Usted está aquí: lunes 5 de febrero de 2007 Cultura La arquitectura monumental sirvió a los mexicas para consolidar su imperio

Matos dicta la primera conferencia por los 29 años del hallazgo de la Coyolxauhqui

La arquitectura monumental sirvió a los mexicas para consolidar su imperio

ANA MONICA RODRIGUEZ

La manipulación política ejercida me-diante las grandes esculturas y la arquitectura mexica servía para consolidar los intereses hegemónicos del imperio, explicó el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, a propósito del ciclo de conferencias que iniciaron el sábado pasado para conmemorar 29 años del hallazgo de la Coyolxauhqui.

"Arquitectura y escultura monumental y su relación con la política en Tenochtitlan" será el tópico sobre el que versó la exposición de Matos Moctezuma, en la inauguración de la serie de conferencias sabatinas que se realizarán durante febrero en el auditorio que lleva su nombre, en el Museo del Templo Mayor.

Estructuras, edificios y grandes esculturas, como la misma deidad lunar, el calendario azteca o la diosa de la tierra Tlaltecuhtli, colosal monolito hallado hace unos meses al pie del centro ceremonial, son algunos ejemplos que "servían a los intereses del imperio y tenían además un contenido religioso muy profundo", señaló el especialista.

También señaló que algunas esculturas tenían una representación y una orientación específica, al igual que los edificios que integraban el Templo Mayor.

Batalla contra Coyolxauhqui

El investigador explicó que es enorme la riqueza que gira en torno a las figuras y la arquitectura mexica, especialmente del monolito circular de la Coyolxauhqui.

La representación de la deidad lunar, explicó, es una mujer muerta, desmembrada y decapitada, lo cual obedece a un legendario mito: "El Sol ­Huitzilopochtli­ lucha contra la Coyolxauhqui, quien representa los poderes de la noche, y la vence. Con ello se disipan las tinieblas de la noche representadas por la diosa de la Luna, es entonces cuando se celebra con una fiesta llamada Panquetzaliztli, dedicada al dios Sol, en la que se reproducía esa pelea y se aprovechaba para sacrificar desde lo alto del templo a los prisioneros de guerra".

Desde ahí, subraya el investigador, vislumbramos una función religiosa, pero también política y social.

"El mismo Templo Mayor ­prosiguió­ integra todo un simbolismo religioso muy profundo, al representar dos montañas sagradas: una dedicada a Tláloc y otra a Huitzilopochtli.

"Desde esa perspectiva constatamos cómo el Templo Mayor responde a las necesidades primarias de esa civilización. Por un lado el agua, la fertilidad, la producción agrícola; por otro, la guerra y la imposición sobre otros grupos, lo cual traía consigo el tributo necesario a Tenochtitlan."

Las demás conferencias que se presentarán durante este mes se titulan El papel de la mujer en la sociedad mexica, El pulque: uso ritual y cotidiano y El sacrificio humano: comunión entre hombres y dioses. Serán expuestas, en ese orden, durante los sábados de febrero, de 10 a 12:30 horas, por los arqueólogos Enriqueta Tuñón, Francisco Rivas y Ricardo Rivera García.

 
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