Usted está aquí: domingo 11 de febrero de 2007 Opinión Navegaciones

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Pedro Miguel

"Pues eso es así"

José María y el saber

Millones, contra la guerra

Ampliar la imagen El frasquito y la mueca

Ampliar la imagen Blair, Aznar y Bush, en las Azores

El jueves pasado usted, José María Aznar, contestó ­más bien descalificó­ a un periodista que le preguntó si estuvo al tanto de que en 2003 el gobierno iraquí carecía de armas de destrucción masiva. Por morbo ­vaya, por afán de palpar la verdadera catadura de usted­ me di a la tarea de escuchar una y otra vez la grabación correspondiente, de la que reproduzco, en la forma más fiel posible, los vocablos y ruidos que salieron de su boca:

"Es evidente que no; yo por supuesto que te deseo mucho éxito en tu trabajo, pero la parte esa de tu trabajo no debe ser la más difícil; porque evidentemente... eh... sss... todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva y no había armas de destrucción masiva; eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé... ahora... Yo lo sé ahora. Hmmm... Tengo la... prueba de no haber sido tan listo de haberlo sabido... hmmm... antes... Pero es que cuando yo no lo sabía... [aplausos de la audiencia] ... Cuando yo no lo sabía... pues nadie lo sabía. Todo el mundo creía que las había, ¿sabes? Entonces es un problema, porque las decisiones hay que tomarlas no a toro pasao, sino cuando está el toro sobre el terreno. Y es ahí cuando hay que torear, torear tres... con cinco años de retraso, es la tarea de los historiadores, ¿no?, que es una tarea muy respetable, incluso yo también me dedico a ella... Pero la tarea de los dirigentes políticos es decidir, es tomar decisiones. Como la tarea de los periodistas es otra... eh ... y [ininteligible] tomar decisiones... Pues eso es así."

¿Nadie lo sabía? Pero cuán mentiroso sigue siendo usted, José María. En aquellos días de 2003 todavía paseaban por las calles y tomaban el sol decenas de miles de personas que desde entonces han muerto en el conflicto, y en enero de ese año el jefe de inspectores de la ONU en Irak, Hans Blix, dijo que su equipo no había hallado rastros de tales armas. Es cierto que Colin Powell fue a la ONU a mostrar unas fotos borrosas (igual podían ser el patio de mi casa visto desde el espacio que el close-up de una hamburguesa podrida) y un frasquito que "habría podido ser utilizado", dijo, para efectuar envíos de ántrax a domicilio.

¿Creyó usted esas "pruebas irrefutables"? Lo dudo: hoy sabemos que Donald Rumsfeld empezó a planear la agresión a Irak cuando los escombros de las Torres Gemelas aún no se enfriaban, y todo hace pensar que usted fue avisado de tales planes mucho antes de que Powell diera el espectáculo. Por cierto: en la edición del 6 de febrero de 2003, en la que este diario informaba de aquel show, usted aparecía en la portada, chupando unos anteojos y con el belfo torcido en una mueca de desprecio a los diputados de su país que le reprochaban su "ciega sumisión" a Bush y le mostraban la consigna "Guerra, no". Y los informadores londinenses que no quisieron plegarse al embuste dieron cuenta de que el material presentado por Powell había sido plagiado de tres fuentes distintas (una de ellas, un trabajo escolar), con errores de sintaxis incluidos. Pero el 13 de febrero usted machacó: "El régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva [y] vínculos con grupos terroristas [...] Pueden estar seguros que les estoy diciendo la verdad".

