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Carlos Fernández-Vega

En lugar de frenar precios se ofrecen "decomisos" de maíz

Aumento del costo de la canasta básica

Afilan dientes productoras de semillas transgénicas

En un operativo más con fines mediáticos que correctivos, la Procuraduría General de la República informó urbi et orbi que "decomisó 118 mil 730 toneladas de maíz encontradas en bodegas de seis municipios del estado de Jalisco, que se presume eran acaparadas de forma ilegal por productores de la región".

No hay detenidos, ni responsables, pero "siguen las investigaciones", mientras la autoridad otorga todo el tiempo del mundo a los ya alertados acaparadores para que a la brevedad lleguen a un acuerdo (¡que se engrasen las ruedas de la justicia!) para evitar daños reales.

Para efectos legales, la PGR no ha comprobado "plenamente" que el maíz "decomisado" en seis municipios jaliscienses sea producto de acaparamiento, negativa de venta, especulación o algo por el estilo, de tal suerte que el grano "es objeto de un aseguramiento ministerial". Eso sí: con bombo y platillo se anunció que "el gobierno de la República siempre al cuidado de los consumidores".

Suponen que con el hipotético efecto mediático obtenido por tan digna acción, queda resuelta la escalada de precios en la cadena maíz-tortilla y la concentración en este renglón del sector alimentos, pero todo indica que el operativo en Jalisco no tendrá mayor alcance real que el obtenido por el pomposo "pacto" de la tortilla firmado semanas atrás en Los Pinos, con el día del niño como fecha de vencimiento.

Tímidamente se han colado unos cuantos nombres de los presuntos implicados en el acaparamiento del grano en Jalisco. Y el gobierno calderonista, vía PGR, pueden toparse no con pared, sino con un enorme muro de contención con una ostentosa leyenda inscrita: Aquí sólo los chicharrones de Monsanto y Cargill truenan. (Por cierto, como nota de sociales, en uno de los seis municipios en los que los acaparadores hacen sus negocios, Tlajomulco de Zúñiga, el mismísimo Felipe de Jesús Calderón Hinojosa fue destapado en mayo de 2004 por el entonces gobernador del estado, hoy inquilino de Bucareli, Francisco Ramírez Acuña).

Más allá de los Graneros 4 Hermanos ­razón social, aparentemente, con sede en Tamaulipas­, los nombres que se registran tras esas 118 mil 730 toneladas de maíz forman parte de la enorme telaraña de negocios propiedad de o asociados a las trasnacional Monsanto, dueña y señora del presente y el futuro alimentario de miles de millones de personas en el mundo. De su proceder y cálculo de utilidades depende quién come y quién no (normalmente esto último).

En esa compacta relación de empresas involucradas en el operativo mediático de la PGR aparecen los consorcios Delta y Dekalb, que aparentemente serían dos alegres empresas picando piedra en seis municipios de Jalisco. Pero no, son mucho más que eso.

Casi ocho años atrás, en mayo de 1998, las siempre desinteresada trasnacional Monsanto adquirió dos empresas de semillas: Dekalb Genetics Corporation y Delta and Pine Land. Por esas mismas fechas, Monsanto concretó una "alianza estratégica" a nivel internacional(como esa que el gobierno de Calderón quiere hacer entre Pemex y el capital privado, "sin tocar el corazón de la paraestatal") para hacer aún más larga la mano de ambas en la comercialización, procesamiento y distribución de productos agroalimenticios, amén de "combinar las capacidades de Monsanto en investigación en tecnología genómica, biotecnología y semillas, con las capacidades e infraestructuras globales de Cargill en materia de insumos agrícolas. Esta asociación es la primera en crear un sistema que vincula la investigación y el desarrollo biotecnológico desde las semillas y a través del procesamiento, hasta el consumidor", según sus propios términos.

Y el dinero involucrado en dichas operaciones no fue una bagatela. Monsanto obtuvo la parte del negocio de semillas de Cargill por mil 400 millones de dólares, y adquirió Delta and Pine y Dekalb por mil 820 y 2 mil 300 millones de dólares, respectivamente. Tal vez por ese derroche de billetes verdes, a la trasnacional no le quedó de otra que especular con maíz en seis municipios perdidos de la geografía jalisciense.

En resumidas cuentas, entre las subsidiarias directas e indirectas de Monsanto en México se cuentan Asgrow Mexicana, Monsanto Comercial, Searle de México, Monsanto Producción y Servicios, y ­¡sorpresa!­ Dekalb Genetics Corporation, que opera por medio de Semillas Híbridas y Comercializadora Sehisa.

En México, la "aliada estratégica" de Monsanto, Cargill, produce y comercializa semillas híbridas de maíz y sorgo; compra, vende, importa, exporta, distribuye, comercializa, transforma y almacena maíz, trigo, sorgo, frijol, soya, alta fructuosa y glucosa. Por si fuera poco, controla más del 40 por ciento de la operación de la terminal granelera del puerto de Veracruz.

Difícilmente el gobierno calderonista, vía el operativo de la PGR, obtendrá el efecto mediático por él deseado (quesería lo de menos; lo central es que baje el precio del maíz y la tortilla, y combata efectivamente la especulación con alimentos), pero en vía de mientras lo que sí puede ganarse ­tras el dudoso operativo en seis municipios de Jalisco- es un pleito con la trasnacional Monsato, acaparadora y especuladora por naturaleza, que entre sus grandes haciendas mundiales siempre ha presumido a México.

De cualquier suerte no se pueden quejar: los gobiernos gerenciales están al servicio de las trasnacionales, por lo que nada raro sería que al final de cuentas los acaparadores de esas 118 mil toneladas de maíz resultaran los ejidatarios de los seis municipios jaliscienses.

Las rebanadas del pastel

Que siempre sí pegó, y fuerte, la escalada de precios. El Banco de México informó ayer que aunque la inflación general se incrementó 0.52 por ciento en enero, el índice correspondiente a la canasta básica de consumo aumentó 0.95 por ciento, y sólo el de alimentos 1.46 por ciento en enero, una proporción 3.32 veces superior a la registrada en igual mes de 2006 y 2.8 veces mayor que en ese lapso de 2005.

cfvmx@yahoo.com.mx/ cfv@prodigy.net.mx

 
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