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Cosas del Futbol

Josetxo Zaldúa

Hugo Sánchez probó con el Tri la amargura del buen chocolate. Pese a las inútiles arengas de los comentaristas de televisión, empeñados los pobres en reiterar que México no merecía perder, la realidad, terca como es, puso al macho Sánchez en la piel de su acérrimo enemigo argentino, Ricardo La Volpe. Jugar bien, si no se gana, de nada sirve. Ahí, en ese punto, fundieron al sudamericano. La ganancia ahora, si cabe decirlo, es que la mediocridad de siempre queda en casa. No es necesario pasear la xenofobia.

Injusto, lo que se dice injusto, es ver la cara de Sánchez descompuesta hasta el infinito. Eso, la verdad, no es grato. Nadie lo merece. Vaya, ni siquiera La Volpe.

Dirán que mejor perder ahora que cuando lleguen los grandes desafíos; que fue una cascarita; que apenas es el primer partido de la era Sánchez; que, en fin, hay que dar tiempo para lo imposible. Y lo imposible es acoplar a un grupo de jugadores que nunca juegan juntos y que, además, vienen de aquí y de allá. Todos con patrones de juego contrastantes. Estar cada domingo con un equipo es sencillo. Hacerlo con una selección nacional requiere, además de la calidad de los jugadores, un timón capaz de hacer en cuatro días lo que toda una afición exige desde hace cuatro decenios.

Ojalá el macho Sánchez sea capaz de hacer lo que sus antecesores no hicieron. Mientras tanto, el técnico pagará tarde que temprano su inveterada soberbia. En la medida en que el Tri no gane, las críticas al Pentapichichi subirán de tono. Quienes hoy lo defienden a capa y espada tratando de convertir algo tan simple como un juego en el ser o no ser de una nación ­en este caso México­, serán los primeros en quemarlo sin piedad. Lo que hoy son puras virtudes, necesidades de suavizar los trancazos propinados por la realidad, se tornarán en una cacería sin cuartel.

Asistiremos de nuevo al pugilato de las dos televisoras que, unidas en su afán de embrutecer al personal, dirimirán en público sus diferencias sobre quién deberá asumir el cargo que el hoy ídolo ostenta. Hugo Sánchez era el candidato de Televisa, pero lo más lógico es que el próximo entrenador de la selección sea de Tv Azteca. En el fondo todo es una farsa. Entre ellas no hay pelea porque se entienden a la hora de repartirse los dividendos que deja el triste Tri.

Hoy cuidan a Sánchez. Mañana lo decapitarán si el negocio así lo exige. Esa es la ética de los poderes que controlan el negocio futbolero nacional. En el ínterin, a los aficionados nos seguirán viendo la cara. ¿Será que no tenemos cura?

 
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