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/02/08/videos/1170924685.html

http://www.jornada.unam.mx/2003/01/10/027n1mun.php?origen=index.html

http://www.jornada.unam.mx/2003/02/06/03020601.pantalla.gif

http://www.visionesalternativas.com/iraqweb/articulos2/c6.htm

http://www.elcato.org/node/536

http://www.voltairenet.org/article120014.html

http://www.elpais.com/articulo/espana/Declaraciones/Aznar/arsenal/iraqui/
elpepuesp/20030911elpepunac_4/Tes

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_6348000/6348749.stm

Cuando en Bagdad las primeras bombas dejaban cráteres de diez metros de diámetro donde antes hubo viviendas, 16 millones de españoles sabían que la guerra no era para eliminar armas de destrucción masiva ni para combatir el terrorismo, y trataron de hacérselo entender a usted, José María, mediante movilizaciones y protestas en Madrid, Barcelona, San Sebastián, Valencia, Bilbao y otras ciudades. Pero usted, en lugar de escuchar a su pueblo, le echó encima a las fuerzas represivas con una brutalidad característica de los años del franquismo.

Lo que ahora usted dice que ignoraba era sabido, en cambio, por muchos, entre ellos José Luis Rodríguez Zapatero, Gaspar Llamazares, Günter Grass, Jorge Semprún, José Saramago, Pilar Bardem, Jacques Chirac, Vladimir Putin y Robin Cook, quien renunció al Ministerio de Relaciones Parlamentarias de Gran Bretaña en protesta por la decisión de Tony Blair de ir a una agresión colonialista tan descarada. ¿Nadie lo sabía, José María? ¿No hay un poquito de totalitarismo de su parte cuando engloba en la palabra "nadie" a millones de compatriotas suyos, a políticos, estadistas y pensadores distinguidos, a medios informativos y a las muchedumbres incuantificables que no aceptaban el inicio mentiroso de una guerra ilegal y sangrienta y que expresaron su repudio en las calles de Washington, Nueva York, Londres, México, Bruselas, Atenas, Santiago de Chile, Estambul, Montreal, Montevideo, Helsinki, Sao Paulo, París, Dacca, Toulouse, Munich, Marsella, El Cairo, Praga, San Francisco, Kuala Lumpur y muchas otras ciudades?

En el bando de los que, a diferencia de usted, tenían el saber, había gobernantes con acceso a datos clasificados y a fuentes de espionaje, pero la gran mayoría estaba compuesta por individuos provistos sólo con información periodística corriente, sentido común y buena fe. Usted podrá ser más listo o más tonto que los adversarios de la guerra, pero la diferencia central es la siguiente: mientras que ellos estaban en favor de la vida, usted puso toda su inteligencia o toda su idiotez ­que cada quien decida­ al servicio de la muerte.

Usted, por ignorante, por tonto o por malvado ­escojan los lectores­, unció a su país a una aventura bélica que costó 260 millones de euros, nueve muertos y 18 heridos entre las tropas españolas y el asesinato de una veintena de iraquíes, y que más tarde, cuando algún grupo de la resistencia decidió que era hora de responder con la misma moneda ­qué horror­ a los bombardeos de civiles por las fuerzas invasoras, dejó 191 cadáveres de inocentes regados en las estaciones ferroviarias de Madrid.

Momentos antes de su declaración de ignorancia, usted denostó a la República Española y a su Constitución ­la de 1931­, porque "terminó por negar legitimidad a la derecha para gobernar". Lo cierto es que aquel hermoso texto constitucional señala en el artículo 6 de su Título Preliminar: "España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional". Bajo esos términos, ni usted ni su partido habrían tenido, efectivamente, ninguna legitimidad para gobernar como lo hicieron. Cuántas vidas se habrían salvado, José María, y cuántas mentiras de usted se habría ahorrado el mundo.

http://www.jornada.unam.mx/2003/03/23/003n2mun.php?origen=index.html

http://www.elpais.com/articulo/espana/despliegue/tropas/Irak/costo/260/
millones/euros/erario/publico/elpepuesp/20060412elpepunac_7/Tes

http://www.elpais.com/todo-sobre/tema/matanza/11-M/122/

http://estaticos.elmundo.es/documentos/2007/02/08/nota_aznar.pdf

http://www.constitucion.es/otras_constituciones/espana/1931.html

[email protected] * http://navegaciones.blogspot.com

 
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