Usted está aquí: lunes 5 de febrero de 2007 Política El presidente Chávez no es obstáculo para la unidad en AL: cardenal Rivera

Sin embargo, en Desde la Fe acusan al venezolano por su "discurso hueco y mentiroso"

El presidente Chávez no es obstáculo para la unidad en AL: cardenal Rivera

En Chiapas, el obispo Arizmendi pidió cautela ante proyecto de privatizar Pemex y CFE

ALMA E. MUÑOZ, ELIO HENRIQUEZ REPORTERA, CORRESPONSAL

Ampliar la imagen El cardenal Norberto Rivera Carrera saluda a los asistentes a la misa de este domingo en la catedral Metropolitana Foto: Roberto García Ortiz

El cardenal Norberto Rivera descartó que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, represente un obstáculo para la unidad en América Latina. Inclusive reveló que él ha sido una de las "pocas personas" que ha tenido el "honor" de recibirlo en su casa. "Hemos platicado largamente (y) no creo que él sea un obstáculo para que estemos en paz con Venezuela. El tendrá su modo de ser y sí tendrá sus dichos, pero toda persona tiene un modo por dónde llegarle", dijo.

Sin embargo, estos comentarios fueron discordantes con el editorial de Desde la Fe, semanario católico de la arquidiócesis de México, donde, en clara alusión al mandatario venezolano, señala que algunos gobernantes con "talante autoritario y protagónico comienzan a desbordar las fronteras de sus propios países".

Entrevistado al término de su misa dominical, insistió que la apuesta en el continente debe ser por la unidad y "dejar los dimes y diretes". Pero descartó que las confrontaciones verbales, como las que sostienen el presidente de México, Felipe Calderón, y su similar venezolano puedan "romper la historia de un continente que ya tiene más de 500 años".

Por su parte, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el obispo Felipe Arizmendi pidió cautela ante el proyecto de privatización de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad que propone el PAN, ya que, dijo, "a veces cuando todo se privatiza los que salen ganando son el gran capital y los dueños del dinero a costa del pueblo".

"Ojalá que estas reformas tengan en cuenta los derechos de las mayorías, que no sólo defiendan a los más poderosos que tienen sus propios mecanismos para sacar siempre ventajas; muchas veces los ricos se enriquecen a costa de los pobres", dijo el obispo, entrevistado al término de su misa dominical.

Y aunque reconoció que "en algunos aspectos sí (puede privatizarse) porque estamos en un sistema de economía libre de mercado", recordó que los legisladores y las autoridades "deben de velar por el bien del pueblo y ver qué conviene privatizar y que no, porque lo que importa es defender los derechos de los pobres, ya que muchas veces cuando todo se privatiza los que salen ganando son el capital y los grandes dueños de los recursos económicos, a costa del pueblo".

Arizmendi se refirió luego al contraste de las clases sociales en el país: "A mí me duele y enoja cuando de la ciudad de México voy a Toluca y paso por el desarrollo de Santa Fe ­que antes era un basurero y ahora son unos edificios de primer mundo­; me acuerdo cuando ando en la selva (Lacandona) en casas que apenas tienen tablas donde pasan no sólo los alacranes y las víboras, sino el frío y el agua. Digo 'cómo es posible que vivamos estos desniveles tan graves e injustos'".

En la ciudad de México, Desde la Fe acusó al mandatario venezolano de esgrimir un "discurso hueco y mentiroso", porque aseguró que aquel país depende económicamente de Estados Unidos "tanto o más" que el mexicano. Además, respaldó que el presidente Calderón mantenga una iniciativa de diálogo y respeto, por ser mejor camino que "el enfrentamiento inútil de gobernantes, que sólo provoca animadversión y división".

Ya en su homilía, el cardenal Rivera señaló que la gente "esta cansada de ser representada por otros", convocó a la ciudadanía a tener más "participación directa" en las decisiones que se tomen en el país, y no dejar que "otros nos representen simple y sencillamente porque recibieron un nombramiento". Sostuvo que la intervención debe surgir desde los municipios, los ayuntamientos, los sindicatos, los ejidos, y del "interior" de las organizaciones.

Ante los feligreses, el cardenal resaltó que en el mundo entero se vive un momento "privilegiado" de transición, donde los sistemas de representación son "fuertemente discutidos y cuestionados", a la vez que se proponen sistemas de participación directa.

Pero este modelo no funciona para la Iglesia. Dijo que este momento es privilegiado "para apreciar la estructura de la Iglesia, que no puede ser entendida ni como monarquía ni como democracia, sino como comunión". Defendió que es un organismo donde la diversidad de oficios y de quehaceres "no anula la importancia de cada miembro sino que la exalta, pues cada uno tiene su propia función y su propio lugar".

En la entrevista, agregó que ante ese cansancio ciudadano nacieron "tantas sociedades civiles (sic) o tantas agrupaciones que no se sienten representadas y quieren hacer sentir su voz directamente, y no sólo que otros hablen por nosotros".

 
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