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José Antonio Almazán González

Pasta de Conchos

A un año de la tragedia de Pasta de Conchos, el antes y después nos revela un cuadro de impresionantes negligencias, incumplimiento, omisiones y complicidades de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Grupo México, dueño de la empresa Industrial Minera, que ocasionaron la muerte de 65 mineros.

Homicidio culposo, dijo el procurador general de Justicia del estado de Coahuila el 9 de enero pasado, al señalar cuatro líneas de investigación en cuanto a la responsabilidad del patrón y de la STPS:

1. Falta de ventilación de la mina. Contrario a la norma, existía una deficiencia de cuatro metros cúbicos de aire por minuto. Es decir, la mina no estaba correcta y suficientemente ventilada, lo que permitió la acumulación de gas que se desprende de la explotación del carbón

2. Falta de polvo inerte. En contra de la norma, sólo 47 por ciento de los tramos de avance estaba polveado. La explotación del carbón va generando un polvillo que se adhiere al techo, paredes y piso de la mina, que es altamente inflamable. Ante una explosión, ésta se expande con el polvillo de carbón. Para evitarlo la mina se cubre con polvo inerte, que ante una eventual explosión por gas evita que se extienda a toda la mina

3. Falta de metanómetros. Violando la norma en el último crucero de los cañones de regreso y en el ventilador principal no había metanómetros. Estos aparatos permiten detectar la concentración de gas metano en el aire y cuando se rebasa la norma "debe suspenderse de inmediato la actividad en la mina, debe de cesar toda operación, salir los trabajadores de la misma y proceder a la ventilación de la misma y a la corrección del asunto".

4. Las omisiones, negligencias, falta de atención y responsabilidad de la STPS, que no cumplió con su deber jurídico de hacer las inspecciones y de tomar las medidas necesarias para garantizar también la seguridad de los trabajadores.

Por supuesto que el accidente pudo haberse evitado. La falta de metanómetros y la ausencia de polveo en la mina eran suficientes para que se estableciera una medida de suspensión, cuando menos provisional, y se corrigieran esas deficiencias que ponían en riesgo la vida de los trabajadores. Pero no se hizo y un año después el actual secretario de Trabajo, con evidente ignorancia de lo que establece la Norma Oficial Mexicana 023 Trabajos en Minas-Condiciones de seguridad y salud en el trabajo, a pregunta expresa en su comparecencia ante la Comisión Especial para conocer las responsabilidades y origen de la tragedia de la Mina Pasta de Conchos, respondió que no se contaba con esa facultad, pues no estaban frente a un riesgo inminente.

Sin embargo, a diferencia de su antecesor, quien negó toda responsabilidad a la STPS, el cúmulo de evidencias y pruebas es de tal magnitud que el actual titular de la secretaría se vio obligado, por lo menos, a reconocer que se actuó con negligencia en lo que corresponde a los plazos del procedimiento de inspección a cargo de la dependencia.

Lo anterior se conocía por el Grupo de Trabajo de la Cámara de Diputados de la pasada legislatura, encargado de conocer las condiciones laborales y de seguridad e higiene de Pasta de Conchos; sin embargo, los legisladores del PRI, PAN y PVEM elaboraron un dictamen (julio de 2006) en el que concluyeron que "a la fecha no se cuenta con elementos técnicos y científicos que permitan identificar las causas del lamentable incidente (acontecimiento imprevisible, negligencia o error humano)". Agregaron que "en razón de lo anterior, tampoco se está en posibilidad de efectuar el deslinde de responsabilidades correspondiente", sin mencionar en lo absoluto cuáles eran las condiciones de seguridad e higiene existentes en la Mina Pasta de Conchos.

Hubo otro dictamen (julio de 2006) -elaborado por diputados del PRD, Convergencia y PT con base en un comparativo de las inspecciones del 12 de julio de 2004, el emplazamiento de medidas de seguridad e higiene del 8 de julio de 2005 y de la inspección de cumplimiento del 7 de febrero de 2006- en el cual concluyeron que "antes de la explosión" en la mina Pasta de Conchos había un incumplimiento generalizado de la normatividad aplicable en materia de seguridad e higiene" y que "la explosión pudo ser evitada si la empresa y las autoridades laborales federales y locales y el Instituto Mexicano del Seguro Social se hubieran apegado al marco jurídico sobre seguridad e higiene y prevención de riesgos de trabajo".

Hoy, resultado de otras investigaciones, como la realizada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, confirma lo que intentó ocultarse durante un año: existe evidencia técnica de la responsabilidad de la empresa Industrial Minera "por no cumplir a cabalidad con las normas y reglamentos de seguridad e higiene y medio ambiente" y "corresponsabilidad de la autoridad laboral por no hacer cumplir las normas y reglamentos de seguridad e higiene y medio ambiente, competencia de la STPS (...) Así como también corresponsabilidad de los representantes de los trabajadores ante la Comisión de Seguridad e Higiene de la citada empresa, por permitir que los trabajos continuaran en condiciones de inseguridad al no acudir a las autoridades correspondientes para subsanar de inmediato las observaciones realizadas".

Pasta de Conchos es una papa caliente para Felipe Calderón. Por ello, ante el cúmulo de evidencias y pruebas declara que irá "hasta sus últimas consecuencias". Pero sin ir al fondo. Ofreciendo, por conducto de Javier Lozano, la cabeza de funcionarios menores de la STPS, sin tocar a los dueños de Grupo México, para dar vuelta a la hoja de impunidad en favor de los poderosos.

A un año de la tragedia de Pasta de Conchos, los deudos y la opinión pública demandan justicia. Castigo ejemplar a los autores intelectuales y materiales del homicidio industrial. Indemnización conforme a la ley a los familiares. Reparación del daño y cancelación de las concesiones al Grupo México.

 
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