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PENULTIMATUM

Carnavales y moralidad

ESTE AÑO, UNO de los dos carteles para promocionar el carnaval de Chetumal, capital de Quintana Roo, mostraba una figura masculina con el pecho desnudo, alas de ángel y adornado con aretes en cada lóbulo de la oreja y un gran collar. El otro exalta, como es costumbre, a la reina del carnaval. Sin embargo, el primero fue retirado por la presión la dirigencia local del Partido Acción Nacional. En una misiva dirigida a los organizadores de las fiestas acusan que dicho cartel ''dejaba la impresión de que se trataba de un evento de streepers, lucha libre o presentación de una tira cómica". Luego anotan sobre la necesidad de ''rescatar el espíritu de los buenos tiempos del carnaval, conservando los valores que los identifican como personas, familias y sociedad". Se atribuye a ese partido el haber iniciado una campaña ciudadana para hacer creer que el citado cartel era la apología de un carnaval gay.

POR SU PARTE, EL cronista de Chetumal, el profesor Ignacio Herrera Muñoz, apuntó que, aunque no había visto la mencionada obra, lo que sobre ella le dijo un familiar le permitía opinar que ''no sé si sea producto de un modernismo. Sabemos que en el carnaval está el Rey Momo, que es el diablo. Entonces, detrás de esa fiesta se pone un ángel que indica que es una cuestión religiosa. Entonces eso es una contraposición". Para darle mayor claridad y fuerza a su pensamiento, el cronista señaló que en el caso de dicho cartel ''no hay que abusar de los elementos. Inclusive confunden, sobre todo a las nuevas generaciones. El carnaval es una situación de desenfreno y estamos luchando contra el libertinaje que hay en la juventud, y en este caso esa imagen se empieza a transfigurar, combinando lo malo con lo bueno".

EL AUTOR DEL cartel, el pintor Daniel Valadez, respondió a los guardianes de las buenas costumbres de la península de Yucatán y sostuvo que nunca quiso hacer apología de alguna preferencia sexual sino siplemente exaltar la figura masculina. ''Quise expresar a un ángel, a la imagen de un hombre 'metrosexual'. No atenté contra la moral de nadie, es un trabajo limpio, ¡no se le ve ni siquiera el ombligo al personaje! Tampoco es una imagen gay. No es alguien que esté maquillado, que tenga rimel o sea travesti. No están para saberlo ni yo para contarlo, pero soy heterosexual. En cambio, el cartel ha sido alabado por las mujeres y muchos hombres dicen que parece un luchador. Cada quien ve lo que quiere ver, según su bagaje cultural observa las cosas y da su interpretación".

ESTA COLUMNA APOYA los esfuerzos de ciertas autoridades y organizadores de carnavales para que no sean ya fuente de pecado y perdición. De paso, evitar la presencia del demonio, que en México suele ir a la fiesta a través de las empresas que controlan la producción, distribución y venta de cervezas y bebidas embriagantes. Son las grandes patrocinadoras de los carnavales a cambio de la exclusividad de vender en ellos sus bebidas.

EN LA PENINSULA DE Yucatán hay 100 veces más expendios de bebidas embriagantes que bibliotecas y librerías.

 
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