Usted está aquí: domingo 11 de febrero de 2007 Política Precios de la energía, ¿desplome?

Antonio Gershenson

Precios de la energía, ¿desplome?

Cuando los precios del petróleo estuvieron bajando, a pesar de que era un fenómeno de corto plazo (precios diarios, no promedios mensuales, y mucho menos anuales), hubo no sólo una gran difusión, como si fuera la gran noticia, sino el planteamiento de que el precio anual "previsto" por Hacienda podía ser rebasado hacia abajo por los precios reales.

Ahora que los precios promedio semanales están aumentando nadie se da cuenta, y menos aún dice que cuando los precios oficiales acordados por Hacienda sean rebasados no lo serán por abajo sino por arriba, como dijimos en su momento. Todavía no tenemos más precio mensual, en 2007, que el de enero, y eso es insuficiente para analizar los posibles precios del año en su conjunto. Por ejemplo, en 2005 el precio promedio de enero para el promedio de los crudos de referencia Brent y WTI fue de 45.60 dólares por barril; el precio promedio del mismo año completo fue de 55.49 dólares, casi 10 dólares más que el promedio de enero. Pero ahora los promedios semanales, como dijimos, van al alza, y el promedio de los crudos mencionados subió casi siete dólares por barril en tres semanas.

Con lo sucedido hasta ahora no podemos hablar, en el caso del crudo, más que de plazos intermedios, promedios semanales. Pero ya con estos se ve que las muy difundidas bajas en el precio diario no eran parte de un fenómeno de largo plazo. En cambio, en el caso del precio del gas natural en el sur de Texas, en el que se basan la mayoría de los precios mexicanos, sí se empieza a configurar una tendencia de más largo plazo.

Nos basamos en el precio del gas natural, de referencia, del Canal de Navegación de Houston, porque hemos podido conseguir los precios a lo largo de muchos años. En todos estos casos empleamos el promedio móvil de 12 meses, para que los fenómenos con efectos de corto plazo no oculten las tendencias de plazo largo. Entre 1990 y 1998 hubo una tendencia lineal ligeramente ascendente, con un promedio en el periodo de dos dólares por millón de BTU, y fluctuaciones con ciclos de poco más de cuatro años. A principios de 1999, cuando se inicia el ascenso del precio del petróleo, también sube el precio del gas y su comportamiento da lugar a un nuevo ciclo, con un precio promedio de cuatro dólares por millón de BTU. Al iniciarse la guerra en Irak, nuevamente los precios se van para arriba, y luego se configura, con los promedios móviles de 12 años también, un nuevo ciclo, que está en su parte baja y aparentemente por reiniciar su ascenso. Independientemente de esto, este nuevo ciclo tiene un promedio de siete dólares. La tendencia de largo plazo, entonces, es evidente. Cada periodo multianual tiene un precio promedio sustancialmente mayor que los anteriores.

Como vemos, no hay ningún desplome en los precios de los energéticos. Hay fluctuaciones, diferentes de un caso al otro, de corto y mediano plazos. Pero no se configura ninguna caída importante y sostenida.

Por lo pronto, hay indicios de que el ritmo de crecimiento en Estados Unidos disminuye. Pero también hay envíos adicionales de tropas de ese país a Irak, con un consiguiente aumento en el uso de combustible. También se iniciaron compras de crudo por parte del gobierno de ese mismo país, para aumentar su reserva estratégica, a razón de 100 mil barriles diarios durante 20 años. Y hace unos días entró en vigor la segunda reducción en la producción petrolera de la OPEP.

De modo que hay que volver a poner la atención en el uso que Hacienda haga de los excedentes petroleros. No hay que dejarse llevar por una imagen, ya rebasada por la realidad, de caída de los precios del petróleo. Esto sólo les daría manos libres a los tecnócratas a este respecto.

 
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