sus estudios sobre el sonido de la naturaleza: el agua, el viento, el cosmos (la música de las esferas), incluyendo los ruidos de todo tipo, a los que cita como fuentes imprescindibles de la inspiración para la creación musical.

En contraste con la exposición del ex palacio de la Inquisición, la de San Ildefonso azora y cautiva por su propuesta museográfica contemporánea y atrevida, en la que convergen el Renacimiento y la incesante realidad de adelantos tecnológicos de nuestro tiempo para así delinear los puntos en común entre ambas épocas.

Juego de luces teatral en cada una de las seis salas, música renacentista de fondo, cédulas de pieza e informativas suspendidas del techo, aparatos e instrumentos interactivos y un gran salón ­tipo bar lounge­ en el que se presenta la obra de videoarte Homo digitalis, con música electrónica y tres grandes pantallas con proyecciones abstractas, que son testimonio de esa propuesta provocadora.

La muestra abre con una maqueta a escala de una vanguardista sala de conciertos que el connotado arquitecto español Santiago Calatrava diseñó para Tenerife a partir de diseños del artista e inventor italiano.

En seguida, el recorrido lleva por una serie de pantallas de plasma en las que se proyectan datos biográficos sobre el autor, así como pormenores sobre sus trabajos y experimentos, en especial los relacionados con la acústica, la armonía y, en general, la música.

A un costado hay un pequeño saloncito en el que el visitante puede consultar en una serie de computadoras más datos sobre la vida y obra de Leonardo, aspectos específicos sobre la muestra y la reproducción, en versión facsimilar, de los dos códices de Madrid.

Cabe especificar que en estos códices, descubiertos en 1965 en la Biblioteca Nacional, ubicada en la capital española, se encuentran los dibujos y apuntes de los que se partió para construir los instrumentos diseñados, inventados y perfeccionados que se presentan en esta muestra, 20 en total.

Entre esos instrumentos pueden apreciarse un timbal construido a tres baquetas, un tambor de tiras de piel afinadas, una carraca de tubos en secuencia, un tambor con mecanismo de tijera, una vasija con baqueta mecánica, un tambor-flauta, un órgano de tubos de papel, una viola organista y una lira de plata con forma de cráneo de caballo.

Estos se exhiben en la sala más larga de la muestra, al lado de otros modernos que ejemplifican los aportes de Leonardo, como es el caso de los mecanismos alargadores que permiten abrir o cerrar más numerosos y distantes agujeros en la caña, por ejemplo, de un oboe.

El recorrido conduce a apartados en el que el visitante puede ser parte o protagonista de experimentos acústicos, sea a través de tocar un wong o un órgano rústico, o bien de otros en los que se ejemplifican las teorías de Leonardo sobre la generación y propagación del sonido.

Leonardo y la música. Da Vinci unplugged es resultado de la iniciativa del conde español Alfredo Melgar. A la fecha, con cerca de 20 semanas de haber sido inaugurada, son más de 100 mil las personas que la han visitado en México.

Antes se ha presentado en Pamplona, Tenerife y otras ciudades del Estado español, así como en Morelia. Al término de su presentación en nuestro país, regresará a España, para luego itinerar por ciudades de Francia e Italia.

De forma paralela a la muestra, se realizan diversas actividades en torno de ella, como talleres, ciclo de charlas, espectáculos, demostraciones y conciertos.

Juárez en San Ildefonso

Si aún resta suficiente energía, puede aprovecharse la estancia en San Ildefonso para hacer un recorrido por otra de las exposiciones que allí se presentan: Juárez y la Reforma. Un cambio en la mentalidad en las artes.

Esta resulta de gran atractivo histórico y documental, merced a la selección de pintura, litografía, caricatura, escultura y fotografía que pone de manifiesto el cambio de temáticas y la apertura en la concepción del arte originadas, en parte, por las leyes de Reforma impulsadas por el Benemérito de las Américas.

El horario del museo es de martes a domingo de 10 a 17:30 horas. La admisión general es de 35 pesos; estudiantes y maestros con credencial vigente, $17.50, y entrada gratuita para niños menores de 12 años y personas de la tercera edad.

 
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